De aspirante a actriz a reina indiscutible de la escena nocturna en Nueva York, Chelsea Leyland supo encontrar en la música otro modo perfecto de generar
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De aspirante a actriz a reina indiscutible de la escena nocturna en Nueva York, Chelsea Leyland supo encontrar en la música otro modo perfecto de generar
Es difícil imaginar que Chelsea Leyland nunca se propuso convertirse en Dj. Pero no, todo sucedió de manera casual, como si el universo se hubiese empeñado a llevarla por otro camino diferente al que ella había planeado para su vida. Una fiesta en Montuak, una playlist en su Ipod -“no recuerdo con precisión que temas incluía”- y un grupo de invitados eufóricos fueron el comienzo de todo lo que estaba por venir.

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Haber continuado con una producción en Broadway hubiese sido para ella la forma más lógica de respetar la tradición teatral británica, pero todo es distinto en la gran manzana. La segunda parte de esta historia tiene que ver con la música, las fiestas y estímulo sentimental. “Mi novio insistió en que tomara clases de mezcla y aprendiera a usar un sintetizador, tanto que me regaló lecciones privadas”, comenta. Su amiga Jenne (Lombardo) también presionó para que esto se desarrollara de la manera que al final se desarrolló. Así, los beats acelerados y la sensualidad de la noche desplazaron los guiones y las exploraciones de “El Método”.
¿Su primera fiesta oficial (de trabajo)? “La recuerdo vívidamente. Fue en la boutique de Valentino durante la Fashion’s Night Out de 2010”. Un debut estelar que marcó el inicio de una lista de colaboraciones VIP. La chica que alguna vez pudo haber interpretado algún personaje de Jane Austen, encontró en la vida nocturna su nueva plataforma de expresión.
De una noche para otra, y de la misma forma que erupciona un volcán, todas aquellas canciones que había escuchado en su vida ganaban un nuevo significado. The Mistifs habitaba el mismo territorio que All Saints, y Otis Rush ahora era vecino de las Spice Girs y Daft Punk. La sensibilidad adquirida en sus días en Bedales (donde curiosamente también estudiaron Alice Dellal , Cara Delevigne y Lily Allen), afloró para, al igual que una actriz, entretener a la audiencia ávida de sonidos estimulantes y divertidos.
La chica de rostro tierno y mirada honesta, que mezcla en su guardarropa “vestidos de encaje con cazadoras de cuero” no sigue ninguna fórmula. Y aunque se viste de Chanel, Dolce & Gabbana y Jimmy Choo, su estilo resulta mucho más sincero y creíble que el de otras criaturas de la nocturnidad. Quizá esto tenga que ver porque interpreta el rol principal en este mundo, el de Chelsea Leyland, “la Dj”.
Por David Gómez-Villamediana
Fotografía Riccardo Vimercati
Estilismo David Gómez-Villamediana
Maquillaje Tracey Alfajora @ART DEPARMENT
Asistentes de estilismo Claudia Rondón y Mannolly Castillo
Agradecimientos VERYDOWNTOWN NY
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