Sátira de fina estampa “Viva la libertà” combina algo tan insólito como política e inteligencia gracias a un guión intachable y a la magistral actuación duplicada de Toni Servillo. “¿Cómo, no está “Grace de Mónaco“ como película de la semana?”, podría pensar algún amable lector habitual de esta sección. Pues no. Y por varias razones. Primera, porque las visitas a los museos de cera siempre nos han dado repelús; segunda, porque esta “Grace“ no tiene maldita la “gracia“ (para más detalles, echad una ojeada a las críticas internacionales colgadas en Film Affinity); y tercera, porque tenemos “Viva la libertà” como aspirante, firme e infinitamente más brillante. Además, en un fin de semana marcado (es un decir, claro) por las elecciones europeas de borrajas y el enfrentamiento entre hermanos mal avenidos (véase la final de la Champions, aprovechando la coyuntura), una historia así viene que ni pintada. Por si fuera poco, el cineasta y guionista Roberto Andó recupera un par de subgéneros tan sugerentes como el de la fina sátira política en la línea “Bienvenido, Mr. Chance” -incluso Toni Servillo se da un aire al crepuscular Peter Sellers- y el del vodevil de gemelos, aunque aquí los protagonistas nunca llegan a desmadrarse o incluso cruzarse. Unknown-1_opt La verdad es que “Viva la libertà”, inteligente, irónica y afilada como pocas, podría beneficiarse del caso real de Beppo Grillo, “bufón” que sacudió el agitado arco político italiano hace un año. Pero el filme va más allá y nos presenta a Enrico Oliveri, acartonado y deprimido jefe del principal partido de la oposición que, en un momento de pánico, desaparece de la escena política, intentando recuperar un amor de juventud en París (aunque su musa esté felizmente casada con un cineasta divertidamente calcado a Wong Kar-Wai, con gafitas oscuras y todo). Para que no llegue la sangre al río, el sagaz ayudante de Oliveri opta por buscarle un sustituto: su hermano gemelo Giovanni Ernani, filósofo bipolar y genial, brutalmente honesto y leído, que acumula todas las virtudes de las que carece la casta política. Y, claro, sube como la espuma en las encuestas. Unknown_opt Fantásticamente interpretada por el gran Toni Servillo (le basta un gesto sutilísimo para saber si estamos ante el hermano loco o el hermano plasta), dotada de una contención narrativa encomiable (¿imagináis el estropicio si Hollywood le casca un remake "jimcarreyano"?), estupendos secundarios (Valerio Mastandrea, Anna Bonaiuto o Valeria Bruni) y de algunas escenas fantásticas (el baile de salón con la canciller o, sobre todo, el mitin en el que recita el “A quien duda”, de Bertolt Brecht, para que las masas no tengan miedo de una vez), “Viva la libertà” es una joyita en la cartelera actual, aparte de una inmejorable “jornada de reflexión” y una constatación de que Toni Servillo es, “La gran belleza” aparte, uno de los dos o tres mejores actores del panorama actual. Y, ahora, vas y lo votas. Paul Vértigo