Esta nueva ola no es sólo de consumo, sino de producción: se venden kits para preparar tu propia cerveza en casa, como hace Obama en la Casa Blanca con su “White House Honey Ale” para convidar a sus amigos. No en vano la razón de toda buena cerveza es poder disfrutarla en la mejor compañía. Pero, un momento, ¿de dónde viene esta fiebre cervecera? Sobre los orígenes todos coinciden en situarlos en los Estados Unidos. “El fenómeno de las microcervecerías artesanas comienza allí en los años 90, fue una auténtica revolución que transformó el mercado de la cerveza de aquel país”, nos explican los chicos de Labirratorium. Aunque deberíamos retroceder unas décadas más para entender por qué surgió en el otro lado del océano: “los inmigrantes alemanes, que llegaron huyendo del nazismo, montaron pequeñas cervecerías como las que tenían en Alemania”, precisa Vicent Vila, productor de la cerveza Grahame Pearce de Menorca. Pero fue a finales del siglo pasado cuando la juventud americana empezó a consumir este tipo de cerveza en detrimento de las industriales. Para Ana Hernández de Cervezorama se trata de “un movimiento evolutivo muy vigente en USA pero que ha llegado tarde a España. Por eso, aquí lo vemos como una moda”.
Cerveza Dimoni Cerveza Dimoni
La fiebre llega a España En nuestro país el boom estalló en Cataluña hace casi una década donde, según precisa Javier Llorente de La Tienda de la Cerveza, “se encuentra más del 50% de las microcervecerías nacionales. Hoy en toda España hay más de 200”. Las cifras hablan por sí solas. Productores y distribuidores coinciden en que fue la pasión lo que les llevó a iniciarse en este negocio que ahora está tan en boga, y lo que empezó como un hobby se ha convertido en su forma de vida. Cualquiera se puede convertir en “maestro de la cerveza” con sólo mezclar los cuatro ingredientes, agua, malta, lúpulos y levaduras, a la espera del resultado, “toda una experiencia muy gratificante y didáctica”, comentan de Labirratorium. La clientela cada vez más formada encuentra en la casi infinita variedad de este burbujeante zumo artesano un valor diferencial. “La gente busca algo distinto, repite e incluso deja de tomar las otras cervezas”, afirma Javier Llorente de La Tienda de la Cerveza. “El único hándicap -continua- es el precio, que a día de hoy no es competitivo y hace que se convierta en un artículo gourmet”. Lo cierto es que cada vez el gusto está más educado y “la gente busca sabores nuevos y más profundos”, opinan desde Family Beer. Lo que se busca es calidad, sea producto de aquí o de fuera, pero, teniendo en cuenta que la cerveza sin pasteurizar es delicada de transportar desde Cervezartesana.es apuestan por “ser capaces de hacernos la nuestra y adaptarla a nuestro carácter”.
Cerveza Dougalls Cerveza Dougall"s
Con nombre y apellidos Aquí algunos referentes son la Cervesa Montseny de Barcelona, la DouGall’s de Liérganes (Cantabria) o la Grahame Pearde de Menorca. Hoy son muchos los que se apuntan a esta nueva moda, la zona de Levante se ha visto conquistada por esta fiebre: Er Boquerón, que se elabora con agua de mar, o Génesis que con un nombre tan épico lleva en su composición azahar y arroz. El twist de estas cervezas es de lo más inesperado por eso se aconseja ir paladeándolas con detenimiento para que vayan surgiendo los aromas. Y si buscamos el best-seller, son varias las más demandadas, la Weihenstephaner Vitus alemana, la escocesa Punk IPA, la norteamericana Samuel Adams o la belga Tripel Karmeliet, señalan desde Labirratorium, “entre las españolas la medalla de oro es para Dougall’s 942 elaborada en Cantabria”. Pero depende de la clientela y sus gustos.
Cerveza Samuel Adams Cerveza Samuel Adams
Como el vino, la cerveza también se merece un buen maridaje, para regar los manjares que nos llevamos a la boca. Para los más profanos cerveceros este nuevo hobby incluye catas, talleres o encuentros, como los que hacen The Beer Garden Store o Cervezorama. Concretando, algunos de los más idóneos: las cervezas negras tipo Porter van bien con ostras o marisco, cervezas belgas, por su alto contenido alcohólico, con carne o caza, una cerveza Geuze por su finura, marida bien con buen pescado. A una rubia Lager le va la cocina mediterránea-árabe, así como las Ipas (cervezas más amargas) maridan con comida picante y especiada. Precisando aún más, desde The Beer Garden Store, Guillermo Roiz nos aconseja un menú completo: verdura fresca cocida con una vinagreta acompañada de una Indian Pale Ale, un paté de campaña con mermelada de frutos rojos regado por una Sour Ale y para el postre, una Barley Wine con una tarta de Santiago. Las combinaciones son infinitas y es que la rica variedad de la cerveza combina con todo tipo de alimentos desde los aperitivos hasta el postre. De hecho sobre maridajes se ha escrito mucho, como un libro referente, “Nuevas sensaciones gastronómicas” de Edgar Rodríguez, sumiller de cervezas en el restaurante Racó d’en Cesc en Barcelona. Con esto, ya podemos dejar hueco en nuestra alacena y estómagos a la cerveza porque, como dicen desde Montseny, “el vino puede acompañar una cena y un whisky, un buen libro, pero la cerveza va siempre bien con la vida”. A ponerle gusto a la vuestra.
Cerveza Er Boquerón Cerveza Er Boquerón
Para más información, "La guía de las mejores cervezas artesanas" de GeoPlaneta supone una buena introducción para el no entendido y un repaso para aquellos que ya las conocen. Texto: María Díaz del Río Ilustración: Carlos Egan