«TRES ADIOSES» y otras PELÍCULAS que tienes que ver esta semana

El estreno de «Tres adioses» sitúa en el centro un cine íntimo y emocional que apuesta por la pausa, el duelo y los vínculos humanos. La nueva película de Isabel Coixet invita a mirar hacia dentro y dialoga con otras obras que abordan la ruptura, la enfermedad y la vida cotidiana desde una sensibilidad realista y serena

El estreno de «Tres adioses» llega a las salas desde un lugar casi contracultural: el de la intimidad, la pausa y la observación de los vínculos humanos cuando todo parece a punto de romperse. La nueva película de Isabel Coixet no busca competir en volumen ni en espectáculo, sino en sensibilidad. Y precisamente por eso se convierte en uno de los estrenos más relevantes de la semana para quienes buscan un cine que dialogue con la experiencia vital.

A partir de este estreno, proponemos un recorrido por otras películas que conectan con su espíritu: obras que hablan del duelo, del amor, de la enfermedad o de la vida cotidiana desde una mirada realista, serena y profundamente humana. Algunas están en cartelera, otras funcionan como complemento perfecto para entender mejor el universo creativo de Coixet y su forma de abordar estos temas.

Las películas que no te puedes perder (además de «Tres adioses»)

«Tres adioses» (Isabel Coixet, 2026)

Basada en varios relatos del libro «Tres cuencos» de Michela Murgia, «Tres adioses» sigue a Marta, una profesora de educación física que atraviesa una ruptura sentimental justo cuando recibe un diagnóstico médico irreversible. Lejos de construir un drama hospitalario o lacrimógeno, Coixet opta por la observación de lo cotidiano. No hay grandes escenas de sufrimiento físico ni discursos explícitos sobre la muerte: lo que hay es una reapropiación de la vida desde lo pequeño.

Rodada en Roma y protagonizada por Alba Rohrwacher y Elio Germano, la película convierte la ciudad en un personaje más. El Trastevere, las calles silenciosas, los cielos cubiertos de estorninos y los cafés de barrio funcionan como refugio emocional para una protagonista que empieza a descubrir que la vida no se agota en la pareja ni en los planes que una vez creyó estables.

Coixet vuelve aquí a uno de los ejes más reconocibles de su filmografía (la enfermedad como punto de inflexión vital) pero lo hace desde un lugar distinto al de sus primeras películas. Hay más serenidad, más humor contenido y una aceptación más madura del final. 

Fotograma oficial de «Tres adioses»
Fotograma oficial de «Tres adioses»

«Mi vida sin mí» (Isabel Coixet, 2003)

Para quienes quieran profundizar en este territorio dentro de la obra de la directora, «Mi vida sin mí» sigue siendo una referencia imprescindible. Estrenada en 2003, la película ya planteaba una pregunta similar: ¿cómo vivir cuando sabes que el tiempo es limitado?

Protagonizada por Sarah Polley, la historia de Ann (una joven madre que decide no revelar su enfermedad y vivir intensamente el tiempo que le queda) marcó un antes y un después en la carrera de Coixet. Vista hoy, dialoga directamente con «Tres adioses», pero desde una etapa vital distinta. Si aquella película tenía algo de impulso juvenil, de urgencia y de romanticismo silencioso, la nueva obra apuesta por la calma, la contemplación y la aceptación. Ambas películas comparten una idea clave: la muerte no anula la vida, sino que la intensifica. Y en ambas, Coixet demuestra una habilidad poco común para hablar de lo inevitable sin caer en el sentimentalismo fácil.

Fotograma oficial de «Mi vida sin mí»
Fotograma oficial de «Mi vida sin mí»

«Blue Valentine» (Derek Cianfrance, 2010)

Lejos del tema de la enfermedad, pero muy cercana en sensibilidad, «Blue Valentine» es una de las radiografías más honestas sobre el desgaste de una relación de pareja. La película de Derek Cianfrance alterna el inicio y el final de un amor, mostrando cómo dos personas pueden quererse profundamente y, aun así, no saber sostenerse en el tiempo.

Como «Tres adioses», entiende el duelo no como un evento puntual, sino como un proceso largo y a menudo silencioso. No hay villanos ni culpables claros, solo personas intentando sobrevivir emocionalmente a la pérdida de aquello que una vez fue hogar. Es una película incómoda, pero profundamente empática, ideal para quienes buscan un cine que no simplifique las relaciones humanas.

Fotograma oficial de «Blue Valentine»
Fotograma oficial de «Blue Valentine»

«La gran belleza» (Paolo Sorrentino, 2013)

Si «Tres adioses» mira a Roma desde la intimidad y lo cotidiano, «La gran belleza» lo hace desde el exceso, la memoria y el desencanto. La película de Paolo Sorrentino retrata la ciudad como un escenario de contrastes: monumental y decadente, deslumbrante y profundamente melancólico.

A través de Jep Gambardella, un escritor atrapado en la inercia de la vida social romana, Sorrentino construye un retrato del costumbrismo italiano contemporáneo donde las fiestas, los rituales culturales y las conversaciones aparentemente frívolas esconden una reflexión constante sobre el paso del tiempo, la pérdida del deseo y la imposibilidad de volver a empezar. Roma no es solo un fondo estético, sino una presencia viva que condiciona a sus personajes, igual que ocurre en el cine de Coixet.

Más barroca y grandilocuente que «Tres adioses», pero complementaria en espíritu, «La gran belleza» ofrece otra forma de mirar la ciudad: menos doméstica, más existencial, pero igual de consciente de que vivir en Roma implica convivir con la belleza… y con su peso.

Fotograma oficial de «La gran belleza»
Fotograma oficial de «La gran belleza»
Una semana para mirar hacia dentro

El estreno de «Tres adioses» invita a desacelerar y a elegir qué tipo de historias queremos ver en pantalla. Frente al consumo rápido y el impacto inmediato, estas películas apuestan por algo menos visible pero más duradero: la emoción que se filtra poco a poco, la identificación silenciosa y la sensación de haber acompañado a alguien durante un tramo de su vida.

No son películas para todos los públicos ni para cualquier momento, pero sí para quienes entienden el cine como un espacio de reflexión y de acompañamiento. Y en eso, Isabel Coixet sigue siendo una de las voces más coherentes y reconocibles del cine europeo contemporáneo.

¿Cuál de estas películas tienes más ganas de ver?

Marta España @mdemovidas

Imágenes: cortesía de las películas.

/

Mixed Up

/

Te puede interesar