«DUNE» de DAVID LYNCH: la historia del rodaje maldito que Hollywood destrozó

Enfermedades, accidentes, un presupuesto millonario y una batalla por el montaje final. Así fue el caótico rodaje de «Dune» (1984), la película que David Lynch consideró el mayor fracaso de su carrera

Lo que escondió el rodaje de «Dune» de David Lynch

David Lynch ya había dirigido «El hombre elefante» (1980) y rechazado dirigir el monumental final de la primera trilogía de Star Wars, «El retorno del Jedi», cuando recibió el proyecto que Hollywood llevaba intentando adaptar a la gran pantalla durante más de 13 años. «Dune», la obra maestra de Frank Herbert, considerada la cumbre de la ciencia ficción apenas unos años después de que se publicara, era una IP maldita.

Había intentado ser adaptada por Ridley Scott y por el mismísimo Alejandro Jodorowsky. Este último bajo una idea de una película surrealista que hubiera contado con Salvador Dalí para el papel del emperador Shaddam IV, con Mick Jagger para el sobrino del barón Harkonnen y con Orson Welles para el propio barón Harkonnen. De hecho, para esa idea se llegaron a hacer más de 3000 dibujos que luego sirvieron para inspirar a la siguiente generación de directores.

Y te estarás preguntando: ¿por qué no se llevó a cabo? La realidad es que, pese a tener todo esto, no consigo encontrar a un solo productor con el suficiente dinero como para hacerla realidad.

Moebius, storyboards para Dune
Moebius, «storyboards» para «Dune»

Los inicios de la obra

El proyecto le fascinaba. El maestro de lo absurdo veía en esta novela que tantísimos habían considerado inadaptable un reto a superar. Los propios productores de la película, Dino De Laurentiis y su hija Raffaella De Laurentiis, estaban convencidos de que él era la persona para el cargo. Un director que en apenas cuatro años había demostrado ser capaz de manejar grandes presupuestos de Hollywood y al mismo tiempo mantener una personalidad única. Era justamente la persona que podría hacer al mismo tiempo la gran arthouse film que Jodorowsky había imaginado y un éxito comercial.

Los problemas de David Lynch para adaptar «Dune»

Pero había un problema: el guion. El propio Herbert lo había intentado y fallado estrepitosamente entregando un manuscrito de 177 páginas —lo que corresponde más o menos 177 minutos— cuando De Laurentiis estaba seguro de que la película tenía que durar menos de dos horas. Por ello, Lynch se terminó juntando con Christopher De Vore y Eric Bergren, con quienes ya había trabajado en «El hombre elefante».

Pero después de seis semanas habían conseguido… 125 páginas para un cuarto del libro. Se estaban volviendo locos, y de hecho, habían llegado a la misma conclusión a la que llegaría Denis Villeneuve años después: se tenían que hacer, como mínimo, dos películas. Pero había un problema: eran los años 70, y el gastar una enorme cantidad de dinero en una primera parte incompleta era algo que se veía como una absoluta locura.

Por ello, Lynch fue forzado a elegir. Él mismo diría años después que se había «vendido a Hollywood incluso en la fase de guion». Partió caminos con sus guionistas y se dispuso a hacerlo él solo. Aproximadamente un año después, Lynch tenía su película en papel y solo tenía que grabarla.

 Kyle MacLachlan en el papel de Paul Atreides en la película Dune (1984), dirigida por David Lynch
Kyle MacLachlan en el papel de Paul Atreides en la película Dune (1984), dirigida por David Lynch

El rodaje y los problemas de salud del equipo 

El rodaje comenzó el 30 de marzo de 1983 en los estudios Churubusco, en Ciudad de México, y los problemas comenzaron desde el principio. Al comenzar a filmar, el equipo técnico de la película tuvo que lidiar con varias enfermedades gastrointestinales, y Kyle MacLachlan estaba respirando tantísimo humo de llanta de coche quemada que se estaba quedando sin voz. Por otro lado, Virginia Madsen —actriz que interpretaba a la princesa Irulan— se puso tan enferma que incluso tenían que sujetarla físicamente para que pudiera actuar.

A esto se le sumó otro problema mayor: la aduana mexicana había retenido los 453 kilos de pasta que tenían para que el equipo y los actores pudieran comer, algo que hizo que todos estuvieran al borde de detener la producción para entrar en huelga.

Entre eso, infestaciones constantes de cucarachas y que casi nadie en el equipo de Lynch hablaba español —algo que dificultaba la comunicación con los constructores mexicanos para los platós que necesitaban—, el rodaje parecía destinado al absoluto fracaso.

El irector estadounidense David Lynch en el set de rodaje de su película «Dune» (1984), junto al actor Dean Stockwell (izquierda, como el Dr. Wellington Yueh) y la actriz Francesca Annis (en el centro, como la Lady Jessica)
El irector estadounidense David Lynch en el set de rodaje de su película «Dune» (1984), junto al actor Dean Stockwell (izquierda, como el Dr. Wellington Yueh) y la actriz Francesca Annis (en el centro, como la Lady Jessica)

Un final destinado al error 

Aun así, Lynch y su equipo consiguieron acabarlo todo seis meses antes de lo previsto. Ahora solo quedaba la edición. Pero a Lynch —como a la mayoría de directores haciendo las grandes producciones— no le dejaron decidir sobre cómo se montaría su película. Él quería que el metraje durara tres horas, y eso, en aquel momento, suponía un fuerte problema de distribución.

Un filme tan largo suponía que los cines solo pudieran poner a lo largo del día un total de cinco películas, en vez de las seis habituales. Por eso, ante el miedo de que muchos cines no quisieran estrenarla, De Laurentiis obligó a Lynch a cortarla a mínimo 2 horas y 17 minutos.

¿El resultado de todo esto? Un presupuesto de aproximadamente 40 millones de dólares y una recaudación de 31 millones, opiniones negativas tanto de parte de la crítica como de la audiencia y un David Lynch enfadadísimo que llamaría para siempre a su gran y única superproducción «el mayor fracaso de su carrera». Por lo menos sí que le gustó mucho a Frank Herbert, que defendió la película toda su vida y la llamó «un festín visual». 

Timothée Chalamet interpreta a Paul Atreides junto a Rebecca Ferguson como Lady Jessica en una escena en el desierto de la película Dune (dirigida por Denis Villeneuve)
Timothée Chalamet interpreta a Paul Atreides junto a Rebecca Ferguson como Lady Jessica en una escena en el desierto de la película Dune (dirigida por Denis Villeneuve)
¿Merece la pena ver «Dune» de David Lynch en 2026?

Por lo que, ¿deberías ver el «Dune» de David Lynch? Si me preguntas a mí, absolutamente. Tiene unos visuales increíbles —y otros tan horribles que te hacen reír, por lo que también me gustan—, interpretaciones verdaderamente excelentes y algunas decisiones diferentes a las de Villeneuve.

La de Lynch es una película con muchísimo espíritu que te hace querer desesperadamente la versión de tres horas que él había ideado y enfadarte con el productor que la recortó. No sé si me atrevería a decir que ha envejecido bien, pero como mínimo verás la primera colaboración entre Kyle MacLachlan y David Lynch, que se haría legendaria con su siguiente película, «Blue Velvet» y la serie «Twin Peaks». Destaca por su factura técnica y visual y, sobre todo, por representar un punto de inflexión en la carrera del director: el momento en el que comprendió que no volvería a renunciar a su visión artística para satisfacer las exigencias de la industria cinematográfica.

Adrián Sanchez @adriansanchezliggeri

Imágenes: fotogramas oficiales de las películas

/

Mixed Up

/

Te puede interesar