Es probablemente la cita más esperada del año por el fashion system. Paris Fashion Week abría ayer sus puertas poniéndonos la miel en los labios de lo que serán nueve días intensos de derroches estéticos de la mano de las firmas más chic del mundo del lujo. Veronique Branquinho, Cédric Charlier, Anthony Vaccarello y Julien David nos brindaron ayer un jugoso aperitivo. ¿Empezamos? Brazos repletos de pulseras de madera que evocan a la reina del  jazz, Nancy Cunard, fotografiada por Man Ray; una banda sonora a cargo de Ian Curtis cantando “Ceremony” o Marilyn Monroe entonando “One Silver Dollar” resultó cuanto menos alentador. Veronique Branquinho inauguraba ayer la semana de la moda de París con damas contemporáneas enfundadas en faldas tubo; espigas, cuadros, sombreros cowboy, tachuelas y chaquetas safari, una amalgama de ideas cuya inspiración sobrepasaba lo étnico y culminaba en prendas que podrían haberse sacado del armario de Katharine Hepburn. Una delgada línea entre el punk y new wave marcó el desfile de una de las jóvenes promesas que desfilan esta semana en París, Cédric Charlier. Un desfile fresco, de siluetas fáciles y redondeadas marcadas en diferentes capas y enormes abrigos consiguieron un resultado muy agradable a la vista. La versión de Philip Glass de "Heroes", el clásico de Bowie enmarcó una de las puestas en escenas más naif de la jornada. Si estamos ante uno de los grandes diseñadores del futuro, solo el tiempo lo dirá. “Supone un gran cambio para mí”, confesaba Anthony Vaccarello a la prensa desde el backstage. Sus vestidos hiper sensuales de noche quedaron ayer relegados a un segundo plano por los abrigos de cuero y las prendas de punto. La inserción de cadenas incrustadas en el punto o clavos de plata en lugar de cierres crearon la nota discordante, conviviendo a su vez con siluetas más vaporosas o cuellos de tortuga, en un desfile protagonizado por el color block negro, donde el toque sexy y la comodidad viajaron juntos de la mano. Polka-dots, blusas y pantalones cortos; patrones milimétricos, mallas superpuestas y abrigos de plumas a modo de contraste fue la tónica general en la nueva propuesta de Julien David. Una mezcla de texturas fluidas, transparentes y ligeras con materiales de pelo o lana resultaron ser un buen ejercicio de Urban Haute (también llamado “Haute chic”, una soberbia mezcla estilística con detalles del haute couture aplicados al estilo urbano). Amalia G. Cátedra

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