Believe (NBC y Canal + Series) era a priori uno de los estrenos más interesantes y llamativos de la temporada. Primero por ser la primera serie creada por Alfonso Cuarón (Gravity, Hijos de los hombres) y segundo por estar respaldada como productor por J.J.Abrams. Con dos nombres así en la tarjeta de visita uno podía, y debía, esperar bastante de esta serie. Sin embargo, la decepción ha sido considerable. Y así lo demuestra su pérdida de audiencia en EEUU donde, en apenas tres capítulos, se ha quedado sin más de cinco millones de espectadores. Es decir, que Believe ha sido como esperar a Julia Roberts y que te aparezca Paz Padilla.
Believe-Vanidad Cartel promocional de "Believe"
Y no es que el retoño del tándem Cuarón-Abrams sea una mala serie pero sí es una serie ramplona, insípida, del montón. Por ello, no conviene meterla en el saco de éxitos de Abrams como Alias, Lost, Fringe o Person of interest sino en el de patinazos como Alcatraz, Revolution y Almost human. Es decir: ya va siendo hora de tomar el manido reclamo “Lo nuevo de J.J.Abrams” con mucha precaución en cuanto a televisión se refiere porque desde 2011 no da una. Así, si no sorprende tanto que Believe resulte fallida en lo tocante a J.J.Abrams, sí sorprende bastante que Alfonso Cuarón, director cuyo talento y solvencia han sido sobradamente premiados, se haya arriesgado a “estrenarse” en televisión con una serie como ésta en la que, aunque  pueden apreciarse fogonazos de su sensibilidad y su tratamiento del drama, lo único que brilla es la falta de interés que despierta todo: la historia, las tramas, el reparto…Ahora ya sabemos que Cuarón puede hacer cosas incluso mediocres. Lo cierto es que la serie no engaña a nadie porque ya avisa desde su título que, para engancharse a ella, el espectador tiene que creer. Mucho. Tal vez demasiado. Porque sólo la fe más incondicional y ciega puede salvar un producto en el que todo resulta fallido, incluidos los efectos digitales. No engancha la huida por todos los EEUU de la niña con superpoderes y su joven padre-protector exconvicto (tela…). No engancha la batalla conspiranoica a cuenta de la superniña. No enganchan las escenas de ¿acción? No enganchan las concesiones al drama. No engancha un guión que no se molesta en renovar la estructura de cada episodio. No enganchan los actores encargados de solucionar la papeleta… En resumen, que habrá que esperar a otra serie para que J.J. Abrams y Alfonso Cuarón remonten el vuelo televisivo porque Believe es una serie que, sin esos dos nombres como aval, ya estaría oliendo a cancelación. Javier Crespo Cullell