YAMI SAFIDIE: «Aún se espera que las artistas pop, sobre todo las femeninas, encajen en un molde»

Entre la resaca emocional de una final histórica y el café de primera hora, Yami Safdie nos habla de una carrera que no deja de crecer, de las expectativas que siguen pesando sobre las mujeres en la industria y de por qué la vulnerabilidad sigue siendo su mayor fortaleza

Yami Safdie: de cantar en su habitación a conquistar Europa

19 de julio de 2026. 10:00 de la mañana en el Hotel Brach Madrid. Muy (muy) pocas horas de sueño en el cuerpo. O, en el caso de mi compi Lucía, directamente ninguna. El motivo no hace falta explicarlo demasiado: apenas unas horas antes se había disputado la final del Mundial de fútbol 2026 entre España y Argentina.

Por azar —o por ese destino que a veces tiene un sentido del humor bastante cuestionable—, llevábamos semanas con una entrevista agendada con una de las artistas argentinas que más admiramos en la redacción: Yami Safdie. Lo primero que nos dice al cruzar la puerta es: «No puedo creer que no hayan cancelado la cita». Y he de confesar que, si el resultado hubiese sido el contrario, quizá me lo habría replanteado. O no. Nunca lo sabremos.

Porque, más allá del campo de juego, España y Argentina mantienen una conexión especial. Compartimos idioma, referentes culturales y una forma muy parecida de vivir las emociones: intensas, sin filtros y con la música siempre de fondo. Y si hay alguien que entiende el poder de las canciones para cruzar fronteras, esa es Yami Safdie.

La artista argentina acaba de completar una gira europea que ha confirmado lo que muchos ya intuían: sus canciones hablan un idioma mucho más universal que el español. Charlamos con ella sobre el vértigo de pasar de cantar en su habitación a llenar salas al otro lado del mundo, la presión que todavía existe sobre las mujeres en la industria musical, la exposición constante en redes sociales y esa vulnerabilidad que, lejos de ser una debilidad, se ha convertido en su mayor fortaleza.

La cantante Yami Safdie sobre el escenario, donde sus canciones han conseguido conectar con miles de personas más allá del idioma
La cantante Yami Safdie sobre el escenario, donde sus canciones han conseguido conectar con miles de personas más allá del idioma

Antes que nada, tengo que preguntarte esto… ¿Qué tal ha sido vivir la final aquí?

Por suerte hay muchos argentinos por acá. Caminando nos encontramos con varios argentinos, así que nos sentimos menos solos. Después del resultado fue duro volver caminando a casa… pero los españoles son súper respetuosos, tienen mucho espíritu deportivo y no recibimos burlas en el camino.

Bueno me alegro de escuchar eso. Entramos en materia ya: No hace tanto eras una artista a la que mucha gente descubría gracias al algoritmo, ahora estás ganando premios, girando por Europa, colaborando con artistas patrios como Alejandro Sanz. ¿Ha habido algún momento de la gira en el que hayas pensado «esto es real», que te haya dado un golpe de realidad?

Varios, la verdad… Pero creo que la primera fecha que me impactó fue Berlín, simplemente porque nunca había estado allí: es un lugar donde hablan un idioma completamente diferente al mío, una cultura completamente distinta, muy lejos de mi casa. Y de pronto salgo al escenario y la gente está completamente loca, gritando, cantando, llorando, y ahí es donde pienso «wow, lo lejos que llegamos». Sentí que esas personas conectaban con mi música como si fueran mis vecinas, me sentí en casa estando tan lejos de casa. Fue un show muy especial, de esos que se quedan grabados para siempre.

Yami Safdie, minutos antes de salir al escenario, en una gira que ha confirmado su proyección internacional.
Yami Safdie, minutos antes de salir al escenario, en una gira que ha confirmado su proyección internacional.

Has pasado de cantar en tu habitación a recorrer Europa entera con un público que ni siquiera habla tu idioma. ¿Podríamos decir que esta gira te ha enseñado el poder que tienen las canciones para cruzar fronteras?

Sí, tal cual. Creo que me hizo abrir mucho la mente, darme cuenta de que hay mucho más mundo del que yo creía. Cuando empezaba, mi único objetivo era sonar en mi país, y ya. De pronto me di cuenta de que todavía hay mucho más para soñar, y eso me anima a hacerlo más a lo grande y a llegar a gente a la que pensé que no podía llegar por la barrera del idioma.

En París o en Viena me pasó mucho: gente local que hablaba poco español igual conectaba con la música de alguna forma, o estaba aprendiendo español y usaba mis canciones para practicar. Ahí es donde entiendo que la música es un idioma en sí mismo, que va más allá de lo que nos podemos imaginar.

He leído en alguna entrevista que hiciste hace un tiempo que intentaste construir una imagen más sexy o más cool, y que terminaste dejándolo a un lado porque creíste que tu fortaleza estaba en otro lado. ¿Crees que todavía es necesario elegir en la industria musical?

Todavía siento cierta presión, más o menos explícita, desde distintas partes de la industria: discográficas, medios, incluso los fans o la gente en internet. Hay un estereotipo de lo que «tiene que ser» una popstar, y de que todas las artistas femeninas tenemos que apuntar a ese estereotipo en particular, que tiene que ver con ser sexy, bailar, mostrarse de cierta forma, los brillos, la espectacularidad, algo muy glamuroso y muy específico.

Yo nunca me había permitido pensar que existían otras posibilidades, y siempre traté de encajar en ese molde, de hacer la música que creía que tenía que hacer para «pegar», y eso no funcionaba, porque estaba forzando algo que no me fluía tanto, que no era tan yo. Cuando me permití ser un poco más yo, hacer lo que realmente salía de mi corazón y mostrarme como realmente soy —un perfil más tranquilo, más bajo, incluso siendo una persona pública— las cosas empezaron a funcionar mejor.

Aun así, hoy en día sigue habiendo esa exigencia de encajar en el molde en el que la gente está acostumbrada a encasillar a las artistas pop, sobre todo a las femeninas —lo remarco porque hay exigencias completamente distintas para los varones—. Trato siempre de volver a mi esencia y recordar quién soy, con lo que yo me siento cómoda. Si tengo ganas de ponerme un outfit con brillo, también lo hago; no es que no juegue a ese juego, pero lo hago cuando nace de mí, no por una presión de que así tenemos que ser todas las artistas.

La artista argentina Yami Safdie durante una de sus actuaciones más íntimas, acompañada únicamente por su guitarra
La artista argentina Yami Safdie durante una de sus actuaciones más íntimas, acompañada únicamente por su guitarra

Hablemos de tu canción «Querida Yo», que es prácticamente una carta hacia ti misma. Con el recorrido de este último año, ¿cambiarías algo de la letra, o escribirías una carta distinta a la que tienes ahora?

No, nada. Me sorprende porque, a medida que la sigo cantando con el tiempo, la letra sigue aplicando tal cual, y siento que me va a seguir aplicando el resto de mi vida, porque es algo universal. Es la vida misma, la vida cíclica: una espiral que pasa siempre por los mismos lugares, en distintas situaciones y en distintos niveles, pero al final siempre son los mismos desafíos: pelear contra la cabeza de una misma, las inseguridades, las dudas, mantener la esperanza, la fe, perseverar. De eso habla la canción, y esa sensación me ha acompañado desde que era muy chica y me va a seguir acompañando probablemente hasta que sea viejita.

En realidad, todas tus canciones son un poco así, abren tu corazón. ¿Hubo algún momento en el que te diera miedo exponerte tanto?

La verdad es que no, porque yo siempre hice música para eso, para desahogarme y para compartir. Y como consumidora de música, también disfruto mucho poder sentirme identificada con lo que cuenta una artista; siento que cuanto más crudo y más real es eso, más fuerte es esa conexión.

Siempre quise ser como Taylor Swift, por ejemplo: ella es muy real, la gente sabe todo de su vida y es muy valiente de su parte. Creo que cualquiera que se anime a contar cosas muy íntimas en su arte, vale la pena, porque, aunque tiene sus contras, por supuesto, ahí es donde muchas personas pueden sentirse identificadas y conectar desde un lugar más profundo.

El estilo romántico y personal de Yami Safdie también forma parte de la identidad visual que acompaña a su música
El estilo romántico y personal de Yami Safdie también forma parte de la identidad visual que acompaña a su música

Toda esta exposición tiene también una cara B. ¿Cómo lidias con ella, con que no te afecte y que no contamine tus canciones?

Estoy aprendiendo. Me está llevando más tiempo del que pensé, la verdad, pero voy mejorando con el tiempo: mucha terapia, mucho apoyo de mi equipo, de mi familia, mi gente, mi novio, mis amigos. Trato de centrarme en lo importante, de recordar quién soy y de no permitir que la gente de afuera me defina, aunque es difícil, porque esas críticas se te van metiendo en la cabeza.

Lo peor que le puede pasar a un artista es que esas críticas te afecten en el momento de hacer tu arte, que te encuentres pensando «no puedo decir esta frase porque la gente me va a criticar por esto». Siento que permitir que esas cosas me afecten es una especie de falta de respeto hacia mi propio oficio.

La solución que encontré, por ahora, es tomar un poco de distancia: eliminé Twitter, leo menos los comentarios. Hubo un momento en que leía todo, todo, todo, y ahora me doy cuenta de que no es lo más inteligente, porque son opiniones que al final no son importantes. Mi música es para mí y para la gente que quiere escucharla, no para quien no quiere escucharla.

También trato de tomarlo con perspectiva, pensando de dónde viene. Tengo una canción que es un poco una burla a los haters, y que también sirve para recordar eso: ¿por qué alguien tendría la necesidad de tirarle mala onda a otra persona que no le hizo nada? Seguramente porque su vida sea bastante vacía, o difícil, o esté pasando por un momento complicado. Empatizar un poco con el hater también me ayuda.

Has colaborado con muchísimos artistas a los que admiras, pero ¿cuál te ha cambiado más la forma de entender la música, no por la repercusión, sino por lo que aprendiste trabajando con esa persona? ¿Cómo fue estar con él/ella en el estudio?

Uy, qué buena pregunta. La verdad es que una de las partes que más me gusta de mi trabajo es colaborar con gente que admiro y aprender mucho de todos; trato de ser como una esponja al conectar con otro artista, porque siempre tienen algo para enseñar.

Si tengo que elegir uno, creo que el que más me ha enseñado hasta ahora es Camilo, por su filosofía de vida en general y con el oficio de ser artista, más allá de cosas específicas de su forma de componer, que también es maravillosa —me parece un profesional increíble y de los mejores compositores contemporáneos—. Charlar con él es muy enriquecedor: su forma de ordenar sus prioridades, de ordenar su vida. Tiene una carrera larga y se mantiene siempre vigente, y mantiene la cabeza sana después de todos esos años de carrera, algo muy admirable porque es muy difícil y no todos los artistas lo logran. Eso me inspiró a pensar: quiero llevar una vida tan equilibrada como la que él lleva, y manejar este oficio con tanto amor, respeto, sinceridad y transparencia como él.

Yami Safdie posa tras el éxito de una gira con la que ha llevado su música a distintos puntos de Europa
Yami Safdie posa tras el éxito de una gira con la que ha llevado su música a distintos puntos de Europa

Vivimos en una época en la que parece que las canciones tienen que durar quince segundos para funcionar en redes. Sin embargo, las tuyas triunfan precisamente porque obligan a parar y sentir. ¿Crees que estamos más necesitados de vulnerabilidad de lo que pensamos?

Sí, definitivamente, y creo que eso se está notando cada vez más. Hubo un momento en que la música estaba medio homogeneizada, todo era para bailar, para hacer bailes de TikTok, sin pensar mucho —y no está nada mal, a mí también me encanta bailar—, pero era como que todo era un poco igual.

Pienso que las redes están dando un giro: la gente está empezando a buscar en ellas, y en la música, contenido con el que conecte más, que les haga sentir cosas, que les enseñe algo, que les deje algo, y no que solo entretenga por un rato. Me parece que eso también está pasando con la música, y me encanta.

Por ejemplo, cuando escribí «Otra vida» nunca me imaginé las múltiples interpretaciones que la gente le daría después. Cuando se hizo tendencia, la gente empezó a hablar de cosas que no tenían nada que ver con una relación romántica, que era lo que yo había pensado al escribir la canción. Ahí me di cuenta de que la canción tiene vida propia: en el momento en que yo la escribo, la escribo desde mi perspectiva, pero después puede tomar muchas más interpretaciones, y va a ser una canción diferente para cada persona que la escuche.

Para acabar, siempre nos gusta mirar al futuro. ¿Qué te gustaría conseguir que todavía no hayas alcanzado?

Tengo muchos sueños. Me gustaría tocar en lugares increíbles, hacer mi propio show en arenas, una gira de arenas. Llegar cada vez a más personas. Ganar un Grammy alguna vez. Colaborar con un montón de artistas más que admiro mucho y que todavía están en mi lista de pendientes. Pero bueno, es parte del proceso, y son cosas que confío que se van a ir dando con el tiempo.

Yami Safdie se ha consolidado como una de las artistas argentinas con mayor proyección internacional gracias a unas canciones que conectan con toda una generación
Yami Safdie se ha consolidado como una de las artistas argentinas con mayor proyección internacional gracias a unas canciones que conectan con toda una generación

Lulu Callejas @lulu.callejas

Imágenes: cortesía de Magnus Agency

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