Operación Triunfo volvió en el 2017 tras años de parón, y esta vez lo hizo acompañado de nuevas tecnologías y plataformas que consiguieron que el aspecto reality del concurso se viese catapultado. El formato había descansado y el público se había renovado: una nueva generación lo recibió con los brazos abiertos.
Así, este nuevo fenómeno, que igualó en cifras a aquella gloriosa primera edición de la que nacieron estrellas como Chenoa, Bisbal o Bustamante, tuvo sus propios protagonistas, de entre los cuales destacó la que acabaría quedando en segundo puesto: una jovencísima Aitana Ocaña. Con tan solo dieciocho años de edad, la joven catalana conquistó el corazón de un país sin saber que eso supondría un cambio radical en su vida. Ahora, ocho años más tarde, la artista se ha prestado a protagonizar una docuserie que no sólo repasa su vida y su carrera, sino que también nos muestra su cara más sincera. En Vanidad te contamos todo lo que tienes que saber sobre «Metamorfosis»:

«Metamorfosis», el grito de honestidad de AITANA OCAÑA
Recuerdo a la perfección la primera vez que vi a Aitana en televisión. Pensé «pero si prácticamente tenemos la misma edad» y me asusté. Yo no me veía con la madurez suficiente como para enfrentarme al nivel de exposición que suponía Operación Triunfo y, sin embargo, una chica de mi edad estaba en el televisor cantando una canción de Jessie J y Ariana Grande delante de no sé cuántas personas.
Cuando empecé la docuserie y recordé su edad, no daba crédito. Parece que ella haya vivido unas tres o cuatro vidas más que yo, y tenemos la misma edad. Este dato me hizo reflexionar sobre lo que la industria y la exposición pueden hacerle a una persona ya que conforme avanza el documental, más parecida a Aitana me siento. Y entonces comprendo que la imagen que tengo de ella es la que se ha querido que tenga, no la que ella verdaderamente es.
Así, es de agradecer que una artista del calibre de Aitana Ocaña, teniendo en cuenta su nivel de alcance y la expectación que generan siempre los medios sobre ella, se haya prestado a mostrarse tan vulnerable y honesta frente a todos nosotros.

Acosada por los medios y las redes sociales desde temprana edad, la artista tuvo que renunciar a su intimidad hace mucho tiempo. Y este es, quizá, uno de los puntos de partida del documental: la sobreexposición y a la vez, el desconocimiento general que existe alrededor de Aitana.
Su manager de aquel momento explica que el nacimiento de su fama tuvo lugar en un espacio en el que la intimidad no existía y que, por ende, los medios nunca respetarían esa línea. Sin embargo, todo lo que los medios han tratado de revelar sobre Aitana estos años no son datos en absoluto relevantes si los comparamos con todo lo que ella ha contado en esta docuserie.

Bajo la dirección de Chloé Wallace, «Metamorfosis» derrocha buen gusto y cuidado estético, a la par que un grado de intimidad y respeto muy altos en cuanto a la artista y su situación.
En este documental, Aitana se sincera sobre uno de sus mayores miedos y problemas: la hipocondría y el miedo a la muerte, revelando que es una condición que durante muchos años la ha condicionado en su día a día. A la que, por supuesto, se le suman el cansancio, el ritmo acelerado y la frustración artística.
A medida que los capítulos avanzan, más partícipes nos hace la cantante de una de las travesías más importantes de su carrera: el recorrido hasta el concierto en el Santiago Bernabéu. Durante todo este viaje que parece tener destino final, descubrimos que la cantante lucha consigo misma diariamente y pelea contra muchas inseguridades que la acompañan allí donde vaya.

Es cierto que se cumplen muchos clichés: siempre está rodeada de su equipo, los nervios antes de un show, entrenamientos estrictos, casa en L.A… todo lo que podría esperarse de una gran estrella del pop. Sin embargo, creo que existe algo que ha diferenciado a Aitana de otros artistas: su grado de naturalidad a la hora de dirigirse a los demás.
Aitana mantiene una estrecha relación con su familia y sus amigas de toda la vida, y ello no la exime de ser una superestrella, de hecho la conecta con la versión de sí misma que más le gusta y que más necesita cuando está sobre un escenario.
Cuando observas a Aitana en intimidad comprendes que todo lo el mundo la conoce tal y como es: desde un jefazo de Universal hasta una de sus mejores amigas, con todos se relaciona de la misma manera y todos la leen de la misma forma. Además comprendes que, en realidad, lejos de lo que se quiera vender, Aitana es una mujer con las ideas claras y sus propios límites.

Cuenta la artista que desde muy pequeña se recuerda obsesionada con la perfección. Ella lo relaciona con una experiencia de la infancia que le hizo sentir la necesidad imperiosa de gustar, y reconoce que desde entonces esa ha sido una de sus grandes obsesiones. No culpa a la industria ni a su posición, en absoluto; ella habla desde una Aitana que no era famosa, lo que la convierte aún más en una persona en la que verse reflejada.
Esto, sin embargo, no impide que sus condiciones (provocadas por la industria o no) cobren mayor relevancia en el momento en el que está tan expuesta y siente un grado de presión tan alto.

Una ruptura y la cancelación repentina del Bernabéu
Uno de los aspectos que más sorprende del documental es la transparencia con Aitana trata su relación sentimental con Sebastián Yatra.
La artista se ha esforzado mucho estos últimos años por intentar ser discreta con su vida sentimental, y este acto tan generoso no es sino otro ejemplo de que la cantante ansiaba que con este documental la gente entendiese de verdad todo lo que se esconde detrás de su faceta de artista.
La ruptura es un momento difícil para ella, aunque todo comienza a desmoronarse cuando, tras un gran verano, el motivo del documental se viene abajo: los conciertos del Bernabéu se cancelan.
Sin embargo, no es esta la gran razón del declive. Lo que al principio parece un drama y se convierte en un auténtico huracán, termina por convertirse en una bocanada de aire fresco para Aitana que, tras muchos años de no parar, puede permitirse el lujo de dedicarse durante meses, de manera ininterrumpida, a componer su nuevo álbum en Miami.
El verdadero problema nace cuando esta etapa de paz y composición llega a su fin y Aitana regresa a España. Abiertamente la artista se sincera y habla sobre uno de los episodios depresivos más duros que ha vivido, comentando que nunca antes se había sentido así. La presión, el ritmo, el acoso y un montón de factores que hasta ella misma desconoce, han llegado a un límite peligroso.
A pesar de ello, Aitana utiliza su momento personal para hacer eco de estas situaciones que tienen lugar en tantísimos ámbitos de la vida profesional y personal, y lanza un mensaje de esperanza. Aitana se enfrenta a una nueva etapa llena de cambios, y lo hace con fuerza. «Continuará», asegura la artista en el último segundo del episodio seis…
Y tú, ¿has visto ya «Metamorfosis»?
Laura Echeverria Hermoso: @lauetxh
Imágenes: Cortesía de Netflix