Son muchos los grupos que van pasando por nuestra vida que a veces es angustiosa, a veces explosiva, a veces feliz. Unos pasan desapercibidos y otros se convierten en imprescindibles. En esta rama están los clásicos, que muchas veces conocemos gracias a nuestros padres y los iconos generacionales que nosotros escogemos. Ahí está  James Blake. Anoche el británico nos hizo subir en una montaña rusa que empezó su recorrido con  ritmos electrónicos y acabó en lo más alto con la solemnidad de A Case of You. Fueron muchas las sensaciones que se vivieron en esta hora larga, a veces te girabas y veías a gente limpiándose las lágrimas, otras sentías los codazos amistosos de los que estaban alrededor mientras bailabas y en la constante, un silencio absoluto.
James Blake en Madrid James Blake en Madrid
Blake, humilde y tímido se sonrojaba a la primera de cambio y es que no fue difícil, en medio de las canciones se complicaba la tarea de  reprimir los aplausos. Se mostraba contento por volver a España, donde encontró el amor como bien afirmó hace poco en una entrevista. To The Last o I am Sold, incluidas en “Overgrown”, su último trabajo dan muestra de ello. James Blake profundiza en los sentimientos y también en la improvisación, ahí está la dedicatoria a Brian Eno en Digital Lion por ser ese guía dentro de la experimentación, que en Lindesfarne I jugó una mala pasada y es que como reconocía el propio Blake, la tecnología también tiene sus contras. El fallo técnico se pudo solventar gracias a la inclusión de un delicado arreglo de guitarra, el trío que el músico compone con un guitarrista y un batería es una de las muestras de su versatilidad, Blake está tan interesado en el jazz (Whilhem Scream) como en el tecno (CMYK).
James Blake en Madrid James Blake en Madrid
Los dinosaurios siempre suelen estar detrás de los refugios que escogen algunos músicos para tocar otros géneros, ahí estaba el cellista Arthur Russell con un grupo tan disco Dinosaur L y ahora está James Blake con 1-800 Dinosaur,  un colectivo en pro de la música dance del que anoche nos ofreció un adelanto, causando un oxímoron, puesto que el concierto empezó con I Never Learnt to Share y al final Blake compartió, y nos dejó ser parte de su mundo por un momento. Por María Clara Montoya Fotografías de Marcos Ortiz