Las vicisitudes de dos soñadores en Nueva York es la premisa de “La vida inesperada”, comedia con el sello de Elvira Lindo y otra muestra de talento de Javier Cámara y Raúl Arévalo. 
"La vida inesperada"
Durante una de las proyecciones de “La vida inesperada” a la prensa especializada por parte de la distribuidora, se produjo una circunstancia igualmente inesperada y atípica: Elvira Lindo, guionista del filme, lo presentó amablemente a la concurrencia, detallando el esfuerzo casi titánico no solo de conseguir rodarlo (algo ya meritorio hoy en día), sino de hacerlo en Nueva York. Algo que sabrán muy bien cineastas como Garci (“El crack”) o Colomo (“La línea del cielo”), que en los 80 plantaron sus bártulos y cámaras en la ciudad de los rascacielos para ver cómo se las apañaban un par de españolitos de pro, encarnados por Landa y Resines, respectivamente, aunque cada personaje era muy de su padre y de su madre. En este caso, la peripecia es doble, ya que nos encontramos con dos primos (también en el sentido figurado) que emprenden su particular versión del sueño americano: uno, actor mediopensionista pero con callo después de interpretar a rusos diversos en un teatro modesto y destartalado especializado en público latino (o “latin king” en ocasiones), y “coach” de gastronomía española en sus ratos libres, que son bien pocos. El otro, gallito de provincias que llega a la capital del mundo con piel de turista pero con la intención real de escaquearse de una relación sentimental asfixiante y, tal vez, orientar su vida profesional hacia Wall Street y aledaños. Entre ambos personajes orbita una galería de secundarios que nos ayudará a entender, una vez más, cómo es la perra vida de un foráneo en una ciudad mitificada y devoradora como pocas.
Javier Cámara y Raúl Arévalo. Javier Cámara y Raúl Arévalo.
El director del filme es Jorge Torregrossa, que cambia radicalmente de registro después de su catastrofista y campestre “Fin”, presentándonos una comedia agridulce cien por cien urbanita pespuntada por los ágiles diálogos de la creadora de “Manolito Gafotas”: “Hace cuatro años leí el guión de Elvira Lindo por primera vez. Sabía que lo había escrito después de comenzar a vivir en Nueva York, inspirada por la ciudad y las gentes que circulan por sus calles dándole esa energía frenética tan particular. Me fascinó su delicado equilibrio entre lo dulce y lo amargo: me hizo reír y me puso melancólico a partes iguales. Pero me tocó especialmente por mi propia experiencia en la ciudad: los casi diez años en los que, entre otras cosas, me formé como director. Reconocía a los personajes, todos buscadores de sueños: fui uno de ellos y compartí copas, camas, casas, días y noches con muchos otros. Y conozco bien ese otro personaje de la película que es Nueva York, meta idealizada donde muchos llegan persiguiendo sueños…”. Un espléndido trabajo del dúo protagonista, Javier Cámara y Raúl Arévalo, aunque ojo a la vis cómica y dramática de Carmen Ruiz, es lo mejor de este homenaje sentimental (y hasta musical, con esas escenas a lo “Manhattan” con Gershwin de fondo) de una película más que estimable y que merecería colarse en el corazoncito de los espectadores. Que no todo va a ser acento vasco en el cine español… Paul Vértigo