El día empezó del revés. Sonó el despertador a las 8:00h. Casi me cargo el iPhone al lanzarlo contra la mesilla de noche –me muero-. ¡Pero era domingo! ½ hora después resultó ser lunes. Corrí al baño. Correr por una casa de 50m2 resulta gracioso, a la que arrancas ya has llegado -muy estúpido, probadlo-. Me miré al espejo. Un grano radiante en la frente parecía gritarme “Good morning Vietnam!” –porque eso era la guerra-. Intenté deshacerme de él, daban igual los efectos colaterales. Bien, ya no parecía un grano, era mucho peor. Y no tenía flequillo, si os lo estáis preguntado. Salí, diluviaba –¡27 de julio!- y no llevaba paraguas pero sí sandalias nuevas. Cuando llegué a la oficina –tarde y empapada- un cliente se había follado una campaña –en publicidad se habla así cuando el cliente no está delante- así que tocaba pringue.
Mujeres Despechadas: ¡Muerte a Bruno! Mujeres Despechadas: ¡Muerte a Bruno!
Y me vino la regla: ¡sorpreeeesa! Nadie tenía Tampax. Qué esperaba en una agencia de hombres. Condones 1 millón - Tampax 0. A las 22h, cuando salí de trabajar, necesitaba verlo. Había comido pizza grasienta y cenado restos de lo mismo y me sentía todo esto junto: gordafeaodiabamitrabajoridículaconpapeldewcenlasbragasybudista -a juzgar por mi frente, aunque sin paz interior-. Mi vida era un ascazo –vale, no lo era, pero tenía la regla-. Así que cuando entré por la puerta de su casa, le miré con cara de perro Tristón y me abrió los brazos –ya lo había puesto al corriente vía Facebook-. Y acurrucada en su pecho, empecé a sentir que todo volvía a la normalidad. Esperad, todo menos una cosa. Algo por allá abajo NO era normal. Estaba triste, LO SABÍA. Ahora NO tocaba. Definitivamente ¡NO! Y aún así, dejó caer las manos, me agarró el culo y me apretó contra su anormalidad. ¿¿¿Hola??? Así que, como comprenderéis, no me quedó otra que matarlo. Caroline Selmes & Laura Torné (Mujeres Despechadas)