Ha construido su carrera como si cada papel fuera una joya única, tallada con paciencia y precisión. Desde series icónicas hasta cine internacional, la intérprete ha demostrado una versatilidad que le permite habitar personajes con autenticidad y profundidad. Carla Díaz es la portada 4/11 de Vanidad #243. Descubre la entrevista exclusiva a continuación:
Su formación y su experiencia en danza española le han otorgado un control total sobre cuerpo y emoción, algo esencial para crear personajes completos y memorables. En esta entrevista, Carla Díaz (Madrid, 1998) reflexiona sobre cómo mantiene la coherencia mientras explora nuevos registros, los retos de la industria audiovisual española y la importancia de desarrollar papeles femeninos que cuenten historias reales y diversas. Una conversación sobre aprendizaje, oficio y la búsqueda constante de nuevos retos interpretativos.
Carla Díaz: «Me gustaría que cada vez hubiera más personajes femeninos mayores interesantes, no que según vaya haciéndome mayor estos personajes sean cada vez menos. Ya los hay, pero me gustaría que hubiera más»
Carla, vienes una educación muy sólida y diversa. Te has formado, por ejemplo, con profesionales como Fernando Piernas o Eduardo Fernández. ¿Hubo algún momento durante tu aprendizaje que sientas que haya transformado tu manera de entender la interpretación?
Lo bonito de mi profesión es que nunca parece que vayas a tener un tope de aprendizaje, porque cada vez tenemos personajes diferentes. Incluso, aunque el personaje sea el mismo, nosotros vamos creciendo y, por ello, el personaje también lo hace. Es una profesión en la que nunca se deja de aprender y me alivia, porque yo soy una persona muy curiosa.
En cuanto a profesores, he aprendido de muchos. Con Manuel Morón he aprendido muchísimo y, ahora con Fernando Piernas también. Cada vez que tengo un tiempo libre me gusta volver a hacer un curso con él, porque me recuerda mucho de dónde nace mi pasión por esta profesión.
También estás titulada en danza española, ¿qué te ha dado la danza que sientas que igual el texto o la cámara no te lo ha dado?
Hay una similitud muy clara entre la danza y la actuación y es el hecho de usar tu cuerpo y presentarlo ante un público en directo. En actuación solamente pasa en teatro, pero indirectamente con una cámara sabes que también va a haber un público más tarde viéndote.
La danza me ha dado mucha disciplina y, también, esa adrenalina que se siente justo antes de salir a un escenario. Esa adrenalina la llevo sintiendo desde los tres años y es algo que he ido persiguiendo después también como actriz. Es una de las razones por las que me gusta tanto esta profesión, sentir ese nerviosismo antes de salir al escenario.
Top de Doblas y todas las joyas de TOUS
¿Sientes que tu experiencia bailando te ayuda a la hora de interpretar?
Sí. Al bailar en el teatro, aunque no sea un personaje como tal, sí es un personaje que tienes que hacer. Según el tipo de baile o la música te evoca una cosa u otra. Y hay algo de crear los personajes desde un lugar intuitivo como se hace en la danza, que me gusta arrastrar a la hora de actuar con un papel.
En realidad, no se diferencia tanto de la actuación. Cuando bailas, hay que crear un personaje para la canción y tienes una coreografía y unos ritmos que seguir. Cuando tienes un personaje en una película, tienes un guión y un texto para decir. Aunque el modo de hacerlo es diferente, creo que nace un poco desde el mismo lugar.
Es verdad que el acceso a estudios especializados de interpretación puede ser muy caro y que muchas veces tampoco no garantiza una estabilidad laboral. ¿Cómo fue tu experiencia al empezar a estudiar interpretación? ¿Crees que la profesión sigue siendo económicamente restrictiva para quienes no tienen cierto respaldo?
Es cierto que es muy caro estudiar actuación. Es como un poco una pescadilla que se muerde la cola, porque para podértelo permitir necesitas trabajar. Pero no solo se puede estudiar en una escuela de interpretación, de hecho hay muchos actores que nunca han estudiado y llevan toda la vida trabajando.
No obstante, yo sí que noto que me viene muy bien. En los cursos puedes probar cosas que no puedes testar cuando tienes ya una cámara delante, tienes la oportunidad de fallar.
Vestido archivo de Ángel Schlesser y todas las joyas de TOUS
Has formado parte de ficciones muy conocidas como «El Internado», «Águila Roja», «La Mesías» o «Élite». Desde que empezaste hasta ahora, ¿cómo crees que ha evolucionado el tipo de mujer que se escribe y se representa en la ficción española?
La diferencia que siento desde que empecé hasta ahora es la edad. Antes hacía personajes de niña y ahora personajes más adultos. Como actriz, el problema es que hay menos personajes femeninos adultos interesantes que masculinos. Las mujeres tenemos más miedo a envejecer en nuestra profesión que los hombres, porque hay menos personajes interesantes según vas creciendo. No es mi caso todavía pero, por ejemplo, para los actores los personajes realmente interesantes llegan a partir de los 40 o 50 años. Pero como mujer, cuando más trabajo tienes es en los 30 o 40.
Esto está cambiando mucho, siento que cada vez hay personajes femeninos que tienen un recorrido que no sea ser «la madre de», «la mujer de» o «la hija de». Hay cada vez más personajes así, pero es verdad que siguen siendo menos.
Siempre ha habido papeles femeninos, pero no se les ha dado vida propia.
El otro día hablaba con un amigo que me preguntaba cuáles eran mis personajes favoritos como actriz. Yo le dije que eran los de mujeres psicóticas, él me preguntó por qué y empecé a pensar. Durante toda la historia del cine, los personajes realmente interesantes y con vida propia suelen ser los personajes de mujeres psicóticas, como «Eva al desnudo», «Possession», «Kill Bill»… Todos tienen un punto medio loco, ¿no?
A mí me interesa mucho la locura en general. Pero es cierto que, con las mujeres, esta ha parecido ser la única manera de demostrar un recorrido que no depende de nadie ¿no?. Pero me encantan los personajes así.
Vestido de Louis Vuitton y todas las joyas de TOUS
En trabajos como «La Ruta Vol. 2: Ibiza» o «Élite», hay una energía generacional muy marcada. En un universo tan intenso, ¿qué parte de ti has tenido que incomodar o desordenar como actriz para poder estar a la altura de ese mundo y construir tu personaje dentro de él?
En «La Ruta» lo que más tuve que trabajar era la parte maternal. Mi personaje se queda embarazada y tiene un hijo. Este es un tema que desconozco y fue lo que más tuve que investigar. De hecho, durante esa época soñaba muchísimo con bebés y, de alguna manera, creo que mi propio cuerpo me ayudaba con esos sueños a poder experimentar lo que mi personaje estaba experimentando ya que yo no lo había hecho.
Hay mucha parte de imaginación ahí, de imaginarte cómo sería estar embarazada, Se trata de intentar entender cómo reaccionarías tú en el caso de ser el personaje, y después entender cómo reaccionaría él. En el caso de «La Ruta» estaba basada en 1996, y yo nací en 1998, entonces le preguntaba mucho a mi madre, ya no solo sobre cómo era ser madre, sino cómo era serlo en aquella época.
Yo lo primero que hago cuando cuando tengo un proyecto delante es investigar mucho sobre el contexto histórico, en el caso de que sea una época diferente a la que estamos ahora. Investigo cómo era la sociedad en aquella época, porque aunque parezca que es hace poco tiempo, ha cambiado mucho la cosa. Es importante entender qué es lo que le ha pasado al personaje y cómo funciona su mente dentro de eso.
Jersey de Lebor Gabala, falda de Rabanne y todas las joyas de TOUS
A lo largo de tu carrera has interpretado personajes muy distintos y has trabajado con directores muy diferentes, desde Julio Medem hasta producciones de alcance más internacional. ¿Qué crees que necesita una actriz o un actor para moverse con solvencia entre universos creativos tan distintos?
Lo más importante es la experiencia, pues te enseña a saber escuchar y saber comunicarte y eso es primordial para trabajar con cualquier director. Cada proyecto es un reto nuevo, tanto como por personaje como por forma de rodarse, el tono de la película o de la serie, el director que sea… A mí lo que me gusta es intentar entender bien la visión del director en toda la historia, así voy a entender mejor sus indicaciones y es más fácil ir todos en la misma dirección.
Has participado tanto en producciones nacionales como en proyectos con dimensión internacional. Si tuvieras que señalar una carencia estructural de nuestra industria ¿cuál dirías que es?
En España, en concreto, lo que a los actores nos encantaría es tener más ensayos, siempre luchamos por poder ensayar más y por poder prepararnos más antes de ir a rodar. Parece una tontería, pero no lo es. Si tienes tiempo para ensayar mucho, el rodaje va a ser mucho más sencillo. Ahí es donde sí que solemos tener más problema, porque las producciones van muy rápido, no hay tiempo y no hay dinero. Me gustaría que se avanzara más en poder tener más tiempo de preparación previo al rodaje y más tiempo de ensayos con los directores para poder investigar otras cosas que no sean solamente llegar al aprobado.
Vestido de Rabanne y todas las joyas de TOUS
Mirando con perspectiva todos los trabajos que has realizado, ¿qué tipo de papeles ya no estarías dispuesto a aceptar?
No tengo ningún personaje concreto que no aceptaría. Sí que necesito ver que hay una resonancia conmigo, que el proyecto me llame la atención y me apetezca hacerlo. Quiero seguir explorando todos los tipos de personaje que pueda, pues de todos se puede sacar algo. Tiene más que ver con la historia y con el guion, ya que hay veces que te lees guiones y hay algo de desde el inicio que que resuena contigo y te enamora y hay otros que no tanto. Es muy subjetivo, porque a veces lees un guión que no parece resonar tanto contigo como proyecto y después hablas con el director y te das cuenta de que hay algo muy interesante.
La industria también se ha ido adaptando a los cambios generacionales. Las plataformas y las redes sociales han transformado por completo el consumo de ficción. ¿Crees que este nuevo contexto ha enriquecido la calidad interpretativa o, por el contrario, ha generado una nueva presión sobre los actores y actrices que antes no existía?
Pienso en las actrices de los 90 que no tenían redes sociales y sí hay un punto que me da un poco de envidia. Es algo menos en lo que pensar. Ahora parece que por ser actrices o actores tenemos que tener conocimientos de redes sociales y, en realidad, no hace falta. Yo tengo muchos amigos actores que no tienen redes sociales y les va genial.
Hay algo de mito en eso de que se necesita tener Instagram para poder llegar lejos. Cada vez pienso que quizás no es tanto así o que no es la única manera. Desde luego es una presión más, pero estoy empezando a pensar en si es realmente real o si es un miedo infundado. Mia Goth, que es una actriz joven que lo está reventando ahora, no tiene redes y es lo más.
Yo, por ejemplo, lo único que uso es Instagram, y cada vez lo uso menos. He pensado mil veces en quitármelo y, si no lo he hecho, es porque sigue habiendo un poco de miedo a que de repente una decisión así pueda perjudicarme a nivel laboral. Lo he hablado con muchos amigos y les pasa lo mismo. Siento que hay una incomodidad teniendo redes y las seguimos utilizando por miedo a dejar de tener trabajo. Esa es mi duda, no sé si tanto es un miedo infundado o es un miedo real.
Tous suele hablar de identidad, de legado o de momentos que marcan etapas. Teniendo todo esto en cuenta y teniendo en cuenta toda tu trayectoria, si ésta fuese una joya, ¿qué forma tendría ahora mismo? ¿Algo más minimalista y depurado o algo que está en transformación?
A mí me gustan las joyas minimalistas y elegantes. En otras etapas de mi vida, por edad, he estado buscándome a mí misma y buscando qué rumbo seguir. Ahora quizás estoy un poco más centrada, por lo que elegiría una joya con una cadena fina y un diamante pequeño, que se acaba de encontrar y que va a hacerse grande.
Conjunto de Susmie’s y todas las joyas de TOUS
Tous ha sabido reinventarse sin perder su esencia. ¿En tu caso, cómo crees que se mantiene la coherencia cuando una carrera evoluciona y luego cambia de registro?
Este es un tema al que le he estado dando vueltas últimamente. Como actriz vivo en un mundo en el que hay mucho ruido y, a veces, te da la sensación de que todas las decisiones que tomas son muy importantes. Poco a poco me estoy dando cuenta de que en realidad no todo es tan importante, estoy empezando a relativizar un poco los agobios por mi profesión en el sentido de tomar decisiones y de ver qué proyectos hacer y qué no.
Estoy en una etapa en la que me he dado cuenta de que me apetece un poco todo. Mi trayectoria como actriz no tiene por qué estar tan definida por hacer un tipo de proyecto u otro, sino que se pueden hacer proyectos de diferente índole y que concuerden entre sí. Como actriz me he dado cuenta que me gusta hacer todo tipo de personajes porque me divierte y me hace sentir activa.
Para terminar, si hoy pudieras elegir un papel no desde el éxito, sino desde una necesidad interpretativa o artística, ¿qué historia te gustaría contar y por qué crees que sería importante hacerlo ahora?
Me gustaría que cada vez hubiera más personajes femeninos mayores interesantes, poder verme en un futuro interpretando personajes durante toda mi vida, no que según vaya haciéndome mayor estos personajes sean cada vez menos. Ya los hay, pero me gustaría que hubiera más.
Jersey de Lebor Gabala, falda de Rabanne y todas las joyas de TOUS
DESCUBRE TODOS LOS CONTENIDOS DE LA TEMPORADA AL COMPLETO EN NUESTRO NÚMERO DE PRIMAVERA-VERANO 2026. HAZTE CON LA PORTADA DE CARLA DÍAZ AQUÍ