Las hamburguesas ya no son fast food. Se acabó engullir el bocadillo en siete minutos y salir corriendo. Nada de pedir en caja y llevarnos el pedido en bandeja. Ahora estudiamos la carta con atención, elegimos la hamburguesa al estilo que nos apetezca, decidimos el punto de la carne y ¡a disfrutar de cada bocado! Así es Buns, una hamburguesería y un lugar donde (aparte de su plato estrella)  no resistirse al postre, y alargar la sobremesa con gin-tonics. Su decoración corre a cargo de la interiorista Carla de Prada, que ha sabido combinar materiales, texturas y colores para crear una hamburguesería a su estilo.
Buns, hamburguersería con estilo Buns, hamburguersería con estilo
Situado en la madrileña calle de López de Hoyos número 11, la fachada respeta su aspecto original y señorial de mármol negro. Eso sí, el cartel que anuncia su entrada no pasa desapercibido. Buns en grandes letras mayúsculas vegetales, obra de Monamour Natural Design. Líquenes nórdicos que se alimentan de la humedad del ambiente y cambiarán de aspecto con las estaciones. Nos asomamos al interior desde la cristalera, un precioso trabajo de cerrajería de hierro pintado en negro. Encontramos un espacio decorado con personalidad, que huye de la manida decoración yanqui. Predomina el color verde cálido en las paredes, que contrasta con la madera de haya de las barras y las mesas, todas ellas hechas a medida. También los espejos enmarcados en hierro son piezas únicas encargadas por la decoradora, así como los vidrios impresos de mamparas y ventanas. Además de las barras y taburetes de la animada zona de entrada, en la sala podemos sentarnos en enormes sillones de cuero, de esos de los que no te quieres levantar en un buen rato.  
Buns, hamburguersería con estilo Buns, hamburguersería con estilo
No hay exceso de decoración, y se agradece. Dos cabezas de ciervo y proyecciones de películas antiguas son los únicos adornos en las paredes. En las mesas los manteles individuales están diseñados por Bea Navarro, directora de Arte Papel. Destaca un especial interés por la iluminación. Se han combinado diferentes lámparas de techo de inspiración nórdica y se ocultan tiras de LED para que la luz asome bajo la barra, tras los espejos y sobre los sillones. Se trata de un negocio familiar, eso se nota en el trato, pero también en el mimo con que se ha ideado este espacio, sereno y sin estridencias, que consigue que te sientas a gusto, no tengas prisa por irte y quieras volver.   Inés García