Canadiense y deportista, el Scott Speedman de 17 años estuvo a punto de competir en natación por su país. Una lesión en el cuello cambió su destino. Una colaboración en un corto le abrió una nueva vía. Pronto se le vería en la tele tanto en películas como en capítulos sueltos de alguna serie sin importancia. 1997 sería su año. “Felicity”, sus amigos, amores y rayadas acabaron enganchando a los adolescentes de medio planeta. Y Ben, ¡ay, Ben bendito!, robó el corazón de cada chica que seguía sus altibajos más que los de la propia protagonista: una egoista impertinente de pelo bufado.
Scott Speedman en Scott Speedman en "Felicity"
Después de la experiencia en la serie, en la que continuó hasta el final en 2002, al chico de entonces le caen dos proyectos en la gran pantalla: “Mi Vida Sin Mí” de la Coixet y  “Underworld”. Estas no eran su primera experiencia con el cine, pero si supuso un cambio de dirección profesional. En la gran pantalla se quedará inundado de pequeños e inertes papeles. La saga “Underworld” le siguió contando con el en dos de sus sus siguientes partes. En 2008 coprotagonizó junto a Liv Tyler la película de terror “Los Extraños” donde la pareja se convierten en el juguete de tres enmascarados. Unos títulos más sin importancia podrían llenar estas líneas. Pero este año pasado saltó de nuevo al formato televisivo. Se trata de una serie, “Último Destino” una serie de una sola temporada que fue emitida por cuatro el año pasado.
Scott Speedman en Scott Speedman en "Underworld"
Después de esto son varios los proyectos de cine en los que está involucrado. Ya se puede ver por la red el trailer de “Barefoot”, película que no sabemos si llegará a España. También está a punto de salir “The Captive”del director canadiense Atom Egoyan con el que ya ha trabajado anteriormente. Le deseamos suerte a este chico que no para de trabajar pero que no termina de explotar como es debido. Será el tipico actor maldito que gusta pero que no termina de funcionar. ¿Como esos locales que por mucho que cambién de negocio nunca funcionan? Pues eso. Igualito. Raúl Rustarazo