Álvaro Cervantes tiene 10 años de experiencia y solo tiene 24. Se le puede ver en dos series "El corazón del océano" y "Hermanos", y estuvo nominado al Goya. Toda una promesa.
Álvaro Cervantes en el Jardín Botánico de Madrid Álvaro Cervantes lleva camiseta de ONITSUKA TIGER
Natural de Barcelona, con apellido literario y quijotesco, de mirada oceánica (azul e inabarcable) y un atractivo de chico malo con cara de niño bueno, Álvaro Cervantes, de 24 años pero con casi una década de oficio a sus espaldas, nos habla de sus últimas expediciones televisivas: “El corazón del océano” y “Hermanos”. Fue en televisión donde debutó como el nieto enamoradizo de Rosa María Sardá en “Abuela de verano”, para luego sacar su lado más salvaje como el adolescente licántropo en “Luna, el misterio de Calenda” y el homicida costeño de las vacaciones en “Punta Escarlata”. Ya en cine, se estrenó con “Pretextos” de Silvia Munt (quien llegó a afirmar que le adoptaría), y en “El sexo de los ángeles” bailaba break-dance e incluso se lanzaba sin tabúes a una relación a tres. Proyecta un halo de misterio al igual que su personaje en “El juego del ahorcado”, su primer papel protagonista que además le valió una nominación a los Goya como Mejor Actor Revelación en el 2009. Valiente en la elección de sus papeles, a Álvaro le auguramos un prometedor horizonte sin fin a la vista. Próximamente estrenas la miniserie de seis capítulos “Hermanos”, en la que Antonio Velázquez y tú estáis enamorados de vuestra vecina, interpretada por María Valverde. ¿Qué ofrece este triangulo amoroso? Es una serie de personajes que tienen una evolución, que es lo que a veces se echa un poco en falta en la televisión. Al tratarse de seis capítulos, se permite jugar un poco con la transformación del trío de protagonistas: empiezan con 18 años y acaban rozando los 35. De un capítulo a otro pasan varios años, al principio están muy unidos pero de alguna manera separan sus caminos. Y también es una crónica de la España de 1985 hasta la actualidad. De alguna forma me recuerda un poco a lo que sentí como espectador con la serie “Vientos de agua” de Campanella. Tiene mucho realismo, explica cómo la vida nos marca y nos cambia debido a decisiones y a situaciones que a veces están por encima de uno mismo. Y todo ello durante dos décadas en las que veremos crecer y cambiar al triángulo amoroso. ¿Cómo viviste la transformación de tu personaje? Ese era uno de los retos, compartido entre los tres. En la serie, María acabará siendo madre, mientras que Antonio ha tenido buscar su lado adolescente. Al final los tres acabamos como adultos con responsabilidades. Por tanto, para aparentar ser más joven, intenté adelgazar un poco y así tener una constitución más atlética… para luego volver a engordar y parecer mayor. Esto es, pasé de comer arroz a comer pasteles… (risas). Acaba de concluir la emisión de “El corazón del océano” con Hugo Silva, Ingrid Rubio y Clara Lago, entre otros. ¿Cómo fue la experiencia de irse a Colombia a rodar en plena selva? Ha sido una de las experiencias más brutales de mi vida. Creamos una expedición cercana a la de los personajes, nada que ver con lo que vivieron ellos, pero algo paralelo a la ficción. Estábamos muy unidos, en lugar de barracones vivíamos en un resort decadente en mitad de la carretera… Lo único que podíamos hacer era convivir y compartir, y eso unió mucho al equipo. Fue un viaje personal y emocional muy auténtico. Finalmente, tras seis años de idas y venidas, el amor acaba triunfando entre tu personaje (Alonso) y el de Clara Lago (Ana). ¿Este amor que sobrevive al tiempo y a mil batallas solo es posible en la ficción y porque es ficticio? Ese amor va cambiando y transformándose, al principio es álgido y luego cae… siempre hay una lucha constante. El amor hay que cuidarlo y regarlo como una planta porque si no, se muere. El panorama televisivo es muy cambiante, algunas series triunfan mientras que otras desaparecen al cabo de poco tiempo de su estreno. ¿Cómo lo vives tú desde tu posición de actor? Creo que para que las cosas funcionen y respiren necesitan tiempo, todo en la vida necesita tiempo. Pero la televisión es mucho más inmediata y rápida, si una serie no cumple las expectativas, desaparece o pasa a un segundo plano. Ante eso, hay que aceptarlo. Lo importante es hacer bien el trabajo y sobre todo creer en la historia. ¿Y cómo acabaste en “Hannah” de Joe Wright (“Orgullo y prejuicio”, “Expiación”, “Anna Karenina”) haciendo de ese primer amor de la máquina de matar a la que interpreta Saoirse Ronan? Buscaban a un personaje español que tuviera un momento de click con Hannah. Dentro de ese cuento, soy como un príncipe con el que Hannah conecta. Es su primera experiencia con un chico, pero no acaba de pasar nada porque ella lo percibe como una amenaza, así que básicamente me reduce… Fui allí a que me diera una buena hostia (risas). Fue un regalo, con Saoirse Ronan, Cate Blanchett, su director Joe Wright, la banda sonora de Chemical Brothers… Una semana de rodaje en Marruecos, y aunque fueron pocas secuencias, es una película muy especial para mí, una cinta de acción delicatesen. ¿Qué ha significado “El juego del ahorcado” en tu carrera? ¿Es el trabajo por el que más te reconoce el público? Fue mi primera gran responsabilidad como actor y la primera vez en la que me metía de lleno a contar una historia. En “El juego del ahorcado” (Manuel Gómez Pereira, 2008), básicamente la película recaía en Clara Lago y en mí. Fue un viaje largo e intenso que duró tres años desde que me enteré del proyecto hasta su estreno en cines. Durante ese período me llené mucho y después me quedé un poco vacío. A nivel profesional me dio a conocer como actor, la Academia de Cine me nominó, y me sentí bienvenido en la industria. Es una película que se sigue viendo pero la gente me ubica más por el personaje de “Pollo”. ¿Por qué lucharías hasta el final con uñas y dientes? Por el amor, pero desde el amor de pareja, al familiar y el de los amigos. También lucharía por no perder nunca el amor propio y el amor hacia las cosas. Por Asier Iturrate Fotografías Álvaro Delgado Agradecimientos al Jardín Botánico de Madrid