JOHN GALLIANO x Zara: el archivo de Zara nunca había parecido tan caro

John Galliano convierte prendas del archivo de Zara en una nueva colección y Steven Meisel recupera para la campaña algunos de los códigos visuales más reconocibles de la historia reciente de la moda. Una colaboración fascinante que también plantea qué estamos pagando realmente cuando el «fast fashion» empieza a hablar el lenguaje del lujo

John Galliano x Zara: así nace Re{form}

John Galliano vuelve a poner hoy su nombre sobre una colección. Esta vez no es Dior, ni Maison Margiela, ni ninguna de las grandes casas que han definido su trayectoria. Es Zara. La primera entrega de Re{form} Zara Authored by the Couturier John Galliano ha llegado el 1 de octubre, y abre una colaboración de dos años que contempla cuatro colecciones. El punto de partida es el archivo de Zara: prendas que la compañía conservaba y que Galliano ha utilizado como prototipos para investigar, desmontar, modificar y reconstruir desde su propio lenguaje creativo.

Galliano lleva décadas utilizando la historia de la moda como materia prima. Desde su colección de graduación en Central Saint Martins en 1984, inspirada en la Francia revolucionaria y los personajes de Les Incroyables y Les Merveilleuses, hasta sus posteriores colecciones para Dior y Maison Margiela, el diseñador ha convertido referencias históricas, códigos aristocráticos, uniformes, personajes teatrales y siluetas de distintas épocas en una parte fundamental de su lenguaje. En Re{form}, ese ejercicio vuelve a aparecer. La diferencia es que ahora el archivo sobre el que trabaja no es el de una gran maison, sino el de Zara, una marca cuyo modelo se ha construido alrededor de la velocidad, la renovación constante y la capacidad de convertir rápidamente una referencia en una prenda comercial.

 

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El archivo de Zara se convierte en materia creativa

La propia idea de hablar del «archivo de Zara» ya supone un cambio de perspectiva. Durante años, la palabra archivo ha estado asociada principalmente a las grandes casas de lujo, a las prendas históricas que se conservan como parte de una identidad y a los diseñadores que vuelven a ellas para construir nuevas colecciones. Re{form} aplica ahora ese lenguaje a Zara y convierte sus propias prendas anteriores en materia de investigación creativa. Si esas prendas pueden ser consideradas archivo, también pueden ser entendidas como parte del patrimonio de la marca. Y todo patrimonio tiene una historia material.

Las prendas que Galliano ha utilizado como punto de partida fueron concebidas y producidas originalmente dentro de la lógica de Zara. Tienen unos tejidos, unos acabados, unos procesos de fabricación y una calidad determinada. El diseñador puede desmontarlas, modificar sus proporciones, reconstruirlas, incorporar nuevos materiales o utilizarlas como base para desarrollar nuevas versiones, pero el origen de esas piezas continúa formando parte de su historia.

John Galliano reinterpreta el archivo de Zara en Re{form}, una colección fotografiada por Steven Meisel que recupera algunos de los códigos teatrales asociados al diseñador
John Galliano reinterpreta el archivo de Zara en Re{form}, una colección fotografiada por Steven Meisel que recupera algunos de los códigos teatrales asociados al diseñador. Imagen: @zara

¿Cuánto cuesta la colección de John Galliano para Zara?

Es precisamente ahí donde la colección empieza a plantear una cuestión mucho más interesante que la propia colaboración: su precio. Las prendas de Re{form} llegan hasta los 699 euros en algunas referencias y mercados, mientras otras se sitúan en cifras como los 299 euros. Son cantidades que colocan determinadas piezas de la colección en un territorio económico muy diferente al que normalmente asociamos con Zara.

Nadie puede negar el valor creativo del trabajo de Galliano. Su trayectoria, su influencia y su capacidad para transformar una prenda forman parte de la historia de la moda contemporánea. Tampoco tendría sentido reducir el proceso a la idea de que el diseñador simplemente ha cogido prendas antiguas y les ha cambiado el aspecto. Una colección de estas características requiere investigación, patronaje, desarrollo, pruebas, producción y trabajo especializado. Todo eso tiene un coste y un valor.

La colección Re{form} de John Galliano para Zara mezcla referencias históricas, transparencias, sastrería y volúmenes dramáticos bajo el objetivo de Steven Meisel
La colección Re{form} de John Galliano para Zara mezcla referencias históricas, transparencias, sastrería y volúmenes dramáticos bajo el objetivo de Steven Meisel. Imagen: @zara

Pero una cosa es pagar por el trabajo de Galliano y otra aceptar que su firma pueda multiplicar de manera radical el valor económico de una prenda cuyo punto de partida pertenece al universo material del fast fashion.

Si una parte de la colección nace de prendas conservadas en los archivos de Zara, esas prendas ya tenían unos materiales y unas características antes de que Galliano entrara en escena. La intervención del diseñador puede transformar completamente su apariencia y aportar un enorme valor creativo, pero no borra aquello de lo que parten.

Re{form} y el debate sobre la sostenibilidad

La cuestión resulta todavía más interesante cuando se observa desde la perspectiva de la sostenibilidad. Trabajar sobre prendas existentes, recuperar patrones y utilizar elementos que ya forman parte de un archivo puede ser una alternativa más interesante que producir constantemente desde cero. Pero la sostenibilidad no debería limitarse a la reutilización. También implica hablar de materiales, de duración, de procesos de fabricación y de accesibilidad. Porque una moda más sostenible no puede convertirse simplemente en una moda más cara.

Y en una colaboración con Zara, esa cuestión tiene todavía más peso. La compañía ha construido durante décadas un modelo que permite a un público muy amplio acceder a determinadas tendencias y códigos de la moda. Re{form} introduce una escala completamente diferente, con prendas que pueden alcanzar los 699 euros y que, precisamente por estar asociadas a Galliano, entran en una conversación económica más cercana al lujo.

Cuando Zara empieza a hablar el lenguaje del lujo

Para alguien que admire profundamente al diseñador, el precio puede parecer incluso atractivo. Las piezas originales de sus diferentes etapas, especialmente aquellas vinculadas a Dior o Maison Margiela, pueden alcanzar cifras muy superiores en el mercado de archivo. Frente a esas cantidades, pagar unos cientos de euros por una pieza nueva asociada directamente a Galliano puede parecer una oportunidad.

Pero esa comparación tiene sus límites. Que 699 euros sean poco dinero frente a una pieza histórica que cuesta miles o decenas de miles de euros no significa que dejen de ser 699 euros por una prenda nacida dentro del universo de Zara. El contexto importa tanto como la cifra.

En última instancia, el consumidor no está pagando únicamente por la prenda. Está pagando por el nombre de Galliano, por su trayectoria, por el concepto de archivo, por la narrativa de la colaboración y por toda la imagen construida alrededor de ella. Es precisamente esa suma de elementos la que permite que una prenda procedente del universo de Zara pueda ocupar un espacio económico completamente distinto.

Modelos con looks de Re{form} Zara Authored by the Couturier John Galliano, en la campaña fotografiada por Steven Meisel. Imagen: @zara
Modelos con looks de Re{form} Zara Authored by the Couturier John Galliano, en la campaña fotografiada por Steven Meisel. Imagen: @zara

Steven Meisel fotografía a John Galliano para Zara

La campaña demuestra hasta qué punto esa operación depende de la imagen. Para fotografiar la colección, Zara ha contado con Steven Meisel, uno de los nombres fundamentales de la fotografía de moda contemporánea. La elección resulta especialmente coherente con el universo de Galliano: teatralidad, personajes exagerados, maquillaje, dramatismo, referencias históricas y una estética que parece situarse entre el teatro, el backstage y la calle. Las fotografías no presentan simplemente las prendas. Construyen un mundo alrededor de ellas. Y ese mundo parece mirar directamente hacia la propia historia de la moda.

En septiembre de 2009, Vogue Italia publicó Performance, un editorial fotografiado por Steven Meisel y con Karl Templer como responsable del styling. La producción construía una ficción teatral y decadente alrededor de los modelos, con una estética exagerada y deliberadamente artificiosa. Las imágenes de la campaña de Zara no son una reproducción literal de aquel editorial, pero las semejanzas visuales resultan evidentes.

 

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La campaña de Zara también mira al archivo de la moda

La relación resulta especialmente interesante dentro de una colección que habla constantemente de archivo. Galliano está revisando el archivo de Zara y Meisel parece recuperar códigos que forman parte de su propio archivo visual. La campaña termina funcionando así como una operación de archivo sobre otra operación de archivo: una colección que mira hacia prendas anteriores se presenta mediante imágenes que también evocan una determinada época de la fotografía y de la moda. La estética por lo tanto conecta además con algunos de los códigos que han acompañado a Galliano durante décadas.

Meisel, por su parte, lleva décadas documentando y construyendo visualmente ese tipo de moda. Por eso la campaña consigue que la colección parezca pertenecer a una conversación mucho más amplia que la de una colaboración comercial.

Y precisamente ahí está la fuerza de la operación de Zara. La marca aporta su archivo, Galliano aporta la reinterpretación y Meisel aporta una imagen capaz de situarlo todo dentro de una historia de la moda reconocible. El producto final ya no se presenta únicamente como ropa, sino como la suma de todas esas referencias.

¿Puede el archivo de Zara convertirse en patrimonio de moda?

La moda lleva décadas demostrando que el precio de una prenda no depende exclusivamente de sus materiales. También intervienen el diseñador, la marca, la historia, la escasez, la imagen y el deseo que consigue generar. El lujo ha construido buena parte de su valor sobre esa combinación. Re{form} demuestra que esa misma lógica puede trasladarse ahora al fast fashion.

Y quizá ese sea el aspecto más interesante de la colaboración. Zara no solo está colaborando con John Galliano; está empezando a presentar su propia historia como algo digno de ser revisitado. Lo que durante años fue simplemente ropa producida dentro de un sistema basado en la velocidad y la sustitución puede convertirse ahora en material de archivo, inspiración y patrimonio creativo.

Pero si Zara quiere convertir ese archivo en patrimonio, también tendrá que aceptar que ese patrimonio puede ser examinado en todos sus niveles: cómo se fabricó, con qué materiales, cuánto duró, qué calidad tenía y qué precio tenía originalmente. La nueva historia que Galliano construye alrededor de esas prendas no elimina la anterior.

La colección Re{form} de John Galliano para Zara combina referencias históricas, sastrería, transparencias y volúmenes teatrales bajo el objetivo de Steven Meisel. Imagen: @zara
La colección Re{form} de John Galliano para Zara combina referencias históricas, sastrería, transparencias y volúmenes teatrales bajo el objetivo de Steven Meisel. Imagen: @zara

John Galliano, Zara y el nuevo valor de una prenda

Ese es precisamente el punto en el que la colección deja de ser solamente una colaboración entre un diseñador y una marca. Se convierte en una reflexión sobre cómo funciona hoy el valor en la moda. Galliano puede transformar una prenda de Zara en algo extraordinario desde el punto de vista creativo; Meisel puede convertirla en una imagen con apariencia de archivo; y la historia de la moda puede aportar todavía más valor simbólico. Pero ninguno de esos elementos cambia por sí solo el origen material de la prenda.

Re{form} es, por eso, una operación fascinante. John Galliano ha conseguido mirar el archivo de Zara como si fuera materia de alta moda, y Steven Meisel ha sabido fotografiarlo como si esa historia llevara décadas esperando ser contada. Zara, mientras tanto, ha convertido esa narrativa en un nuevo producto y le ha puesto un precio que llega hasta los 699 euros.

El resultado demuestra hasta dónde puede llegar el poder de un nombre, una imagen y una historia para transformar la percepción de una prenda. También demuestra que, cuando el fast fashion empieza a hablar el lenguaje del lujo, merece la pena mirar algo más que la campaña.

Eneko Méndez @enekomndez

Imágenes: Instagram

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