DIOR SS27: Jonathan Anderson encuentra el futuro de la maison en la naturaleza y el tiempo
Rihanna apuesta por un total look negro para asistir al desfile Dior SS27 durante la Semana de la Moda de París. Imagen: cortesía de Dior
En su segunda propuesta de «prêt-à-porter» femenino para Dior, Jonathan Anderson vuelve a mirar hacia el archivo de la maison para desmontarlo y reconstruirlo desde una sensibilidad más orgánica, donde la naturaleza, los objetos cotidianos y la idea del tiempo funcionan como nuevos códigos de lujo
Así es el nuevo Dior de Jonathan Anderson: naturaleza, archivo y una nueva idea de lujo
Hay algo particularmente revelador en la forma en la que Jonathan Anderson está construyendo su Dior. Desde su llegada a la maison, el diseñador no parece interesado en decidir entre pasado y futuro, sino en hacer que ambos convivan dentro de una misma prenda. Su trabajo parte del archivo, pero no para reproducirlo. Lo utiliza como materia prima: lo corta, lo desplaza, lo mezcla con referencias populares y vuelve a colocarlo dentro de un contexto contemporáneo.
Para su desfile SS27, presentado el 29 de septiembre en París, esa metodología adquiere una dimensión especialmente orgánica. Antes incluso de que comenzara el desfile, Dior había dado una pista bastante precisa de por dónde iba a transitar la colección: las invitaciones incluían dos wénwán walnuts, nueces utilizadas tradicionalmente en China como objetos para manipular con las manos. Con el tiempo y el contacto constante, sus cáscaras adquieren una superficie pulida y un tono ámbar. La práctica está vinculada culturalmente con la longevidad y la buena fortuna. Anderson explicó que el objeto le había hecho pensar en la forma en que la naturaleza puede contener conocimiento y valor.
No era, por tanto, una simple estrategia de teasing. Era el primer capítulo de una colección construida alrededor de la observación de lo natural, de los objetos y de la transformación que produce el tiempo.
Del archivo al objeto
El acercamiento de Anderson al patrimonio de Dior se ha hecho especialmente visible desde que asumió la dirección creativa de la maison. El diseñador se ha dedicado a estudiar directamente las piezas conservadas en los archivos, buscando conexiones entre diferentes épocas y diseñadores. En su exploración del patrimonio de Dior, ha señalado desde el mítico Bar de 1947 hasta prendas de Marc Bohan y John Galliano como parte de una historia que entiende más como un relato continuo que como una sucesión de etapas independientes.
En esta colección, esa relación con el archivo vuelve a aparecer, pero filtrada por una sensibilidad menos monumental. El lujo no se construye únicamente mediante grandes vestidos o estructuras arquitectónicas; también aparece en la manipulación de una superficie, en una proporción alterada o en un pequeño objeto convertido en elemento de moda.
Look de la colección Dior primavera-verano 2027 diseñada por Jonathan Anderson
La operación es especialmente interesante en una casa cuya identidad está profundamente ligada a la construcción de la silueta. Christian Dior convirtió el cuerpo femenino en una arquitectura mediante cintura, volumen, estructura y proporción. Anderson está haciendo algo diferente: conserva la memoria de esa arquitectura, pero permite que las prendas parezcan menos rígidas, más espontáneas y, en determinados momentos, incluso imperfectas.
Una colección construida desde la naturaleza
Las referencias botánicas y zoológicas ya se habían convertido en una constante dentro del nuevo Dior. En la Alta Costura de FW26/27, Anderson trabajó a partir de la obra de la escultora estadounidense Lynda Benglis, traduciendo sus volúmenes y superficies al lenguaje de la alta costura. Dior describió aquella colección como un diálogo entre naturaleza y artificio. Para SS27, esa relación se amplía.
La sastrería de rayas se combina con capas ligeras y una falda fluida en la colección Dior primavera-verano 2027 de Jonathan Anderson
Los primeros adelantos de la colección mostraban pequeños objetos y formas procedentes del mundo natural: caracolas, flores, frutas y elementos que podían transformarse en accesorios. Entre las imágenes difundidas antes del desfile aparecían también minaudières con forma de cisne, frutas intervenidas, pendientes inspirados en flores de trompeta y zapatos decorados con motivos florales. La intención parece clara: trasladar la lógica de una colección de objetos a la ropa.
Los accesorios adquieren un papel protagonista en Dior SS27, la nueva propuesta de Jonathan Anderson
En lugar de utilizar la naturaleza simplemente como estampado, Anderson la trata como un repertorio de formas. Es una diferencia importante. Una flor puede convertirse en una construcción tridimensional; una concha puede sugerir una silueta; un fruto puede transformarse en un bolso. La referencia deja de estar aplicada sobre la superficie para convertirse en parte de la arquitectura del accesorio.
El cuerpo como superficie de experimentación
Sobre la pasarela, esa investigación se traduce en un guardarropa mucho más concreto. Anderson trabaja con vestidos de líneas alargadas y fluidas, faldas de silueta estrecha y formas que se aproximan al cuerpo sin reproducir la rigidez del New Look, junto a piezas de sastrería y prendas de exterior que introducen estructura en el conjunto. La verticalidad tiene bastante peso: las proporciones se estiran y el volumen aparece de forma localizada, más como una intervención sobre determinadas zonas del cuerpo que como una construcción global de la silueta.
También aparecen transparencias, encajes y tejidos ligeros que permiten que las capas inferiores formen parte de la propia lectura del look. El cuerpo deja de ser únicamente el soporte de la prenda y pasa a participar visualmente en ella. Frente a las construcciones más compactas de la tradición couture de Dior, estas transparencias introducen una sensación de ligereza y movimiento.
Un vestido rosa de silueta voluminosa muestra la nueva visión de la feminidad de Jonathan Anderson para Dior SS27
Las prendas más decorativas tampoco funcionan únicamente como ornamentación aplicada. Volantes, drapeados, encajes y elementos florales se incorporan a la construcción de vestidos, tops y capas, mientras que las faldas mantienen una presencia especialmente clara dentro de la colección, desde formas más próximas al cuerpo hasta otras con mayor movimiento. El resultado no es una colección basada en una única silueta reconocible, sino en la convivencia de diferentes registros: prendas de apariencia casi lencera junto a piezas más estructuradas, transparencias frente a superficies opacas y elementos delicados enfrentados a una sastrería más precisa.
Si algo caracteriza el lenguaje de Anderson en Dior es la tensión entre lo reconocible y lo extraño. Una prenda puede partir de una tipología clásica, un vestido, una chaqueta, una falda o una camisa, y cambiar completamente de lectura mediante la proporción, el material o el contexto. El resultado es una silueta que se aleja de la idea tradicional de Dior como sinónimo inmediato de feminidad estructurada.
Los accesorios y la joyería adquieren protagonismo en Dior SS27, donde Jonathan Anderson combina rayas, estampados y tonos pastel
Frente al volumen rígidamente construido del New Look, Anderson trabaja con una relación más flexible entre cuerpo y prenda. Esta estrategia también permite introducir códigos históricamente masculinos dentro del guardarropa femenino sin convertirlos necesariamente en prendas de sastrería convencional. Es una de las líneas que Anderson ha explorado en Dior desde su llegada a la maison: el traje, la camisa, el pantalón o el abrigo pueden conservar su identidad original mientras cambian completamente de proporción y contexto.
Su colección masculina de SS27 había llevado precisamente esa lógica al extremo, enfrentando sastrería tradicional con tejidos transparentes, denim reconstruido, lentejuelas, estampados de raya diplomática y pata de gallo y elementos procedentes de diferentes momentos de la historia de Dior. En la colección femenina, esa misma metodología encuentra una traducción más delicada.
Transparencias, volantes y una falda de estampado gráfico protagonizan este look de Dior SS27 diseñado por Jonathan Anderson
La decoración vuelve a ser estructura
Uno de los aspectos más interesantes del nuevo Dior es la forma en la que Anderson está recuperando la decoración sin caer en una estética puramente ornamental. Flores, animales, joyas y objetos aparecen como elementos que pueden modificar una prenda. La decoración deja de ser una capa final para convertirse en parte del diseño. Es una idea profundamente vinculada a la tradición de Dior. Christian Dior trabajó desde sus comienzos con flores, bordados y elementos decorativos como herramientas para construir identidad. Anderson, sin embargo, los introduce dentro de un sistema mucho más abierto.
La flor ya no tiene por qué significar únicamente romanticismo. Puede convertirse en una forma gráfica, una pieza escultórica o incluso un elemento ligeramente extraño. Lo mismo sucede con los animales o los objetos encontrados. El resultado se acerca más a un gabinete de curiosidades que a una colección temática convencional. Y ahí está probablemente una de las claves de este Dior: Anderson no parece querer construir una colección alrededor de una única referencia. Prefiere crear un sistema de asociaciones.
Encajes, tejidos ligeros y capas superpuestas reinterpretan el romanticismo de Dior en la colección SS27 de Jonathan Anderson
Color: del natural al artificial
La paleta también participa de esa conversación entre naturaleza y artificio. Los tonos asociados a materiales naturales, crudos, beige, marrones, blancos, verdes y matices terrosos, encuentran espacio junto a superficies más brillantes y colores de mayor intensidad. El contraste no pretende reproducir literalmente un paisaje, sino generar una tensión entre lo orgánico y lo fabricado.
Es una fórmula que Anderson ya había utilizado en otras colecciones de Dior. La maison ha descrito su propuesta de SS26-27 como una evolución de un juego entre historia y opulencia, mientras que sus colecciones anteriores han ido desmontando progresivamente la asociación automática entre Dior y una feminidad excesivamente ceremoniosa. En esta colección, esa tensión adquiere una dimensión más táctil.
Sastrería de cuadros, camisa y pantalón fluido muestran el juego entre códigos masculinos y femeninos de Dior SS27
La superficie importa tanto como el color. Los acabados, las texturas, los elementos tridimensionales y los accesorios funcionan como una segunda capa narrativa. La colección pide ser observada de cerca.
El accesorio como pequeño manifiesto
Si hay un territorio donde Anderson puede permitirse llevar todavía más lejos esta idea es el accesorio. Desde su llegada a Dior, el diseñador ha utilizado los bolsos y zapatos como laboratorios para introducir nuevas formas dentro de la maison. El Dior Bow, el Dior Roadie, el Diorly o la reinterpretación de la Lady Dior forman parte de esa búsqueda por ampliar el vocabulario de la casa sin renunciar a sus códigos reconocibles.
Los bolsos de Dior SS27 se presentan en rosa, blanco y azul pastel con formas suaves y detalles de lazo
En esta colección, los accesorios adquieren todavía más protagonismo. Las referencias a cisnes, frutas, flores y conchas convierten el complemento en un objeto casi escultórico. No se trata simplemente de completar el estilismo: el bolso, el zapato o la joya pueden funcionar como la pieza que explica todo el look.
Es una estrategia especialmente coherente con la cultura visual contemporánea, donde los accesorios pueden convertirse en imágenes independientes y circular por sí mismos en redes sociales. Anderson entiende perfectamente esa lógica, pero la introduce dentro de un contexto de savoir-faire.
Dior después del New Look
Quizá lo más interesante de este segundo capítulo de Anderson en el prêt-à-porter femenino de Dior no sea identificar una única tendencia, sino observar cómo está cambiando la definición de lo que significa vestir Dior. Durante décadas, la maison ha construido una identidad alrededor de una serie de códigos extremadamente reconocibles: la cintura marcada, el Bar, las flores, el volumen, la feminidad, el negro y blanco, los vestidos de noche y una determinada idea de elegancia francesa. Anderson no está eliminando esos códigos. Los está desprogramando.
El Bar deja de ser necesariamente una chaqueta rígida. La flor puede convertirse en una construcción escultórica. El accesorio puede parecer un objeto encontrado. La sastrería puede perder su severidad. El archivo puede mezclarse con referencias contemporáneas sin necesidad de señalar constantemente su procedencia. Es una manera de entender la tradición que no depende de conservar una imagen intacta, sino de permitir que evolucione.
Los estampados florales y las siluetas fluidas conectan moda y naturaleza en la colección Dior primavera-verano 2027
El tiempo, al final, también es una herramienta de construcción. Y como esas wénwán walnuts que Anderson utilizó para anunciar el desfile, algunas cosas no adquieren su verdadero valor cuando son nuevas, sino cuando empiezan a mostrar todo lo que les ha ocurrido.