Para el estreno de la semana como anillo al dedo le vendría a esta película un “título suplente” estilo “Autobiografía de un mentiroso”… si no fuera porque ya está cogido (y bien cogido) por el espléndido biopic-cartoon de Graham Chapman (aka “el muerto de los Monty Python”) que actualmente emite un canal televisivo de pago. Igualmente le vendría bien otra opción, “Historia de un pobre hombre”, aunque, lástima, la utilizó Ettore Scola para una de sus comedias negrísimas allá por los 90. En fin, tampoco hay que darle más vueltas: “Todas las mujeres” vale, siempre que no se nos venga a la cabeza el bailecito podenco a lo “Paco, Paco” de Beyoncé y sus “trotoncillas“, con perdón. Al tema: ¿por qué, entre tanta oferta cinematográfica, esta película es la destacada de la semana? Por tres razones, tres.
"Todas las mujeres"
Primera, porque supone el retorno de Mariano Barroso a la primera línea de playa tras bastantes años de ostracismo y “menudeo”. Porque, no lo olvidemos, estamos hablando del director de perlas del cine español como “Mi hermano del alma” o “Los lobos de Washington”, y uno de los primeros que supieron explotar el talento salvaje de Javier Bardem (recuérdese “Éxtasis”). Luego llegaron algunos proyectos fallidos, o inadecuados, como “Hormigas en la boca” o “Lo mejor de Eva” y, en medio, la nave nodriza de esta película: una pionera miniserie para la TNT que, ahora, ha pulido y abrillantado para su salto a la gran pantalla. Segunda, por Eduard Fernández. Otro de los “animales” de nuestro cine que últimamente solo había podido brillar guadianescamente (recordemos su brutal arranque en “Una pistola en cada mano”) pero que aquí tiene un “tour de force” para él solito con uno de esos personajes encanallados y fantasmales que tan bien se le dan: un veterinario rural calzonazos que, harto de su mostrenco suegro y su propia mediocridad, decide urdir un chapucero robo de ganado que acaba como el rosario de la Aurora, y que le obligará a pedir árnica a todas las mujeres importantes que han pasado por su vida (novieta, abogada, madre, ex mujer, cuñada, psicóloga…), a las que intentará camelar y liar tan patética como, al final, entrañablemente. Y tres, naturalmente, ellas. Un ramillete de actrices de sombrerazo y vuelta al ruedo que templan y torean de salón al morlaco astillado. Desde Michelle Jenner a Petra Martínez, todas están sensacionales, aunque nos quedamos con Nathalie Poza encarnando a la psicóloga que le da la estocada final en mitad de un diálogo de traca, y Marta Larralde (a la que seguimos el rastro desde “Lena”), la bella y platónica cuñada que deja al descubierto las miserias morales de tan impresentable, pero memorable, personaje. Lo dicho, una función “indoor” y hasta "gang bang" a varias pistas y con un mismo cordero con piel de lobo para pastorear. Y, de paso, una radiografía implacable de un comportamiento ruin, cutre, mediopensionista y chapucero que se ha ido agarrando como una garrapata a nuestra sociedad desde hace unos años. Y así nos va. Paul Vértigo