Harold Ramis fue un escritor, director y actor prolífero. La comedia lo sedujo desde el principio, comenzó en el famoso nicho de comediantes que es el Second City de Chicago (alma mater de Tina Fey, Stephen Colbert, Amy Poehler, Steve Carrell, Julia-Louis Dreyfus o Dan Aykroyd y muchos otros). No tardó en entrar entre las filas de los maestros de la comedia americana con filmes como "El club de los chalados" (Caddyshack) con Chevy Chase o con "El pelotón chiflado" (Stripes) con Bill Murray. Pero su rostro se hizo reconocible con la mítica "Cazafantasmas", que también escribió. Al ritmo de una de las melodías más conocidas del cine Ramis interpretó a Egon Spengler, el más brillante de los alocados científicos cazadores de espectros. Su carrera caminó un poco más y lo llevó a un clásico moderno: "Atrapado en el tiempo". Ramis dirigió y escribió esta película, protagonizada por Bill Murrray, en que un chico del tiempo despierta una y otra vez en el mismo día. Parte comedia física, parte comedia de situación, parte reflexión filosófica, "Atrapado en el tiempo" se convirtió en filme de culto para varias generaciones de espectadores. Sus siguientes trabajos nunca fueron tan memorables, pero sí mantuvieron ese estilo de comedia que se podía asociar a su pluma: viajes existenciales sumados a situaciones absurdas. "Una terapia peligrosa", con Billy Chrystal y Robert De Niro, sobre un mafioso que necesita terapia (y su mediocre secuela) o "Al diablo con el diablo", sobre un tímido chico, Brendan Fraser, que firma un (siempre capaz de sorprender) pacto con el diablo (o diabla, interpretada por Elizabeth Hurley) para obtener el elusivo amor de una chica. Entre sus últimos trabajos estuvo "Año uno", sobre dos cavernícolas interpretados por Jack Black y Michael Cera, y la dirección de varios episodios de la serie The Office. Ramis murió hoy a los 69 años. Su despertador ya no se activará con un "I got you Babe", pero sus películas continuarán sacando sonrisas sin importar cuántos años pasen. Por Nerea Dolara