MORREO presenta «Plato combinado», su tercer disco: «Somos Paco Martínez Soria en la gran ciudad»

Germán y Joseca publican hoy, 25 de septiembre, «Plato combinado», su tercer disco, diez canciones que combinan yeyé, rumba disco, vientos de verbena y sintetizadores lo-fi bajo la coartada de una secta imaginaria. Hablamos con el dúo sobre la pérdida de los bares, la canción protesta no panfletaria, la nostalgia y por qué prefieren cantarle a un cenicero antes que a un chico

Hablamos con Morreo sobre «Plato combinado», su nuevo disco  

Morreo llevan cinco años poniendo al día el pop español de los sesenta y los setenta desde un piso de Madrid. Germán Marchena y José Carlos Luna (Joseca) se conocieron en Granada, empezaron el proyecto en plena pandemia y debutaron con «Fiesta Nacional» (2021), que les valió el primer premio del Rock Villa de Madrid en 2022. Dos años después llegó «Alegría» (2023), con Soleá Morente y Adiós Amores como invitadas y un catálogo de referencias que va de Smash y Lole y Manuel a Los Brincos, Raffaella Carrá y Los Chichos. Su sonido parte del ordenador (componen y programan en digital) pero sus influencias son completamente analógicas.

«Plato combinado» es el disco en el que esa nostalgia cambia de dirección. En lugar de citar a los grupos de los sesenta, Morreo citan a quienes ya los citaron (La Casa Azul, Niza), y en lugar de la alegría del disco anterior el hilo conductor es la pérdida: de los bares, de las salas, de la costumbre de escuchar música. Así, su disco se articula en torno a una secta de lo absurdo que reúne a todo el mundo alrededor de la misma mesa. Hablamos con Germán y Joseca sobre el título, la gentrificación, Canal Sur y por qué componer en pareja no les ha empujado a escribir canciones de amor.

El disco se llama «Plato combinado». ¿Apunta al eclecticismo o a la época? El plato combinado como invento aparece más o menos a la vez que el yeyé.

Es un poco de todo. Principalmente por el término, que nos parece muy pop: el plato combinado es algo accesible, que todo el mundo conoce, y eso es lo que queríamos hacer. Y luego está el ritual alrededor de la comida: es muy raro que alguien se pida un plato combinado solo. Como el disco tiene esa base más espiritual, más sectaria, el título lo resumía muy bien: puede haber muchas canciones y muchos géneros, pero están combinados en una misma mesa y nosotros sentados alrededor.

Germán Marchena y José Carlos Luna, integrantes de Morreo, presentan su tercer disco, «Plato combinado»
Germán Marchena y José Carlos Luna, integrantes de Morreo, presentan su tercer disco, «Plato combinado»

«Bienvenidos» ya adelantaba esa temática de secta. ¿El disco narra una historia? ¿O más bien un concepto?

Hablamos de una secta que nos gusta definir como la secta de lo absurdo. Hay una canción, «No hagas nada», que habla de no hacer absolutamente nada y de que no pasa nada por no hacerlo… tres minutos cantando sobre eso. Puede tener letras absurdas, pero a rasgos generales el hilo conductor es la pérdida, sin entrar en nada concreto: la pérdida de la música, de que ya no se escucha música; la pérdida de las salas, de los bares a los que solíamos ir y que por la gentrificación han desaparecido como puntos de encuentro. La muerte de las cosas, no de las personas.

«Gracias por su visita» habla justo de eso, de la muerte de los bares. Es curioso que venga después de un disco que se llamaba «Alegría».

Siempre hemos tenido una cosa muy naif que seguimos teniendo, pero ahora, por todo lo que está pasando, nos ha llegado a afectar en el día a día: lo que nos gustaba, adónde íbamos, lo que hacíamos, todo está condicionado por el capitalismo, por la gentrificación… Y dijimos: aquí tenemos que meter el foco, desde lo naif pero desde otro punto de vista.

Nos gusta la canción protesta, pero a nuestro rollo, que no sea de «tienes que hacer esto» o «tienes que pensar en no sé qué». Preferimos inventarnos una historia y hablar de algo a nuestra manera, como una conversación entre nosotros como amigos.

Germán Marchena y José Carlos Luna, componentes de Morreo
Germán Marchena y José Carlos Luna, componentes de Morreo

Si pienso en la estética yeyé solo se me ocurren canciones felices, y las bandas que hacen crítica social están en el otro extremo. ¿Hay algún grupo que os haya servido de modelo?

Siempre ponemos el mismo ejemplo en todas las entrevistas, pero lo vamos a repetir: Espanto. Hacen canción protesta sin que te des cuenta. Se montan una narrativa muy suya, incluso un poco gótica.

Siempre habéis sido nostálgicos, y ahora mismo es una palabra que da miedo utilizar. Por un lado, puede leerse como algo reaccionario, por otro reivindica esas cosas que se están perdiendo a causa de la gentrificación. ¿Os lo habéis planteado al escribir este disco?

Desde que empezamos, hace cinco años, la nostalgia se ha convertido en el gran tema. Para nosotros, dejando aparte el espíritu de aquella época, que a nivel social era horroroso, se trata de recuperar ese sonido, esa forma de hacer pop psicodélico en español que se ha ido diluyendo porque se ha asociado a algo cutre. En esa época también hubo grupos que hicieron siempre lo que quisieron, y reivindicarlos es una forma de reivindicar el pasado a través de ellos.

Toda la sociedad de hoy tira de la nostalgia, sea en moda, música o literatura. Pero en este disco hicimos una cosa: no hacer referencia a grupos de los sesenta o setenta, como habíamos hecho, sino a los grupos que utilizaron esa nostalgia. La Casa Azul o Niza, a finales de los noventa y en los dos mil, cogieron la nostalgia de los sesenta, y nosotros queríamos hacer una especie de metanostalgia. Me habré inventado la palabra, pero nos hemos criado con grupos que bebían de otra gente. Es un efecto dominó.

Imagen promocional del dúo
Morreo publica «Plato combinado», su tercer álbum de estudio, este 25 de septiembre

Los dos sois andaluces, pero vivís en Madrid. La reivindicación de Andalucía en la música ahora tiene unos tintes muy serios, electrónicos y urbanos. ¿Conectáis con vuestro folclore de otra forma?

La forma más fácil de conectar es a través de la referencia. Bebemos mucho de Smash, Triana o Lole y Manuel, con los que nos hemos criado, y escuchar Canal Sur nos ha hecho mucho daño. Es algo que tenemos ahí dentro, pero tampoco vamos con la bandera de Andalucía por delante.

Somos andaluces en la capital e intentamos mantener el folclore de lo que se hace en casa. Somos un poco Paco Martínez Soria en la gran ciudad.

Vuestro primer single fue «Locos por el ritmo», que va de volver a donde uno se siente cómodo, y a la vez este es vuestro disco más ecléctico. ¿Cómo se conjugan las dos cosas?

No lo veo como volver a lo que nos hace sentir cómodos. Ese single es una reivindicación de tener claro lo que eres, sin dejarte influenciar por cosas que van a convertirte en algo que no eres. Hay un lema en esta industria: hay que sacar cosas, hay que hacer números. En el cine no se me ocurre que alguien diga «tienes que hacer esto porque tenemos que llegar a ochenta mil espectadores». La canción es una forma de recordárnoslo: si alguna vez te pierdes, escucha esto y vuelve.

Y ahí vuelve el doble sentido. Tanto el videoclip como la canción nacen de la película «1, 2 3, ¡al escondite inglés!» de Iván Zulueta, en la que los underground boicotean Eurovisión, a los comerciales, a los anti-yeyé. Nosotros hacemos como que boicoteamos a los comerciales estando a favor de los comerciales. Es una conversación con nosotros mismos: ¿qué haríamos para llegar a más oyentes?

Germán Marchena y José Carlos Luna
Germán Marchena y José Carlos Luna, Morreo, durante la presentación de «Plato combinado»

Una de las canciones que más gracia me ha hecho es «Me da la tos». En la historia del pop la gente escribe canciones al chico que le gusta, pero en vuestro caso eso está acotado porque sois pareja y componéis juntos. ¿Os limita o abre otras puertas?

No creo que sea por ser pareja. A los dos, pero sobre todo a mí, todo este rollo pastelón, hiperromántico, nos tiene saturados, porque lo vivimos en la música, en el cine, en la vida. Queremos hablar del amor contando otra historia, como en «Me da la dos»: qué nos une, qué nos puede separar, sin hablar de la distancia ni del «te echo de menos».

Nos gusta meter un tercer elemento cotidiano. «Me da la tos» viene de una noticia de un señor que quedó para fumar con mucha gente, una quedada para fumar que hubo hace unos años, algo tan ridículo y a la vez tan guay, porque qué manera de conectar a todo el mundo. Es lo mismo: cómo hablar de esto de otra forma sin tener que decir «el chico que me gusta no me mira».

Marta España @mdmovidas

Imágenes: Rafa Galán

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