El trío musical 1111 presenta «Historias de ángeles»: «Hacer ruido bonito es muy difícil»
1111, el grupo madrileño formado por Fedra, Armas y ru0001, presenta su nuevo disco «Historias de ángeles». Imagen: cortesía de Universal Music Spain
Fedra, Armas y ru0001 publican «Historias de ángeles», el disco que sucede a «Tres de palacio» y que toma su título de un manual devocional que uno de ellos se encontró tirado en un banco de su barrio. Hablamos con el trío madrileño sobre la suciedad como decisión, la envidia (sana) que les da la escena vasca y la capitalización del ambient
1111 presenta «Historias de ángeles»: entrevista al grupo madrileño
1111 son tres productores que, antes de ser un grupo, se pasaban horas por separado delante del FL Studio. Antes de eso, además, eran buenos amigos. José Ros Campallo (Fedra), Mateo Jiménez Grela (Armas) y Rubén López Moreno (ru0001) se conocieron en La Agencia, un local madrileño autogestionado por estudiantes de arquitectura que ya no existe, y descubrieron que compartían el mismo hartazgo: los tres circulaban por escenas que no se hablaban entre sí (el rap, el hardcore, la maquina, el ambient) y ninguna les acababa de server por su hermetismo.
Fedra, Armas y ru0001, integrantes de 1111, durante la presentación de «Historias de ángeles»
Uno venía de una beca en músicas contemporáneas, otro del hip hop y las bases de Torrejón de Ardoz, el tercero del bedroom pop y la producción casera desde los once años. Lo que hacen juntos desde 2021 no se parece a ninguno de esos puntos de partida: canciones con estructura de pop, montadas sobre baterías de club y pasajes de piano que se deshacen en saturación, grano, máquina y post punk. Publicaron «Pena» (2022), la mixtape «mil ciento once» y «Tres de palacio» (2023).
«Historias de ángeles» llega dos años y veinte canciones descartadas después. El título lo puso un libro de devoción católica con un obituario dentro que Fedra se encontró en el banco donde bajaba a fumar, y que ninguno de los tres ha leído. Sin embargo, en vez de empujar hacia lo inaccesible, esta vez se propusieron entender cómo está armada una canción pop para meterla después en la caja de resonancia del ruido. De ahí salen los pasajes posrománticos pasados por distorsión y las baterías de raíz urbana, con colaboraciones con Hofe, Kiliki o Merina Gris.
El disco se llama «Historias de ángeles» y viene de un libro que os encontrasteis. ¿Cómo fue?
Fedra: En la casa donde vivía con mis padres, de la que me independicé hace tres años, tenía mi banquito donde bajaba a fumar por la noche. Una de estas me encontré el libro, les mandé la foto y me lo llevé. Dentro hay un obituario de una persona mayor, un poco raro, que habla de rezar el Avemaría antes de comer y no sé qué.
¿Lo habéis leído?
Fedra: Ni ganas. Es todo del tipo «Dios tiene asignado un ángel a cada uno de los hombres para que le guarde». Nos hacía gracia el nombre y lo robamos, pero nada que ver.
1111 posa con motivo del lanzamiento de «Historias de ángeles», su nuevo trabajo discográfico
¿Encontráis después alguna relación entre los ángeles y lo que hay dentro?
Armas: El nombre nos sirvió para aglutinar el disco, pero el concepto del libro no tiene nada que ver.
ru0001: Si lo hemos relacionado con algo, es con el no concepto. Aunque parezca que hay uno mega fuerte detrás, no hemos premeditado nada ni teníamos una idea previa de qué queríamos transmitir.
Fedra: Nos gusta volcar cosas y luego ver qué hemos hecho. Nos centramos en el momento creativo y conectamos conceptualmente después. El concepto que puede llegar a tener es el de un cuaderno de bitácora: historias normales y corrientes, letras sobre nuestra vida de chavales de Madrid de veintitantos. Creamos algo y después lo relacionamos con otra cosa porque funciona; es pura impulsividad. Ahora que el disco está entregado cada vez lo redescubrimos más. Es como una escritura automática y de pronto volver a tomar conciencia de eso.
¿Habéis descubierto algo del disco en esas escuchas a posteriori?
Fedra: Comparado con lo que escribimos ahora, el disco tiene una sensación de clausura, de cosas mucho más cerradas y de emociones mucho más claras, todo con unos corchetes. Es un disco de statements. Y ahora estamos dibujando cosas sin esos corchetes, más en el aire: frases sueltas que tienen vida y cobran sentido entre sí sin un marco tan cerrado. Somos aún más impulsivos.
1111 durante una de las imágenes de «Historias de ángeles», el nuevo disco del trío madrileño
En la nota de prensa aparecen las biografías de cada uno: por un lado Stravinsky, por otro las bases de Torrejón y el hip hop. ¿Se rastrean esas influencias en el disco?
Armas: Se rastrean, y donde cobran vida de verdad es en los directos. Ahí las influencias de cada uno afloran más.
Fedra: A nivel musical también se entienden. El día que me saque un piano y me marque un pasaje de Beethoven será otra cosa, pero lo que hacemos es coger pasajes posrománticos y mezclarlos con unos drums mucho más urbanos, con una horizontalidad más del posrock. Rubén llega con las baterías y el hip hop, Mateo entiende la horizontalidad de las canciones y viene del ambient y del rock progresivo, y las cosas pianísticas las puedo aportar yo.
Vuestro disco suena sucio cuando casi toda la música en España suena muy limpia y muy cuantizada. ¿Hay algo político en esa decisión?
Armas: Nos gusta ser paisajísticos, pero encontramos mucho placer y mucha expresión en hacer ruido. Rubén dijo un día en el estudio una gran verdad: hacer ruido bonito es muy difícil. Algo que suena muy sucio lleva mucho mimo detrás, más incluso que un elemento muy limpio y muy sequito. Ahí está el juego.
Fedra: Hay cosas de ambient, de Alva Noto, densas y difíciles, o temas de hardcore con alguien dejándose la garganta, y eso llega a sitios a los que de otra manera no llegas. Nos encanta explorar esas expresiones intensas, y no nos da miedo: si hay que arrancarlo todo y pasarlo por esta cosa que mete ruido, no pasa nada. Si nos hace sentir algo en el estudio, se hace.
1111 explora el ruido, el ambient y las raíces urbanas en su nuevo disco «Historias de ángeles»
Antes de este disco, tuvisteis muchísimos descartes, y también hicisteis grabaciones de ambient en un hospital…
Fedra: En «Tres de palacio» hay un tema de ambiente grabado cuando me operaron y estos vinieron al hospital. El disco descartado fue otra cosa: una prueba y error que nació y murió y que nos vino muy bien para hacer este. De pronto aparece una canción que marca una barrera y todas las anteriores dejan de tener sentido entre sí. No es que fueran malas, les habíamos metido mucho esfuerzo, pero era un camino que no nos cuadraba.
En el disco colaboran Hofe, Kiliki o Merina Gris. ¿Qué relación tenéis con la escena de Euskal Herria?
ru0001: Nos flipa toda esa peña, somos colegas y tenemos la suerte de compartir mánager. Coincidimos mucho en la forma de entender la música.
Fedra: No ha sido una decisión estratégica, es artística y basada en sinergias. Ayer estábamos viendo a Hofe en un concierto porque es un colega y le queremos. Y hay algo que reflexionamos mucho: en Madrid no hay un eje cultural de conciertos en directo como en otros sitios. Allí la gente tiene conciertos todos los fines de semana, en un pueblo y en otro, y puede consumir un montón de cultura local, unos grupos mejores y otros peores, pero cada semana tienen inputs nuevos. Eso nos da cierta envidia, porque el grupo nació de una insatisfacción: los tres postilábamos en un montón de escenas, con los raperos, con los «hardcoretas», con los maquineros, con los del ambient, y todas eran muy endogámicas, muy difíciles de convertir en escena. Aquí la cultura pública no fomenta esa repetición. Así que conocer a unos chavales que han crecido escuchando la música que a nosotros nos flipa fue uno más uno.
El grupo madrileño 1111, formado por Fedra, Armas y ru0001, presenta «Historias de ángeles»
Hay muchas referencias culturales en las canciones: Ghibli, Bukowski, Zerocalcare… ¿Os pasáis las cosas entre vosotros? ¿Quedáis para ver las mismas series, leer los mismos libros?
Armas: Constantemente. Esto es un grupo de colegas, y cuando no estamos en el estudio nos compartimos música, libros, pelis… Vamos frikeándola en conjunto, en comunicación constante sobre lo que nos va obsesionando. Zerocalcare yo no sabía lo que era hasta que José lo comentó un día.
Fedra: Muchas veces ni hace falta consumirlo, porque cada uno funciona como un filtro. Rubén sabe perfectamente qué me va a interesar de lo que me quiere enseñar y saca la esencia antes de enseñármelo. Últimamente estamos mucho con el sonido británico, tipo Dean Blunt.
Habéis mencionado mucho el ambient, que en una sociedad obsesionada con la productividad se ha convertido casi en un muzak para rendir más. ¿Os lo habéis planteado?
Fedra: No explícitamente, pero tienes razón. El capitalismo capitaliza todo lo que genera la cultura y lo saca a su favor, y el ambient no se iba a librar. Lo nuestro va dentro de las contradicciones de cualquier chaval de veinticinco años que se fríe la cabeza a TikToks. No somos Malcolm X, somos unos payasos, pero a nuestra manera es una forma de darle una vuelta política a cosas que dentro de lo moderno parecen carentes de conciencia, como si ser público tuviera que estar desligado de mirar lo que te rodea.