Con la cuarentena cumplida y viniendo de una emisora de radio local en la que casi había logrado fundirse con las pelusas del pasillo, Ricky Gervais acudió a la BBC y presentó su proyecto para una serie: falso documental, una sola cámara, nada de risas enlatadas y una comicidad basada más en un “No me puedo creer lo que estoy viendo” que en un “No puedo parar de reír”. Su compañero en el crimen era Stephen Merchant, contratado en la radio porque su curriculum era el primero de la pila y poseedor de opiniones del tipo “Si te captura una tribu de caníbales te enseñarán fotografías pornográficas para que tengas una erección y así haya más carne”. No queremos saber cómo, ni por qué, pero la BBC dijo que sí. Y nació “The Office”. Y Ricky Gervais cambió la comedia televisiva. Desde entonces, siempre ha ido un paso más allá, siguiendo un camino de control absoluto y series de sólo dos temporadas. Así llegó esa hilarante y cruel exploración de la fama y la ambición llamada “Extras”. Más tarde, retorció nuestro cerebro con el patético fracaso vital de Warwick Davis (el Willow de “Willow”) en “Life’s Too Short”.
Fotograma de la serie Derek Fotograma de la serie Derek
Cuando pensábamos que un enano era más que suficiente para poner al espectador en el límite en que la carcajada choca con la moral… entonces llegó “Derek”. Otro paso más allá. Inesperado e insuperable. La serie, que acaba de ser renovada para su segunda y (suponemos) última temporada, cuenta la historia de Derek, un cincuentón desprendido, cariñoso y cercano al retraso mental que trabaja en un asilo de ancianos. Su flequillo es grasiento, su cara es una mueca de movilidad difusa y le acompañan perdedores tiernos pero hundidos en la miseria del día a día (y Kev: puede que el personaje más cómicamente asqueroso y miserable del mundo) con los que Gervais nos golpea en cada capítulo. “Derek” es un drama. Te ríes, incluso mucho, pero cuando las lágrimas asoman nunca sabes de qué rincón del alma han salido. ¿Ha sido porque hemos reconocido como propio el patetismo extremo de alguno de los personajes? ¿Han sido las historias de amor, esperanza y sueños de octogenarios al borde de la muerte que tienen por mejor amigo a un retrasado? Creíamos que “Derek” sería el colmo de la incorrección y de los gags pasados de rosca. Y no es sólo eso: su capacidad para sublimar a personajes de vidas e inteligencias al límite la coloca mucho más allá de una simple comedia cafre y grosera. “Derek” te pega y te abraza. Es castigo y es consuelo. Es una genialidad que no puedes recomendar a todo el mundo.   "Derek" se emite en CHANNEL 4. Daniel López Valle