En un viernes plagado de estrenos sobresale “10.000 noches en ninguna parte”, un peculiar viaje emocional a tres ciudades y tres mujeres; el regreso de Ramón Salazar.

Esta semana, quien quiera estar realmente al día de la actualidad cinematográfica nacional, no va a tener otro remedio que emular al “hombre duplicado” de Saramago y echarse una sesión doble diaria. Catorce estrenos aterrizan como pueden en nuestra cartelera, y nosotros con estos pelos. Además, de todo un poco, como en botica: Kevin Coster como justiciero amojamado (“3 días para matar”), Leonor Watling ligándose a un irlandés (“Amor en su punto”), Casey Affleck calándose el sombrero vaquero que tan bien le sienta al muy canalla (“En un lugar sin ley”), Quim Gutiérrez debutando en el cine francés después de colapsar el español (“Los ojos amarillos de los cocodrilos”), Seth Rogen y sus alegres gansadas (“Malditos vecinos”), Chris Evans en el tren del infierno (ojo a “Snowpiercer”), Milikito dirigiendo a Robert Duvall (“Una noche en el viejo México“)… Lo dicho, un conjunto variado aunque, en realidad, algo vacío.

10_000_noches_en_ninguna_parte-cartel-4029_opt Cartel de "10.000 noches en ninguna parte"
Por eso, ante la duda nada mejor que hacer patria y recomendar el regreso de Ramón Salazar (“Piedras” y el casi mítico corto “Hongos”) a la arena, casi una década después de la fallida y petarda “20 centímetros”. Y lo hace como nos gusta: con instinto y vocación renovadora y hasta reinventora, con una historia de altura y alcance y con unas ambiciosas referencias tan poéticas y arrebatadoras que a veces apuntan al mismísimo Malick. ¿Quién dijo miedo? Así, “10.000 noches en ninguna parte” cuenta la historia de las tres vidas de un joven (Andrés Gertrudix, que últimamente también ha mutado muy adecuadamente) en Madrid, París y Berlín. En cada una de las tres ciudades le espera una mujer sui generis (una madre borracha, una visionaria excéntrica y una pintora polisexual) y un ramillete de acciones, reacciones y sensaciones que merece la pena ver para creer.
10_000_noches_en_ninguna_parte-cartel-5514_opt Cartel alternativo de la película
El propio director arroja luz sobre tan peculiar proyecto: “Al principio pensé en un personaje principal –un hombre, estaba harto de que se me asociara a un cine meramente femenino-, un viaje, los personajes que dejaba atrás y los que iba a conocer, y una necesidad para ese viaje. Así surgió el primer boceto de la película, centrado en joven de 27 años (10.000 noches) al que le robaron parte de su infancia y adolescencia y emprende un viaje para recuperar su memoria a través de los lugares a los que nunca se atrevió a ir. Porque esta es una película que trata sobre la memoria, algo que se construye, viviendo, viajando a lugares reales o de nuestro interior. Por eso esta historia comienza con un puñado de lugares vacíos, porque el protagonista no se atrevió a visitarlos, pero algo sucede... y se embarca en ese viaje, a rellenar esos espacios vacíos que le siguen esperando". Un espléndido elenco femenino (Lola Dueñas, Najwa Nimri y Susi Sánchez, nominada al Goya a la mejor actriz secundaria) y una vuelta al ruedo en el Festival de Sevilla dignifican una nueva prueba de que el cine español sigue evolucionando y brillando a pesar de los pesares y cuervos de siempre. Paul Vértigo