Cómo cambian los modos, maneras, usos y costumbres en esto de la distribución y exhibición cinematográfica. Si hace unos lustros, tal día como hoy estaría marcado con una estrellita roja para volcar todos los estrenos más azucarados, romanticones y arrebatadores del año, hoy comprobamos que, para San Valentín 2014, las películas con más fanfarrias de la cartelera son una aventura en solitario y en alta mar del bueno de Robert Redford (“Cuando todo esté perdido“) y… el remake de “Robocop”. Eso, sin contar la aportación española: “Sólo para dos“, último bodrio verbenero-bananero de Roberto Santiago, responsable de una de las películas más machistas y vergonzosas que se recuerdan, “Hombres felices”. ¿Dónde han quedado los sentimientos y los violines a la luz de la luna?
"Alabama Monroe"
Por suerte, antes de mandar a Cupido a la cola del INEM, salva los muebles una pequeña producción belga que agarra por las solapas las luces y sombras de una relación sentimental de alto voltaje y la agita hasta las últimas consecuencias. Porque “Alabama Monroe” puede tener una apariencia “amable” y algo bohemia si nos quedamos en la epidermis del romance entre Didier, un músico de bluegrass con pinta de oso grizzly, y Elise, una tatuadora (y tatuada, que se supone que una cosa lleva a la otra) rubia y desinhibida. Pero Felix Van Groeningen (“The misfortunates”) sazona el guiso con elementos de más difícil digestión, encabezados por la terrible enfermedad de la hija pequeña de la protagonista. Aunque, por suerte, el drama siempre hace pie y no naufraga en las aguas turbulentas de un telefilme lacrimógeno de sobremesa. Casi mejor que lo explique su propio director: “La película va más allá del amor materno y paterno. Trata del amor entre dos personas muy diferentes y de la pérdida, de cómo dos seres que se aman se alejan el uno del otro a pesar de no desear hacerlo. La película muestra la dificultad que representa para los dos protagonistas, Didier y Elise, aceptar la enfermedad de su hija. Didier esconde su dolor detrás de grandes principios, grandes teorías. Elise huye hacia el simbolismo, la religión y la superstición. Entiendo que el dolor pueda llegar a ser tan abrumador (sobre todo la pérdida de un hijo) como para que ciertas personas necesiten inventarse historias acerca de Dios, el paraíso y la vida después de la muerte. Sospecho que muchas personas se encuentran a caballo entre las dos posiciones”. Aparte de la estupenda música bluegrass y una fotografía naturalista a flor de piel, la gran baza de “Alabama Monroe” es ella, Elise/Alabama, una estupenda Veerle Baetens que ganó con todo merecimiento el premio del Cine Europeo a la mejor actriz. Por cierto, hablando de laureles, la cinta es una de las nominadas al Oscar a la mejor película de habla no inglesa y, aunque vencer al titán “La gran belleza” es casi misión imposible, al menos ha desbancado (indirectamente, claro) a otras favoritas continentales como “La vida de Adele”. Que esa sí que es una historia de amor de las campeonato, por cierto. Paul Vértigo