Madrid se rinde a &ME y demuestra que no hay mejor plan para un sábado que BRUNCH ELECTRONIK

El universo de Keinemusik aterrizó por primera vez en la capital con SMILEY, el proyecto más personal de &ME, en una noche que convirtió la Caja Mágica en el epicentro electrónico del fin de semana de Fórmula 1

El mejor plan de sábado: Brunch Electronik

Si había un lugar donde estar el pasado sábado, era la Caja Mágica. Mientras Madrid vivía su primer gran fin de semana de Fórmula 1, miles de personas cambiaban los motores por los beats y las gradas por una pista de baile. El motivo tenía nombre propio: &ME, y venía de la mano de Brunch Electronik. 

Porque sí, puede que el MADRING haya conseguido que durante unos días toda la ciudad hablase de coches, pilotos y velocidad, pero había otra competición disputándose en el sur de Madrid. Una bastante más relajada y, probablemente, mucho más divertida: ver cuánto tiempo éramos capaces de aguantar bailando.

El fenómeno Keinemusik aterriza en Madrid

A las seis de la tarde comenzaba una de esas jornadas que, aunque sobre el papel duran ocho horas, sabes perfectamente que van a sentirse como mucho menos. Brunch Electronik volvía a tomar la Caja Mágica Open Air para presentar por primera vez en Madrid SMILEY, el proyecto de &ME que lleva al terreno del directo la identidad sonora y visual que ha convertido al alemán en uno de los nombres más reconocibles de la electrónica actual.

&ME en la cabina de Brunch Electronik. Imagen: @iviibalboa
&ME en la cabina de Brunch Electronik. Imagen: @iviibalboa

Y no era una elección casual. &ME, nombre artístico de André Boadu y miembro fundador de Keinemusik junto a Rampa y Adam Port, llegaba a la capital en uno de los fines de semana más importantes que ha vivido Madrid en años. La ciudad estaba a pleno rendimiento y Brunch Electronik parecía tener claro que, si había que competir por nuestra atención, hacerlo con cuatro horas de sesión era una apuesta bastante difícil de rechazar.

Antes de que llegase el gran protagonista, Lola Bozzano fue la encargada de abrir la tarde y Vanee tomó después los mandos para preparar el terreno. Un warm-up que tenía una misión bastante clara: llevar al público desde las primeras copas y los últimos rayos de sol hasta el momento en el que &ME se hiciera con el control absoluto de la pista.

Cuatro horas de &ME y un público dispuesto a no parar

Y entonces, las diez de la noche. &ME aparecía en cabina para enfrentarse a uno de esos retos que solo parecen fáciles cuando los miras desde fuera: cuatro horas para construir una sesión capaz de mantener a miles de personas bailando hasta el cierre.

&ME pinchando en Brunch Electronik. Imagen: @iviibalboa
&ME pinchando en Brunch Electronik. Imagen: @iviibalboa

Lo hizo a través de SMILEY, un concepto que Brunch Electronik llevaba meses anunciando como una de las grandes citas de su temporada de otoño. No era simplemente traer a Madrid a uno de los integrantes de Keinemusik. Era trasladar por primera vez a la capital su universo propio, una propuesta que combina música, identidad visual y una puesta en escena pensada para acompañar ese recorrido desde el atardecer hasta la noche.

Y si algo tiene el universo Keinemusik es que resulta prácticamente imposible confundirlo con cualquier otra cosa. Hay una manera muy concreta de entender la electrónica, de construir comunidad alrededor de ella y, sobre todo, de convertir una sesión en algo que va mucho más allá de escuchar música. &ME ha entendido perfectamente esa fórmula y SMILEY funciona precisamente desde ahí.

Cuando Madrid deja de ser Madrid

Hay algo especialmente curioso en los Brunch Electronik de septiembre. Quizá porque llegan cuando todo el mundo empieza a asumir que el verano se acaba, quizá porque volver a la rutina después de las vacaciones necesita urgentemente un último motivo para salir a bailar. Pero durante unas horas, la Caja Mágica vuelve a convertirse en ese pequeño universo paralelo en el que el calendario deja de importar.

Spot de Caja Mágica. Imagen: @iviibalboa
Spot de Brunch Electronik en Caja Mágica. Imagen: @iviibalboa

Gente que llega en grupo y acaba bailando con desconocidos, amigos que se reencuentran después de meses, looks que parecen diseñados específicamente para sobrevivir al objetivo de Instagram y esa mezcla de nacionalidades que hace que, por momentos, resulte difícil recordar que seguimos en Madrid.

Y, por supuesto, las gafas de sol. Porque si algo hemos aprendido después de tantos Brunch es que pueden ser las seis de la tarde, las once de la noche o las dos de la mañana: nunca es mal momento para llevarlas.

El ambiente vuelve a ser uno de los grandes protagonistas. Porque Brunch Electronik ha conseguido algo que no es tan sencillo como parece: crear una fiesta en la que la música electrónica no funciona como una barrera, sino como un punto de encuentro. Da igual si llevas años siguiendo a &ME, si conoces cada producción de Keinemusik o si simplemente has venido porque tus amigos te han dicho que este era EL plan del sábado. En algún momento acabas bailando.

La noche que convirtió la Caja Mágica en una pista de baile

Con el paso de las horas, la sensación de festival se hace inevitable. La luz natural desaparece, las pantallas y la iluminación toman el relevo y la pista adquiere esa energía que solo aparece cuando sabes que todavía quedan horas por delante.

&ME en plena sesión de su set. Imagen: @iviibalboa
&ME en plena sesión de su set en Brunch Electronik. Imagen: @iviibalboa

Y aquí está quizá una de las grandes claves del éxito de Brunch Electronik: no intenta parecer una discoteca. Todo lo contrario. Mantiene esa sensación de estar al aire libre, de poder moverte, encontrarte con tus amigos, descansar un rato y volver a la pista cuando vuelva a sonar esa canción que estabas esperando. La propia programación de septiembre está diseñada alrededor de este formato Open Air en Caja Mágica, con jornadas de tarde a noche que recuperan parte del espíritu de los parques donde nació el festival.

Y quizá por eso cuatro horas parecen tan poco. Porque cuando &ME llega a la recta final de su sesión, nadie parece tener demasiadas ganas de que llegue el momento de marcharse.

Madrid no necesita la Fórmula 1 para ser el centro de atención

Si algo ha demostrado esta edición es que Madrid ya no necesita ninguna excusa para convertirse en capital internacional de la electrónica. Ni siquiera una Fórmula 1. El sábado 12 de septiembre fue, en definitiva, uno de esos días en los que parece que todo está pasando al mismo tiempo. Coches rugiendo al otro lado de la ciudad, turistas, madrileños, pilotos, fiestas, restaurantes llenos y, en la Caja Mágica, una multitud bailando hasta las dos de la mañana.

&ME llevó SMILEY a Madrid por primera vez y, después de cuatro horas de música, una cosa quedó bastante clara: el universo Keinemusik no necesitaba presentación. Madrid ya estaba preparada para recibirlo.

Ahora solo queda una pregunta: ¿quién nos devuelve a la realidad después de esto? Nosotras, desde luego, todavía no estamos preparadas.

Lulu Callejas @lulu.callejas

Imágemes: cortesía de Brunch Eelectronik

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