Llega un momento en la vida en el que el verano deja de ser un periodo en el que planeas tus vacaciones en función del tiempo y el dinero que tengas para convertirse en un calendario de bodas. De junio a octubre cabe la posibilidad de que en uno de los fines de semana haya alguna pareja de amigos o familiares que decida celebrar la unión de su amor en un evento. Hay veces que incluso las fechas se solapan. Es la temporada de bodas y hay que estar preparada para ellas. No es fácil sobrevivir a la maratón de brindis, ramos de flores que vuelan y amigas nerviosas que no pueden moverse dentro de su vestido blanco. Pero se puede y no sólo porque en las comedias románticas nos lo hayan demostrado (seguro que en alguna salen Julia Roberts o Hugh Grant, son unos auténticos expertos). Sólo hay que mantener la cabeza fría y tener en cuenta ciertos puntos clave. bodas-vanidad-1 -¿Qué me pongo? Una cuestión clave. Si la lista de eventos es muy larga conviene economizar o la broma saldrá por un dineral. Las rebajas pueden ser una buena ocasión para adquirir un vestido (o unos cuantos) de calidad por un precio asequible. Si el monedero no da para tanto, otra opción es hacer que los complementos sean lo más importante del atuendo. Y por último, pero no menos importante: las amigas. El intercambiar vestidos, zapatos y demás elementos de los outfits nupciales es la idea más sensata de todas. -Tacones: mala idea. Sí, las mujeres tienen que ponerse tacones para ir a las bodas (menos las que se niegan en rotundo, que también las hay) pero, como en todo, hay niveles. Ponerse unos taconazos para asistir a un evento en el que se van a pasar muchas horas de pie, bailando y moviéndose en general puede ser un error fatal. Seguramente los tacones acaben en algún rincón mientras su dueña baila descalza o con los pies forrados de tiritas. Una buena idea suele ser llevar consigo unas manoletinas para sustituir a los tacones cuando se llegue al límite del dolor. sobrevivir-bodas-vanidad-2 -Protocolo: las bodas están llenas de normas en lo que a vestimenta se refiere. Se supone que si la boda es de día las invitadas pueden llevar vestidos cortos (por la rodilla, sin pasarse) mientras que si es de tarde la etiqueta requiere vestidos largos. No se puede vestir de blanco para no quitarle protagonismo a la novia ni de negro porque está reservado para los funerales. Estos solo son dos de los mandamientos, aunque hay muchos más. Si alguien se pregunta si hay alguna regla en relación con los tocados, la respuesta es fácil: da igual, no le quedan bien a nadie, así que quedan descartados. sobrevivir-bodas-vanidad-4 -Regalo: superar esta prueba es casi más difícil que aprobar la selectividad. Lo mejor es no agobiarse y dar el regalo que se pueda en la medida de las posibilidades económicas de cada uno/a. Cuando se trata de un amigo o amiga de la pandilla también se puede optar por un regalo común que haga referencia a las experiencias vividas (en plan divertido y sin avergonzarle delante de la familia). Antes de nada es recomendable echar un ojo a la cuenta corriente y calcular el presupuesto disponible en función a las bodas a las que se vaya a acudir. Por si acaso. Carmen López @Carmenlopezalv