El estreno de la semana: «Philomena». Stephen Frears se ha vuelto a colar en la planta noble de los Oscar gracias a “Philomena”, una irónica y emotiva
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El estreno de la semana: «Philomena». Stephen Frears se ha vuelto a colar en la planta noble de los Oscar gracias a “Philomena”, una irónica y emotiva
Con los Oscar a la vuelta de la esquina, ya conocemos prácticamente a todos los pesos pesados que van a partirse el pecho por lograr la estatuilla a la mejor película. Una de las que se ha colado de rondón (aunque siempre hay que tenerla en cuenta por ser una producción de Harvey Weinstein, y por el rebote que se cogió tras leer alguna que otra crítica negativa al respecto, como la del «New York Post») es la última de Stephen Frears, uno de esos directores a los que confiaríamos a ciegas la millonada que cuesta una entrada de cine, incluso en 2D. Porque, la verdad, él nunca ha necesitado del birlibirloque 3D para asombrarnos con historias con olor a fritanga («Mi hermosa lavandería», «La camioneta», «Ábrete de orejas», «Café irlandés») o a perfume de ambrosías («Las amistades peligrosas», «The queen», «Cheri»). Incluso logró que una de las indiscutibles novelas de Nick Hornby («Alta fidelidad») sonara casi mejor que el original.
Ahora, el de Leicester vuelve a recuperar su mejor tono muscular con «Philomena», una historia sobre algo tan (tristemente) en boga como los niños robados: concretamente la de una mujer irlandesa que, tras quedarse embarazada de adolescente, tuvo que dar a su hijo en adopción. Durante medio siglo le busca insistentemnte, hasta que por fin aparece y, claro, no siempre se está preparado para encontrarse con un señor cincuentón que te diga «mamá» por primera vez. La verdad es que «Philomena» no se entendería sin sus dos protagonistas, una extraña pareja formada por Judi Dench, la gran Judi Dench, y Steve Coogan, ese cómico espigado con el que nos partimos la caja hace unos meses en su descacharrante e imitadora «The trip». Coogan también es uno de los responsables del guión, otra de las claves del filme, gracias a su tono irónico y hasta ácido para quitarle hierro al drama subyacente.
Cuatro nominaciones, cuatro, son las que «Philomena» se ha llevado al zurrón para los Oscar 2014: mejor película, actriz principal, guión adaptado y banda sonora. Complicado será que rasque bola en alguna de estas categorías, aunque Dench bien podría amargarles la noche a Cate Blanchett o Meryl Streep, las favoritas. Tampoco juega a su favor la soberbia y el odio que despierta el ínclito Weinstein en Hollywood (y que hoy día ya no reina como en los 90), así como las quejas de algunas asociaciones conservadoras y ultracatólicas sobre el mensaje y algunos diálogos «poco respetuosos» del filme. Allá ellos. Se quedarán sin apreciar una de las películas más emotivas, inteligentes y brillantes de lo que llevamos de año.
Paul Vértigo