Hablamos con la actriz Clara Sans, protagonista de la sección de Cine de nuestro número primavera-verano 2024.
Abrigo de Musier Paris
Abrigo de Musier Paris
Hablamos con la actriz Clara Sans, protagonista de la sección de Cine de nuestro número primavera-verano 2024.
Aunque Clara lleva años jugueteando con el mundo artístico, su debut en el mundo audiovisual le llegó hace apenas tres años con «Cardo». Nos confiesa que de Bego se lleva mucho aprendizaje, pero también amistades que han logrado traspasar la pantalla, como la suya con María (Ana Rujas). Y es que si algo tienen las primeras veces, además de miedos, inseguridades e incertidumbre, es fuerza, ilusión y, en general, magia.

La mujer de mi padre, Geni, fue la persona que me enseñó «Lo que el viento se llevó», la película que más veces he visto en mi vida. Había algo en la fuerza del personaje de Scarlett O’Hara que me hacía admirarla y querer ser como ella. Repetía todos los diálogos en mi habitación y me imaginaba como la superviviente que logra superar todas las adversidades desde la inteligencia y la fortaleza que tiene.
También admiraba sus grietas y su humanidad, pues no era la típica mujer florero que seguía los cánones de comportamiento que se esperaban de una mujer de su época. Supongo que ese personaje me marcó porque a día de hoy sigo aspirando a interpretar algún día un personaje así…
Para mí la danza ha sido un refugio donde olvidarme de todo lo que pasaba fuera de esas cuatro paredes. He tenido la suerte de tener una maestra (a quien ahora considero familia), que me ha acompañado desde los 5 años hasta ahora.
Ella logró crear un espacio seguro dentro de una disciplina tan dura como la danza clásica y es cierto que en algún momento me imaginé siendo bailarina, pero, de alguna forma, yo misma me decanté por la interpretación por sentir que mi cuerpo no terminaba de encajar allí. Creo que ahora sería distinto, pues siento que las cosas están empezando a cambiar en ese sentido…

Recuerdo muy bien ese proceso de casting. Sentía que estaba muy cerca de conseguirlo, pero a la vez se podía convertir en un «no» con mucha facilidad. Fueron como dos meses de pruebas de ir a Madrid, conocer a Ana y Claudia, todo muy intenso, muchos nervioss… El día que me llamaron para decirme que sí, lloré muchísimo.
Sentía que empezaba el camino de mi carrera para la que tanto me había formado y apostado. Fueron unos días y unos meses de rodaje increíbles. Mi primera vez, supongo que eso nunca se olvida.
Yo admiraba a Ana desde hacía ya un tiempo. Cuando vi «La mujer más fea del mundo» en Barcelona pensé: «yo quiero ser esa actriz, tener esa entrega, dejarme el corazón en las tablas» y, cuando me llegó la prueba y supe que ella era la protagonista y creadora, pensé que sería un regalo poder trabajar juntas. Antes de «Cardo» no nos conocíamos y, a veces pasa que no acaba de surgir la magia, pero nos entendimos mucho trabajando.
Con el tiempo se ha convertido en uno de mis mayores apoyos. Nos ayudamos con las pruebas, nos acompañamos en el camino, nos reímos -es de las personas más graciosas que conozco-, viajamos, hacemos cenas en casa… Creo que la química se dio rodando y se ha convertido en una relación de amistad que hemos ido cuidando y alimentando en nuestro día a día.

Sí, las escenas de desnudo fueron un reto. Bego iba más avanzada que yo en cuanto a seguridad con su cuerpo, así que aprendí de ella a mostrarme, a quererme y a disfrutarme. Recuerdo tener una conversación con Claudia, Ana y Lluís en los ensayos y saber que había mil planes para rodar esa secuencia.
Yo ponía los límites en todo momento y Ana me dijo algo así como que las dos aprovecháramos esas secuencias para nosotras, que nos las tomáramos como un regalo para nuestro cuerpo. Luego, a la hora de hacerlas, fue todo muy cuidado. Lluís estuvo pendiente en todo momento, el equipo completamente respetuoso y, al final, no fue para tanto…
Veo cambios, sí, si no los hubiera seguramente yo no estaría trabajando de manera regular, pero falta mucho por hacer en cuestiones de diversidad. Quiero ver protagonistas gordas, racializadas, trans, mujeres mayores protagonizando historias que no caigan en estereotipos, que su conflicto nada tenga que ver con la imagen que dan.
Como te digo, estamos avanzando, pero a mí me siguen llegando descripciones de personajes donde el cuerpo es un tema o personajes que tienen un cierto carácter porque se supone que tienen que ser la amiga graciosa o la que lo pasa mal con los chicos porque no se fijan en ella.
Hay que poner el foco en la calle, en lo que está pasando. Hay que dar espacio y recursos a nuevas voces. Creo que gran parte del avance ha sucedido porque ha habido una oleada de mujeres directoras, productoras, guionistas que han reclamado su lugar en la industria, porque a ellas también les pertenece, y con esta mirada se ha ampliado el imaginario del cine.
Cuantas más miradas haya para contar las historias, más plural será el relato que quede escrito en nuestro cine. Y, por supuesto, creo que hay que apostar siempre por el talento, por los cuidados, por hacer del cine un espacio seguro para todas las personas que forman parte de él y para todas las personas que lo consumen, porque todas merecen ser representadas.

Últimamente estoy bastante lectora y me he dado un respiro con el audiovisual porque siento que recibo demasiados inputs, pero me vienen a la cabeza series como «Euphoria», «Transparent», «It’s a Sin», «Atipical», películas como «Coda»… También pienso en «Creatura» y la visibilización del deseo femenino, en «20.000 especies de abejas» y el retrato de las infancias trans, «Close»…
Es importante que los proyectos se creen desde la honestidad y a veces tengo la sensación que algunos nacen porque esto está de moda… Supongo que tenemos que pasar por ahí para que sucedan, pero espero que no se quede en una etapa y se sigan levantando proyectos diversos.
Antes de rodar vi el documental en el que se basa la serie. Me parecieron desgarradores los lugares que han tenido que habitar todas estas mujeres para sobrevivir… Es importante que las nuevas generaciones tengan referentes como ellas y series que las dignifiquen.
Justo ahora me estoy leyendo «La mala costumbre», de Alana S. Portero y tengo la misma sensación que cuando descubrí las historias de las «Vestidas». Son relatos crudos pero es importante darles un lugar en la cultura y en nuestra sociedad para que también ellas, junto con nosotras, puedan avanzar y ampliar horizontes.
Fueron dos días de rodaje preciosos en los que se creó una comunidad casi mágica. En ese momento yo no sabía que eso iba a ser un himno pero sí me sentí profundamente agradecida de estar compartiendo ese rodaje con todas esas mujeres talentosas a las que admiro desde hace tiempo. Se respiraba algo especial y eso ocurre con los proyectos que luego son transformadores, tanto para las personas que han participado como para las que lo reciben.

Hubo un momento en el que me lo planteé. Me daba un poco de miedo estar trabajando más de modelo que de actriz por la imagen que eso podía proyectar de mí de cara a los trabajos de actriz. Luego me di cuenta que todo depende de cómo se enfoque y de dónde lo coloque yo en mi escalera de prioridades. La moda siempre me ha gustado y ha formado parte de mi vida de alguna forma, así que poder trabajar puntualmente en ella, me divierte y me sienta bien.
Estoy muy ilusionada con este proyecto. Trabajar con Carmen Machi es un sueño hecho realidad. Es tener muy cerca a una actriz impresionante pero también una compañera generosa y entregada que te mira a los ojos y te acompaña. Mi personaje en la serie es Dani, una chica que se acaba de sacar las oposiciones para ser inspectora de Hacienda y, cuando conoce al personaje de Carmen Machi, Sara, quiere acercarse y aprender todo lo posible de ella.
De alguna manera, a Dani le pasa lo mismo que a mí con Carmen.
Estoy muy contenta porque este año rodaré de nuevo con Irene Moray un cortometraje que se llama «Plàncton» en el que soy la protagonista junto con otro actor. Me apetece mucho rodar en catalán, en el mar y volver a coincidir con Irene. También parece que habrá teatro este año… ¡así que muy feliz y con ganas de seguir construyendo mi camino día a día!
Texto: Anna Alarcón @_annalarcon
Fotografía: Nuria Auberni @nuriauberni
Estilismo: Lucia Sobas @luciasobas
Maquillaje y peluquería: Berta Fort @burdampi
Asistente de estilismo: Maria Sobas @mariasobasss
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