Los tiempos han cambiado. Hace años, llevar un vestido de comunión era un auténtico suplicio: pesaba, resultaba incómodo e incluso picaba (¿recordáis?). Las tradiciones –afortunadamente– se van reformando y no es raro que esa transformación llegue también a la ropa destinada a ese día tan especial. Ya lo hemos visto en todo tipo de celebraciones. Las bodas no son el evento solemne de antaño en el que la novia iba más tensa que un palo; los cumpleaños no se quedan en una simple piñata y buscan un punto de originalidad que marque la diferencia. Ahora esa transgresión llega a las comuniones.
VestidosDuyosMPL_Vanidad La línea de vestidos creada por Duyos y Mi Pequeño Lucas.
¿Por qué hay que disfrazar a las niñas de tartas? Eso mismo pensaron Juan Duyos y Mercedes Pina, diseñadora de Mi pequeño Lucas, mientras disfrutaban de un desayuno entre amigos. En ese momento comenzaron a dar forma a una idea que hoy ya es una realidad: una línea de vestidos de comunión que aúna la esencia de ambas firmas. Los vestidos están confeccionados en algodones y sedas de un tacto mucho más agradable y cómodo que las telas empleadas habitualmente en este tipo de vestidos. ¿El resultado? Niñas cómodas, relajadas y con estilo y mamás felices porque sus retoños no quieren arrancarse el atuendo nada más terminar la ceremonia. Una buena alternativa para conseguir que ese día sea inolvidable y no pase desapercibido. Rocío Centeno.