Firma invitada: Retromanía smitir música; la radio para transmitir palabras. Así de ualquier caso, la radio es el medio más gratificante.
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Firma invitada: Retromanía smitir música; la radio para transmitir palabras. Así de ualquier caso, la radio es el medio más gratificante.
Y eso es así tanto para quien la hace como para quien la escucha, a pesar de la televisión, de los juegos, de internet… La radio siempre está ahí. Y es que la radio no exige atención exclusiva. Se puede hacer cualquier cosa con ella puesta, desde el despertar hasta el adormilarse. Además, la radio nos permite ejercer algo como la confianza y dentro de ella la sorpresa. Podemos poner en casa un disco y otro y otro, podemos hacer nuestras playlists y eso está muy bien. Pero hemos anulado un efecto importante en la música (¿en la cultura?): la intriga de no saber lo que se va a cantar, ejecutar, programar… ahora. Por eso la radio sigue viva y coleando. Es el mejor animal electrónico de compañía.
La radio, no obstante, siempre ha tenido dos problemas. Su alcance y su obsolescencia. Una frustración que afecta lo mismo a quien la hace que a quien la escucha. El mejor programa del universo sabe que su alcance nunca rebasa el de su antena de FM, unos cuantos kilómetros. Incluso en una emisora nacional dicho alcance es limitado. Muy frustrante, la verdad. Eso de que si te pierdes un programa ya es imposible de recuperar… Por favor.
Pero sucede que estamos en la era de Internet y de la accesibilidad total. Pagando o no. iTunes, el P2P, Spotify o Grooveshark, Vimeo o Yahoo nos permiten escuchar cualquier música en cualquier momento. Incluso en forma de streaming. Esto es fantástico, pero plantea un problema: una descontextualización casi total de la música. Tenemos la canción o la pieza, pero muy poca información. Puede dar igual, claro, uno se entretiene de todas formas, pero en general los humanos somos personas curiosas a las que nos gustan las historias de las cosas.
Además de acompañar y de sorprender, ¿puede aportar algo la radio en esta situación? La radio ya no es hoy necesariamente el mejor vehículo para informarse de lo más último. Con mantener unos cuantos RSS de sendas revistas en la red, uno esta al día. Pero para tener algún sentido, tanto la radio como las revistas deben producir ahora un curioso valor añadido: el criterio.
La radio aquí tiene la misma virtud que siempre: no es necesaria la atención exclusiva. Pero hoy en día un programa de radio que aspire a algo más que a hilo musical, debe ser capaz de explicar el contexto donde se ha producido esa música, qué impulsó a crearla, qué significado tenía y tiene, en lo musical, lo emocional, lo social, lo político, lo técnico… Porque cada pieza de música es placer, o no, pero nunca se encuentra aislada y siempre gana sentido en relación con lo otro.
Es un poco lo que intentamos en Retromanía, un programa en Radio 3 Extra, es decir, en la red, una iniciativa de RNE. Aquí no hay ondas hertzianas, el programa es, desde el comienzo, un archivo. Esto tiene consecuencias. Antes podías meter la pata hasta el corvejón y hacer como que nadie había escuchado. Hoy consta.
No solo eso. En Retromanía no podemos prejuzgar dónde y cuándo se nos va a escuchar. Lo mismo es en Lima que en Sigüenza, lo mismo con el desayuno que con la merienda. De manera que carece de sentido decir “buenas tardes, hoy 15 de abril, con un tiempo espantoso”.
Por razones parecidas, procuramos que los programas tengan un tema. Entra en las mecánicas de la red que las cosas puedan encontrarse. Y si alguien busca en el futuro por Afrofuturismo, no está mal que el programa en cuestión esté disponible, aporte algo un poco distinto y no tenga una fecha de caducidad.
Debíamos hablar de nuestro libro, programa… Bueno, Retromanía trata de responder a esta nueva situación centrándose en el pasado. Un pasado que hoy ya parece presente perpetuo pero que en realidad no lo es. Lo pasado es pasado, sucedió en su tiempo y significó algo más o menos preciso. El punto es que, aún sin ser presente, el pasado actúa en nuestro presente, nos lo encontramos a cada paso. Sin mayor nostalgia, tratamos de mostrar por qué las cosas importantes lo fueron, por qué merece la pena rescatar joyas fuera de la norma, por qué tal vez ese pasado y sus impulsos son relevantes para nosotros. En realidad, Retromanía habla del pasado pero sus ojos están puestos en el futuro.
Retromanía se emite cada lunes en RTVE.es
José Manuel Costa y Abraham Rivera