Es todo un orgullo poder recibir a dos artistas de la talla de Obey y Dface. El motivo de la visita no puede ser más conmovedor, y es que ver a dos de los "grafiteros" más conocidos del mundo decorar la enorme fachada de un colegio no digáis que no es como poco enternecedor. La intervención se incluye dentro del proyecto Málaga Arte Urbano Soho (MAUS) por la necesidad de impulsar el Barrio de las Letras de la ciudad.
La obra de Obey La obra de Obey
La obra del afamado artista, Obey, ha sido bautizada con el título "Paz y libertad". La atemporalidad del nombre es tan agradable como él mismo, y fulminar los enormes muros de un colegio (40 metros) con éste hace que ya empiece bastante bien. En ella podemos observar ciertas pinceladas orientales acompañadas por el rostro de una mujer, que nos recuerda a las grandes divas del cine clásico, todo ello aderezado con ocres, negros y magéntas que hacen de ésta una creación sorprendentemente elegante. Después de haber seguido sus creaciones durante años podemos asegurar que no defraudará. Ya hemos podido ver en sus redes sociales los bocetos, desde el principio hasta el final, con miles de "likes", así que no nos dará ninguna sorpresa, que en estos casos no suele ser agradable. Para los que no lo recordéis Obey ya se hizo con nuestros corazones durante la campaña electoral del actual presidente de los Estados Unidos, Obama, con unos carteles con ciertos toques warholianos pero muy bien llevados a su terreno. Si aún no conoces la obra de uno de los muralistas más seguidos y afamados que mejor excusa que su visita a nuestro país.
La obra de Obey La obra de Obey
Aunque en segundo lugar, pero no por ello menos importante, al lado del anterior en el muro simétrico, como si de un ring de boxeo se tratase (pero sin nada de mal rollo), podremos descubrir la obra de otro de los grandes, D*face. Menos información sobre ésta ha ido circulando por las webs lo que hace de su estreno algo inmensamente emocionante. Pensar cuál de sus locos muñequitos saltará a la gigantesca pared, o quizás alguno de sus ya conocidos símbolos…
La obra de Obey La obra de Obey
Mientras tanto podremos amenizar la espera observando el avance, durante toda la semana, que se llevará a cabo esta intervención sentados en algunas de las 100 sillas que se han puesto a disposición del espectador, para hacer muy bien el papel de octogenario mañanero que le da indicaciones a gritos a los obreros del barrio. Si todo esto lo sazonamos con el maravilloso clima malagueño nos parece un planazo ir a coordinar (imaginariamente) desde alguna de las butacas, mientras tomamos el solete, la obra de mayor dimensión de la historia de estos dos artistazos. Lucía Fernández Alonso (Luceral)