El trabajo de la malagueña Violeta Niebla es tan personal que cuando ves sus fotos lo primero que piensas es: ¿cómo será Violeta? Y lo que más te gustaría hacer es conocerla para saber cómo siente y cómo piensa
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El trabajo de la malagueña Violeta Niebla es tan personal que cuando ves sus fotos lo primero que piensas es: ¿cómo será Violeta? Y lo que más te gustaría hacer es conocerla para saber cómo siente y cómo piensa

¿Cómo ve el mundo una persona capaz de poder expresarlo y mostrarlo a los demás de una forma tan bonita? ¿Cómo sentirá Violeta? Desde luego no como el resto de la gente. Las historias que cuentan sus fotografías no resultan suficientes para saberlo.
Su cara siempre permanece oculta en sus autorretratos. Es el único atisbo de misterio y oscuridad que podría descubrirse en la sinceridad de sus imágenes. La mayoría de sus fotos no son planeadas, surgen de la casualidad y la coincidencia de que lleve la cámara en un momento preciso. Son escenas que hablan de amor y amistad, de viajes y recuerdos. Y también de soledad. Su repertorio permanece y es apetecible para disfrutar de él en cualquier estación del año, porque nadie retrata mejor el frío y el calor como ella. Instantes de verano y de invierno que invitan a todo el que los ve a querer formar parte de ellos.

Melancolía, nostalgia, halo, romanticismo, poesía visual… son palabras que suelen aparecer en los textos que hablan de sus fotos. Ella, sin embargo, no es capaz de encontrar una palabra que defina su fotografía y dice que es como intentar decirle te quiero a alguien que no es de verdad. Se trata de eso, son las ganas de sentir aunque no siempre sea fiel a la realidad.




Marieta Zubeldia
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