El próximo capítulo de KIM JONES lleva su nombre: el diseñador regresa con su propia firma
Kim Jones relanza su marca homónima en 2027. Imagen: @kimjonesstudio
Después de más de dos décadas trabajando entre algunas de las principales casas del lujo, Kim Jones vuelve a poner su nombre en el centro de su carrera. El diseñador británico ha anunciado el lanzamiento de KIM JONES, una firma independiente cuya primera colección está prevista para FW27
Después de Dior, Fendi y Louis Vuitton, Kim Jones apuesta por su propia firma
El anuncio del lanzamiento de la nueva marca de Kim Jones, realizado este pasado 12 de octubre, marca el regreso de un proyecto que ya formó parte de los comienzos profesionales del diseñador. La nueva firma iniciará sus ventas a través de su página web a mediados de 2027. También prevé abrir su primera tienda física en octubre de ese mismo año, en Central Yards, un desarrollo comercial situado en el frente marítimo de Hong Kong.
La noticia también invita a revisar una trayectoria en la que Jones ha pasado buena parte de su carrera interpretando los códigos de otras casas. Ahora, con una firma propia, podrá desarrollar un lenguaje creativo sin tener que responder directamente a los archivos y las identidades históricas de una maison.
Antes de Dior y Louis Vuitton, ya existía la marca
Para entender esta nueva etapa hay que regresar a Londres y a los primeros años de la década de 2000. Jones se graduó en moda masculina en Central Saint Martins en 2002. Un año después, en 2003, puso en marcha su primera firma homónima. Su formación coincidió con un momento en el que las fronteras entre moda, música, cultura urbana y lujo empezaban a adquirir nuevas dimensiones. Las subculturas juveniles, el interés por las prendas deportivas y la circulación internacional de referencias visuales estaban transformando la manera de construir una identidad estética. Jones siempre ha mostrado una especial sensibilidad hacia esos intercambios, algo que posteriormente trasladaría a las grandes casas en las que trabajó.
Su primera marca funcionó durante varias temporadas, pero en 2008 el diseñador cerró aquella etapa para asumir la dirección creativa de Dunhill. La experiencia en la firma británica, vinculada a la sastrería, los accesorios masculinos y una concepción tradicional del lujo, le permitió familiarizarse con los mecanismos de una casa consolidada.
En 2011 llegó a Louis Vuitton como director artístico de las colecciones masculinas. A partir de entonces, su nombre comenzó a adquirir una dimensión internacional mucho mayor. Su capacidad para conectar prendas deportivas, referencias urbanas y técnicas propias del lujo lo convirtió en uno de los diseñadores más relevantes de una transformación que cambiaría la industria durante la década siguiente.
1. Louis Vuitton y la legitimación del streetwear
Cuando Jones llegó a Louis Vuitton, el streetwear ya contaba con una historia propia. Lo que cambió durante la década de 2010 fue su posición dentro del sistema del lujo. Las grandes casas comenzaron a reconocer que aquellas culturas no eran únicamente una fuente de inspiración estética, sino que también representaban nuevas formas de consumo, pertenencia e identificación con una marca.
El modelo austríaco Werner Schreyer aparece en esta campaña de moda para hombre de Louis Vuitton. Imagen: @vuitton.archive
Jones supo trabajar en ese punto de encuentro. Su propuesta masculina combinaba sastrería, prendas deportivas, referencias viajeras y colaboraciones con artistas y creadores procedentes de otros ámbitos. No se trataba simplemente de incorporar una sudadera a un armario de lujo, sino de modificar las jerarquías que determinaban qué prendas, materiales y referencias podían ocupar un lugar en él.
Uno de los momentos más representativos de esta estrategia llegó en enero de 2017, cuando Louis Vuitton presentó su colaboración con Supreme para la colección otoño-invierno de ese año. La unión entre la maison francesa y la firma neoyorquina de streetwear hizo visible una transformación que llevaba tiempo desarrollándose: la cultura urbana había dejado de ser una referencia periférica para convertirse en parte central del negocio y del imaginario de las grandes casas.
Imagen de la colaboración de Louis Vuitton y Supreme. Imagen: @lolliesstreet
La colaboración fue especialmente significativa por el recorrido de ambas marcas. Supreme había construido su identidad alrededor de la cultura del skate, la música y una distribución limitada que convertía sus productos en objetos de deseo. Louis Vuitton, por su parte, representaba una tradición de lujo vinculada a la marroquinería, los viajes y la artesanía. Su encuentro evidenció que dos modelos aparentemente opuestos podían compartir un mismo territorio cultural y comercial.
Durante su etapa en Louis Vuitton, Jones desarrolló también colaboraciones con artistas y creativos de distintas disciplinas. Esa voluntad de trabajar fuera de los límites convencionales de la moda reaparecería después en Dior y Fendi.
2. Dior Men: tradición, sastrería y nuevas generaciones
En marzo de 2018, Jones fue nombrado director artístico de Dior Men. Su llegada supuso una nueva oportunidad para trabajar con un archivo histórico de enorme peso, el de una casa fundada en 1946 cuya identidad estaba estrechamente vinculada a la alta costura y a la visión de su fundador, Christian Dior.
Jones no intentó trasladar literalmente el universo femenino de Dior al armario masculino. Su trabajo se articuló alrededor de la sastrería, las proporciones, y la relación entre elegancia y contemporaneidad. Las chaquetas entalladas, los pantalones de líneas precisas y las camisas cuidadosamente construidas convivían con referencias a la cultura juvenil y con colaboraciones artísticas que ampliaban el lenguaje visual de la firma.
El modelo luce un conjunto monocromático en color negro de la colección Dior Men Invierno 2025-2026. Imagen: @dior
La colección masculina dejó de presentarse como un territorio secundario dentro del imaginario de Dior. Jones contribuyó a consolidarla como un espacio con identidad propia, capaz de dialogar tanto con la tradición de la casa como con los códigos estéticos de una generación que entendía el lujo de otra manera.
Las colaboraciones con artistas como KAWS y Daniel Arsham ejemplificaron esa estrategia. En lugar de utilizar el arte como un simple recurso decorativo, Jones lo incorporó a la construcción de universos visuales que podían extenderse desde las prendas hasta la escenografía y la comunicación de los desfiles. La moda se convertía así en un punto de encuentro entre disciplinas, sin dejar de ser un negocio que debía desarrollar productos reconocibles y comercialmente viables.
Desfile de la colección Dior Men Summer 2024 diseñado por Kim Jones en junio de 2023. Imagen: @diorbykimjones
Su trabajo en Dior también mostró que la renovación de una casa histórica no exige necesariamente romper con su pasado. Puede consistir en seleccionar determinados elementos de su archivo, reinterpretarlos y colocarlos en un contexto cultural diferente. Es una operación que requiere tanto conocimiento histórico como comprensión del presente.
Precisamente por eso, su vuelta a una marca propia plantea una cuestión interesante. ¿Qué ocurre cuando el diseñador que ha pasado años reinterpretando los archivos de otros dispone, por fin, de uno que puede construir a su manera?
3. Fendi y el final de una etapa
En septiembre de 2020, Jones asumió también la dirección artística de las colecciones femeninas de prêt-à-porter y alta costura de Fendi, sucediendo a Karl Lagerfeld en esas responsabilidades. El nombramiento amplió su campo de acción: por primera vez, su trabajo debía desarrollarse simultáneamente en dos grandes casas, con identidades, públicos y calendarios creativos distintos.
Look de la colección de prêt-à-porter femenino de Fendi para la temporada Otoño/Invierno 2024-2025, diseñada por Kim Jones. Imagen: @bibi_breslin
Su etapa en Fendi terminó en 2024. En enero de 2025 dejó asimismo la dirección artística de Dior Men, cerrando un periodo de casi siete años al frente de las colecciones masculinas de la casa francesa. La salida de ambas firmas marcó el final de una trayectoria en la que Jones había trabajado para algunas de las instituciones más influyentes del lujo.
Conjunto transparente en tonos pastel de la colección Otoño-Invierno 2022-2023 de Fendi, diseñada por Kim Jones. Imagen: @bibi_breslin
Después de esa sucesión de responsabilidades, la creación de una firma propia ofrece una alternativa a la dinámica habitual de los nombramientos en la industria. En las grandes casas, los diseñadores deben conciliar sus decisiones creativas con una identidad heredada, una estructura empresarial y las expectativas de distintos mercados. Una marca independiente no elimina esas obligaciones, pero permite organizarlas desde otro punto de partida.
Un armario sin categorías rígidas
La nueva KIM JONES pretende reunir moda, arte y diseño en un proyecto que prioriza la versatilidad y busca ir más allá de las categorías tradicionales del vestuario. La propuesta se orientará especialmente a la moda masculina y la sastrería. Pese a ello, el planteamiento anunciado contempla prendas versátiles y diseños que no queden restringidos por las divisiones convencionales entre ropa masculina y femenina.
La firma también ha definido su posicionamiento de precios como «considerado». Una formulación que apunta a una relación deliberada entre calidad y coste, aunque todavía no permite conocer cuánto costarán sus productos.
Además, la elección del término versatilidad resulta significativa. Durante años, Jones ha trabajado con prendas que cambiaban de significado según su contexto. Una pieza deportiva reinterpretada desde el lujo, una chaqueta de sastrería vinculada a códigos juveniles o un accesorio que adquiría una nueva lectura a través de una colaboración artística. En una firma propia, esa forma de entender el armario podría convertirse en el principio organizador de toda la colección, en lugar de estar subordinada a una identidad previa.
Naomi Campbell desfila con una imponente capa estampada y vestido a juego en el debut de Kim Jones para la colección de Alta Costura Primavera/Verano 2021 de Fendi. Imagen: @lulu_cabinet
Sin embargo, conviene distinguir entre la intención anunciada y el resultado que todavía está por conocerse. Aunque sí conocemos algunos aspectos de su producción. La colección se confeccionará predominantemente en Japón, mientras que los artículos de marroquinería se fabricarán en Italia. El proyecto combinará así distintos centros de producción asociados a tradiciones específicas de fabricación, aunque habrá que esperar a conocer las piezas para valorar cómo se materializa esa decisión.
Hong Kong como punto de partida
La elección de Hong Kong para abrir la primera tienda también merece atención. En lugar de situar su primer establecimiento en París o Londres, dos ciudades estrechamente vinculadas a la historia de la moda europea, Jones ha elegido una ciudad asiática con una posición estratégica dentro del comercio internacional del lujo.
La tienda está prevista para octubre de 2027 en Central Yards, un desarrollo comercial situado en el frente marítimo de Hong Kong. La marca planea iniciar sus ventas online a mediados de ese mismo año y ampliar posteriormente su distribución mediante tiendas en Asia y una selección de socios comerciales internacionales. La decisión encaja con la dimensión internacional de su carrera y con una trayectoria en la que las colaboraciones y los intercambios culturales han tenido un papel constante.
Tres modelos con prendas de la colección Dior Homme Pre-Fall 2019, diseñada por Kim Jones en Tokio. Imagen: @dior
Hong Kong lleva décadas ocupando una posición relevante en la circulación internacional de bienes de lujo, gracias a su conexión con los mercados asiáticos y a su papel como centro financiero y comercial. Establecer allí el primer espacio físico de la marca sitúa a Jones en un contexto que permite dirigirse a un público internacional desde el inicio. Aunque todavía es pronto para saber cómo responderá el mercado a la propuesta.
Su desarrollo permitirá comprobar hasta qué punto una marca “independiente” puede aprovechar la experiencia acumulada en las grandes casas sin reproducir necesariamente sus estructuras. Jones conoce los códigos del lujo, sus procesos creativos y la importancia de la distribución. Ahora tendrá que demostrar que puede convertir ese conocimiento en un negocio con una identidad propia y una relación duradera con sus clientes.
Después de construir el lujo de otros, construir el propio
El regreso de KIM JONES coincide con un momento en el que la posición de los directores creativos dentro de la industria está en constante transformación. Los cambios de liderazgo en las grandes casas, la presión por mantener el crecimiento comercial y la necesidad de renovar periódicamente sus códigos han situado a los diseñadores en un equilibrio complejo entre autoría y responsabilidad empresarial.
Crear una firma propia puede ofrecer mayor autonomía, pero también implica asumir riesgos que en una gran maison quedan repartidos entre distintos departamentos. El diseñador debe construir un lenguaje reconocible, desarrollar una oferta de producto, definir sus precios, encontrar clientes y sostener el proyecto más allá del interés inicial que genera su nombre. El reto consiste en convertir todo ese conocimiento en una propuesta que no dependa únicamente de la reputación de quien la firma.
Linda Evangelista en el centro del gran cierre del desfile del 25.º aniversario del bolso Baguette de Fendi en septiembre de 2022. Imagen: @kimjonesstudio
Hay, además, una diferencia fundamental entre interpretar un archivo y construirlo. En Dunhill, Louis Vuitton, Dior y Fendi, Jones tuvo que encontrar maneras de actualizar identidades que ya existían. En KIM JONES podrá decidir qué referencias merecen permanecer, cuáles deben cambiar y qué elementos formarán parte de su propio vocabulario creativo.
Su primera firma, fundada en 2003 y cerrada en 2008, demuestra que este regreso también contiene una historia personal. La recuperación de una idea que quedó interrumpida por oportunidades que llegaron después. Y la colección de FW27 será la primera prueba tangible de esa nueva etapa.