A pesar del reconocimiento mundial de este artista, habrá quien no conozca la obra de Roberto Ferri. Tras este breve resumen, la belleza cobrará un nueva significado. Hay veces que nuestros ojos nos traicionan, nos llevan a una conflagración entre ellos y el resto de sentidos, que al final producen el hallazgo de un rayo de belleza divina que reluce entre la fealdad más abyecta. Esto es lo que me ha ocurrido con la obra de Roberto Ferri "¡Dios arráncame los ojos porque jamás volverán a ver algo más esplendoroso que los cuadros de Ferri!".
Roberto Ferri Roberto Ferri "Liberaci dal male"
Saltándome la parte informativa, que para eso esta nuestra amada wikipedia, comentaré algo que para los amantes del arte resultará más que obvio. Roberto y Caravaggio podrían ser familia ¿por qué no? ¿Cómo puede haber conseguido, en la contemporaneidad tan abrupta que vive la rama pictórica del arte, dotar a sus obras de ese carisma que tenía su antecesor, llenando cada pincelada de magia y significado? Cuadros figurativos, donde no deja ni el más mínimo hueco para que la imaginación baile abrazada a los torsos desnudos de sus protagonistas. Decirlo todo, y decirlo bien, es lo que necesitamos. Que a veces nos cansamos de indagar en modernas mentes artísticas, intentando descifrar entre colores y manchas dónde esta la alegría, el amor, el dolor o la ausencia de todos.
Roberto Ferri Roberto Ferri "Sfinge"
Roberto Ferri nos teletransporta al barroco, donde los desnudos eran por amor al arte y de ahí no se salía (exceptuando algunos creadores que, hábilmente, de una musa, o dos, o tres, hacían una amante, o veinte o treinta) ¡Ay y cómo gustan unas tetas bien puestas! Y sin duda Ferri sabe como hacerlo, acariciando cada recoveco de los esculturales cuerpos musculados de estos personajes con sus armoniosas pinceladas, que han hecho resucitar ese deseo del arte bien hecho. No hay necesidad de decir más de tan ilustre pintor, porque cada una de sus obras habla, o más bien canta a gritos como el mejor soprano del Teatro Real, que él es uno de los máximos representantes del barroco contemporáneo ¿creéis que no? Sólo puedo decir… Pasen y vean. Veni, Vidi, Vici Roberto. Lucía Fernández Alonso (Luceral)