Todos tenemos un padre biológico pero padres televisivos tenemos unos cuantos. Y es que todos solemos hacernos fans de algún personaje que, entre otras cosas, es padre de familia. Y no es algo nuevo puesto que padres en series de televisión ha habido siempre. Otra cosa es que sólo nos acordemos de los más recientes o de los que, siendo más antiguos, están más o menos criogenizados dentro de la cultura popular-televisiva. En el caso de estos últimos, quedan en el imaginario televisivo Ben Cartwright, Charles Ingalls, Herman Munster, Mike Brady, J.R. Ewing, Cliff Huxtable, Willie Tanner, Jason Seaver, Danny Tanner… Personajes que en su momento estuvieron muy de moda y que, por los cambios que han vivido tanto la sociedad como la televisión, poco o nada tienen que ver con padres de series actuales como Tony Soprano, Don Draper, Walter White, Rick Grimes, Nicholas Brody, Dexter Morgan o Ray Donovan.
BreakingBad_Vanidad Walter White, un padre diferente
En este sentido, hay que reconocer una obviedad: las series han pasado de utilizar la figura del padre como un modelo idílico-ejemplar sobre el que giraban buena parte de las tramas principales de las series (ya fueran culebrones, sitcoms, etc) a desplazar paulatinamente las relaciones paterno-familiares a tramas secundarias y a despojar la condición de padre de toda su importancia tradicional, convirtiéndola en un recurso para ayudar caracterizar al personaje. Y es que las series de televisión, conforme la sociedad ha ido cambiando, han perdido su vocación de “manual de la perfecta familia”, una vocación adoctrinante tan conservadora e idealista que actualmente no puede ser tomada en serio. Ahora las series nos presentan unos padres disfuncionales, raros, con alguna tara que les hace distintos e interesantes al mismo tiempo y que no piensan ni actúan igual que los que antaño porque ni el mundo ni la sociedad ni la familia actuales se parecen a los de entonces. Son padres “diferentes”, a menudo más cerca de constituir un ejemplo a evitar más que a seguir, pero que, por alguna extraña razón, nos son tan entrañables o más que los que hace años se paseaban por los televisores.
TonySoprano_Vanidad Tony Soprano, rompiendo el canon paterno
Lo cierto es que las series han sabido reflejar muy bien el cambio de los tiempos y pocos personajes escapan ya al retrato imperfecto, variable y lleno de luces y sombras que cabe extrapolar a la sociedad actual. El buenismo pasó de moda; ahora lo que se lleva es la contradicción, el carisma de lo irregular, caminar al filo del fallo, juguetear con los preceptos que hasta hace poco parecían dogmas de fe. Algo que han sabido hacer, de forma genial e hilarante, en las series de animación. Porque si hablamos de padres y series, Homer Simpson es, con permiso de Peter Griffin, el padre más famoso de toda la televisión actual (o incluso de toda su historia)…y con todo merecimiento. Y es que lo bueno que te da la televisión es la posibilidad de elegir un “padre extra” o al menos a un tipo que, aun siendo ficción, siempre va a estar ahí para quitarte preocupaciones y, probablemente, enseñarte dos o tres cosas sobre la vida. Javier Crespo Cullell