¿Cómo fue tu reacción cuando te llamaron para ser el director creativo de Roger Vivier, una maison que ha marcado la evolución del calzado en el siglo XX? Hace ya varios años de esto y la verdad, me sorprendió. Fue tan solo después de un año y medio de lanzar mi primera colección propia y era demasiado pronto como para que me llamaran para encargarme de un proyecto tan ambicioso como era relanzar Roger Vivier. Me sentí honrado de alguna manera y entusiasmado de verdad. Cuando puse mi nombre bajo el suyo, fue cuando me di cuenta. Y ya llevas una década al frente… Son casi 12 años en Roger Vivier, aunque en realidad hace diez años que mostramos algo (una colección) bajo la marca. Realmente llevamos más años trabajando, en estudio para unir todo, para producir y finalmente para conceptualizar una nueva marca. Para ir acostumbrándose a su filosofía e historia, ¿verdad? Sí, también teníamos que encontrar la ocasión propicia porque no queríamos poner un nuevo nombre en el mercado, una nueva colección que se viera como de una nueva maison. Así que era importante tener todo bien compuesto de manera que el público entendiera que no era una simple colección.
Bruno Frisoni Bruno Frisoni
¿Cómo te ha influido el conocimiento y la manera de trabajar adquiridos en otras casas para tu trabajo en Roger Vivier? Es parte de mi carrera y mi experiencia profesional. Trabajar con diferentes diseñadores ha hecho que me vuelva muy dinámico intelectualmente y que sea capaz de sintetizar cualquier problema. Realmente creo que cualquier persona tiene en su cabeza diferentes secciones y que se pueden separar para lograr diferentes objetivos. Es siempre bueno practicar este tipo de gimnasia mental. Por supuesto, cuando tienes el objetivo de reinterpretar un nombre tan fuerte como el de Roger Vivier es importante saber cómo programar todo: cuándo es el momento adecuado para sacar la colección, hasta dónde quieres llevar los límites... ¿De qué forma te identificas con la filosofía de la maison? Cuando me contactaron fue también porque de hecho hay ciertas conexiones, similitudes, entre la filosofía de Roger Vivier y la mía. Lo primero, es ver que intentamos -digo “nosotros” porque él trabajaba en la misma línea con los zapatos- que lo principal sea el diseño, aunque por encima de todo está la arquitectura. La silueta va primero porque es lo que aparece cuando ves a alguien de lejos. Después, vienen los detalles: el corte, los materiales, la interpretación de una temporada, la fabricación… El producto final se encuentra en mi manera de interpretar el calzado, un accesorio reinterpretado para convertirse en algo más. Creo que fue muy importante lo que Roger Vivier hizo y cuando reinterpreto su trabajo hay cosas que hacen “clic” inmediatamente en mi mente. Quizá sea una cuestión de diseño porque a veces no es una propuesta limpia pero, al mismo tiempo, me gustaría hacer algo muy limpio. Y en ocasiones esto es la base para crear algo muy elaborado. Pero esto va unido a la perspectiva de alquien que se preocupa por la modernidad de su tiempo.
Bolso Prismick 3D, de la colección Otoño/Invierno 2013-14 Bolso Prismick 3D, de la colección Otoño/Invierno 2013-14
Hablando de reinterpretación, has revisado el tacón Virgule, ¿qué crees que hace de este zapato un icono de la moda? Virgule es un tacón muy especial y por eso, es muy icónico. Es atemporal, puedes cogerlo, dejarlo y volver a cogerlo. Es uno de los diseños más bonitos que hizo Vivier: miras al Virgule y ves el cruce del aspecto de los tacones del siglo XVIII y la evolución de los diseños del calzado de los 60. Encuentras que es la misma curva pero perfilándola más fina como un dibujo, como si escribieras la “coma” (virgule en francés) a mano alzada, así es su silueta. Es muy potente y para mí es un icono muy importante en la carrera de Roger Vivier. Cuando dejó de diseñar para otras firmas y decidió dedicarse únicamente a su propia marca, creó unas imágenes muy fuertes para separar sus nuevas colecciones, y así “Virgule” llegó como la silueta que se identifica con su firma. Es muy importante porque supone una ruptura en su carrera. ¿Cómo es posible hacer un zapato con un tacón tan curvo? Una evolución tecnológica: la del tejido, las herramientas... Igualmente se producen los cambios en la vida. Hoy en día, cualquier cambio son grandes noticias. Hay rapidez en la conexión y la comunicación, la gente está conectada sin la necesidad de verse. Volviendo  a los tacones, antes se hacían artesanalmente, solo a mano, con madera, pero luego se encontró una combinación de plásticos que podían hacer la misma función, sostener el zapato. Después se produjo otro salto con la fusión de aluminio a partir de una investigación en los 60, y así sólo se necesita un molde para el tacón. Este material cumple la función de mantener la línea y hacer de soporte. Esto facilitó la aparición del stiletto porque el metal mantiene el tacón recto. En definitiva, todo se debe a la tecnología.
De arriba a abajo y de izquierda a derecha, pochette Prismick Miroir, zapato Virgule, slipper Marechal, Prismick Richelieu Miroir, botín Prismick Privilège Miroir, clutch Folder Pilgrim y pochette Prismick oil, todos de la colección de Otoño/Invierno 2013-14 De arriba a abajo y de izquierda a derecha, pochette Prismick Miroir, zapato Virgule, slipper Marechal, Prismick Richelieu Miroir, botín Prismick Privilège Miroir, clutch Folder Pilgrim y pochette Prismick oil, todos de la colección de Otoño/Invierno 2013-14
Como diseñador de calzado y accesorios, ¿cuáles son tus materiales favoritos? Me gusta cualquier material, es algo que depende del momento, de la inspiración… Es una elección que depende del contexto. Por ejemplo, en el bolso Prismick hay una mezcla de cuero junto con materiales más delicados. El bolso Prismick, confeccionado en lana y cuero en un plata metalizado con efecto de espejo, está inspirado en el artista alemán Joseph Beuys. Se trata de poner materiales ásperos en una yuxtaposición con otros muy bonitos, caros y de lujo. Esto transmite algo muy fuerte. La moda consiste en proponer cada vez algo nuevo porque hay que regenerar el mercado, primero hay que crear deseo. Se ha convertido en un negocio pero se trata de generar deseo. Es muy importante en mi vida privada y profesional, si no hay deseo, placer ni diversión, no hay nada. ¿Qué es lo que crees que atrae tanto a las mujeres de la colección Prismick? He visto que muchas celebrities lo llevan, como Margherita Missoni y Eleonora Carisi. Creo que es, como decía, el deseo y también el hecho de conectar con su tiempo. Siempre hay una reflexión detrás de cada diseño. En la colección Prismick, para mí era necesario que tuviera formas geométricas. Lo que es importante en diseño, en mobiliario, en arte… se ha vuelto importante en la moda porque todo está relacionado. En mi proceso de trabajo, empecé a imaginar algo que tuviera un efecto 3D. Esto viene de que hoy todos tenemos un ordenador, un Smartphone, que hace todo por ti. Detrás de esto hay matemática en todo, tienes puntos y líneas, en lugar de curvas. Si miras a la imagen en el ordenador de estas cosas no te sale un dibujo, una fotografía, sino puntos y líneas. Así que hice el diseño del Prismick de esta manera. Hace cinco años me sentí muy inspirado por esto, para una colección de temporada y empecé a diseñar el tacón “Choc”. Entonces, en lugar de tener curvas haría puntos y líneas rompiendo, de lejos se ve una curva, pero de cerca es pura geometría. Temporada tras temporada, lo geométrico y los volúmenes facetados se han convertido en una obsesión. En cada colección, puedes encontrar algo así, es algo que decidí junto con el equipo con el que trabajo. Y creo que como está vinculado a algo cultural, esta geometría que encontramos en todo, la gente conecta con ello inmediatamente, porque lo entiende.
Zapato Virgule, de la colección Otoño/Invierno 2013-14 Zapato Virgule, de la colección Otoño/Invierno 2013-14
Roger Vivier y tú tenéis unas creaciones muy imaginativas y fantasiosas, ¿cuál es el límite a la hora de crear zapatos? Para mí la tecnología es el límite. Los zapatos pueden ser algo realmente doloroso, se llevan como la ropa pero la ropa nunca es dolorosa, puede ser muy ajustada, pero normalmente te hace sentir mejor. Los zapatos podrían ser algo más complicado porque queremos crear un tipo de naturaleza de mujer distinta en cada momento porque queremos adornarla, darle más altura o sensualidad. Pero el límite está en que los zapatos sean al mismo tiempo algo funcional. Y la tecnología también pone su límite. Hay muchas cosas que no podemos hacer pero no es algo negativo, se necesita un marco, límites, para poder crear. Si no hubiera límites, te convertirías en dios. ¿Cuál va a ser el próximo zapato o tacón de Roger Vivier que vas a reinterpretar? Venid a vernos y os sorprenderéis. Por ahora, tendréis que esperar. Por María Díaz del Río Fotografía Adeline Mai