Víctor Castillo pinta fábulas pop que reproducen a personajes oprimidos o soñadores a modo de Pinochos con narices en forma de salchicha. Expone en la Galería Blokker.
"Me bautizo con el nombre de Grildring " Víctor Castillo
  Tras conversar con el artista que os presento hoy observo sus obras, que parecen deseosas de saltar del lienzo o el papel, y cobrar vida para aleccionar la juventud contemporánea, sin futuro, que crece adoctrinada y sin interés en mantener lo cosechado en el pasado. Víctor Castillo viaja junto con sus creaciones desde la otra punta del mundo. Nacido y criado en Chile su destreza viene de un duro trayecto en el que, mientras unos juegan, otro ejercita su mano al son de un lápiz porque para llegar a transmitir hace falta un fifty fifty entre artista (genialidad con la que se nace) y artesano. Podríamos bautizar a Víctor como el obrero de los sueños juiciosos. El Papá Noel más real que cree y desea que el mañana no sea el resultado de una acumulación abyecta de pensamientos consumistas impuestos por una sociedad deseosa de vivir mejor con menos calidad.
Victor Castillo Víctor Castillo
En una breve explicación conceptual de sus creaciones lo primero que debemos apuntar es el nombre de un movimiento, Low Brow, también conocido como surrealismo pop. Las obras de Víctor viajan en un libro de cuentos a través del lienzo, como en escenas oníricas de cualquier película infantil. Personajes a modo de un mentiroso Pinocho, disfrutan alegremente de sus narices Frankfurt, representación de un icono pop tan emblemático como la salchicha. Gigantes que, como en "Los viajes de Gulliver", quieren amaestrar a los pequeños habitantes del mundo de Víctor Castillo. Una alegoría ingeniosa para una invención con gran carga social. Hoy a las 20:00 en la Blokker Gallery de Madrid verán la luz las obras de este amante defensor de la verdad, deseoso de hacer un mundo mejor, refrescando los cerebros dormidos de niños que viven respirando WiFi. Lucía Fernández Alonso (Luceral)