BLANCO PALAMERA: «Las canciones tienen una vida propia que cambia según dónde sucedan»
La estética visual de «bIIIp» refleja el universo experimental y electrónico del nuevo disco de Blanco Palamera
El dúo gallego Blanco Palamera publica «bIIIp», un álbum que mezcla electrónica, club, improvisación y pop alternativo en una de las propuestas más interesantes de la escena española actual. Hablamos con ellos en exclusiva:
BLANCO PALAMERA hablan de «bIIIp», su disco más electrónico y experimental
Blanco Palamera publican «bIIIp», su tercer álbumde estudio, consolidando una trayectoria que llevan construyendo desde finales de la década pasada dentro del pop alternativo español. El dúo gallego formado por Manuel Blanco y Xoán Domínguez comenzó a publicar música en 2018 desde una mezcla bastante personal de R&B, indietrónica, funk, jazz y pop contemporáneo, primero con «Promesas» (2019) y después con «Intimidade» (2022). Desde entonces, el proyecto ha ido desplazándose progresivamente hacia una producción más centrada en el ritmo, la textura y el trabajo sonoro.
En «bIIIp», ese movimiento se vuelve especialmente visible. El disco nace a partir de la experiencia acumulada en sus directos recientes, donde el grupo empezó a acercarse de manera más natural a estructuras propias de la jam electrónica y la música de club. A partir de ahí aparecen elementos cercanos al jungle, el jersey club, el techno minimalista o la percusión procesada, aunque siempre integrados dentro de una lógica muy orgánica y muy ligada a la interpretación en vivo. Las canciones funcionan como piezas abiertas, construidas desde loops, estructuras sencillas y pocos elementos, pensadas para transformarse constantemente sobre el escenario. Hablamos con Manuel Blanco y Xoán Domínguez sobre improvisación, electrónica, composición colectiva y la búsqueda de un directo cada vez más libre y mutable.
Blanco Palamera exploran nuevos lenguajes visuales y sonoros en la era de «bIIIp», su disco más experimental hasta la fecha
Lo primero: necesito saber cómo se pronuncia «bIIIp»
Xoan: Hay gente que dice «BIP», otra «B3P», otra «BLLP»… libertad total. Al final el «III» es porque es nuestro tercer disco y luego está lo de «BP», de Blanco Palamera. También nos gustaba que tuviera algo medio críptico porque creemos que define bastante bien el disco.
Precisamente el disco transmite una sensación bastante fragmentada, incluso un poco caótica. ¿Partisteis ya de ahí?
Manu: Sí, totalmente. Y me gusta que lo definas así porque creo que el disco sí tiene algo caótico. La primera motivación fue recoger una energía que veníamos trayendo del directo. Sin quererlo, nuestros conciertos se estaban yendo hacia una especie de jam electrónica cercana al club, pero tocada por nosotros. Había algo muy visceral ahí, muy físico, y sentimos que el cuerpo nos estaba llevando hacia ese lugar. Entonces empezamos a pensar cómo llevar esa energía del club orgánico a nuestra música.
¿Ese acercamiento al club nace sobre todo desde el directo o también desde vuestra vida fuera del grupo?
Manu: Creo que ambas cosas. Empezamos a interesarnos más por pinchar, por ir a sesiones, por escuchar más electrónica y música de club. Siempre nos atrajo la electrónica y la experimentación sonora, pero en esta etapa decidimos ir conscientemente hacia ahí. Lo que pasa es que luego el disco tampoco termina siendo un disco de club como tal. Se fue por muchos sitios.
Manuel Blanco y Xoán Domínguez durante la promoción de «bIIIp», el nuevo proyecto de Blanco Palamera
También porque las canciones parecen pensadas para mutar
Xoan: Sí, cien por cien. Para nosotros una canción no es algo cerrado. Lo que está grabado ya existe de esa manera concreta, pero luego en directo puede cobrar otra vida completamente distinta. Nos gusta pensar que las canciones son piezas mutables, que dependen mucho del contexto donde suceden. En un concierto cambian, en un vídeo cambian, incluso cambian según cómo estés tú escuchándolas.
Cuando habláis de esa mutación pienso más en una sesión de DJ que en una banda tradicional
Manu: Nuestro ideal sería precisamente unir esas dos cosas. Lo que puede pasar en una sesión electrónica y lo que puede pasar en un concierto de jazz. En el jazz hay una estructura previa, pero luego la interpretación cambia constantemente y aparece la improvisación. En la electrónica muchas veces todo está más condicionado por el tempo o por la propia tecnología. Nosotros estamos intentando encontrar un punto intermedio entre ambos mundos.
¿Y cómo se consigue eso siendo solo dos personas?
Xoan: Bueno, llevamos juntos desde los catorce años. Hay un lenguaje interno que ya tenemos incorporado. Muchas veces sabemos perfectamente cuándo tirar hacia un sitio o hacia otro sin necesidad de hablarlo demasiado. Ahora mismo estamos trabajando mucho en cómo relacionarnos con el ordenador en directo. Queremos que esté a nuestro servicio y no al revés, no convertirnos en gente ejecutando algo totalmente predefinido.
Blanco Palamera consolidan su evolución dentro del pop alternativo español con «bIIIp»
Da la sensación de que «bIIIp» también tiene mucho que ver con el momento en el que os encontráis como dúo después de tantos años trabajando juntos
Manu: Sí, totalmente. Gran parte del proceso fue una revisión muy profunda de cómo trabajamos y de cómo nos relacionamos entre nosotros. Por eso el disco es tan minimalista y tiene tan pocos elementos por canción. Queríamos identificar qué era realmente esencial dentro de Blanco Palamera. Qué pasa cuando nos juntamos los dos. Fue una búsqueda bastante personal también.
¿Y qué aprendisteis de esa revisión?
Xoan: Es difícil resumirlo en una frase, pero probablemente que la comunicación es la base de todo. Al final este proyecto existe porque queremos que exista. Si no tuviéramos ganas reales de seguir haciendo esto juntos, no haríamos el esfuerzo de revisar dinámicas, mejorar cosas o seguir creciendo.
Ese minimalismo del disco, ¿responde solo a cuestiones prácticas de cara al directo o también hay algo ideológico detrás?
Manu: No hubo una decisión tipo «vamos a reducir elementos porque sí». Fue más una consecuencia de todo ese proceso de búsqueda. Lo que se quedaba tenía que representarnos muchísimo. Pero sí creemos que cuando algo es simple y funciona, el impacto puede ser enorme. Siempre nos atrajo más eso que una complejidad excesiva.
El imaginario de «bIIIp» mezcla humor, performance y cultura club dentro del universo creativo de Blanco PalameraEl imaginario de «bIIIp» mezcla humor, performance y cultura club dentro del universo creativo de Blanco Palamera
Mencionáis mucho la simplicidad como algo poderoso
Manu: Sí, porque además la música tiene algo muy bonito y es que alguien puede emocionarte muchísimo sin tener necesariamente una formación técnica enorme. Hay una conexión muy visceral ahí. A nosotros siempre nos marcó mucho ver grupos como The White Stripes y pensar: «¿Cómo pueden dos personas generar todo esto?». Esa sencillez nos sigue pareciendo muy atractiva.
¿Cómo fue el proceso de composición de este disco?
Manu: Probablemente el más colectivo que hicimos nunca. Casi todo nació juntos en el estudio. Muchas veces partíamos de un loop de batería o de una textura y a partir de ahí jugábamos hasta que aparecía una canción. No hubo prácticamente temas compuestos desde la guitarra tradicional o desde una estructura más clásica.
Y ahora tenéis además un estudio propio en Carabanchel
Manu: Sí, y eso cambió muchísimo nuestra manera de trabajar. Tener un espacio así te permite perder el tiempo, jugar, experimentar. Poder venir sin una idea concreta y simplemente probar cosas. Creo que «bIIIp» no existiría igual sin ese espacio.
El dúo gallego Blanco Palamera presenta «bIIIp», un álbum donde la electrónica, el club y la improvisación toman protagonismoEl dúo gallego Blanco Palamera presenta «bIIIp», un álbum donde la electrónica, el club y la improvisación toman protagonismo
Escuchando el disco aparecen géneros muy rítmicos y muy ligados a lo colectivo: jungle, jersey club, electrónica de baile… ¿También tiene que ver con una necesidad de comunidad?
Xoan: Totalmente. Siempre hablamos mucho de eso. Lo más atractivo de la música de club es precisamente esa capacidad de generar comunión colectiva. Nosotros veníamos de una música más íntima, más de habitación, más hacia dentro. Y este disco es claramente más expansivo, más hacia afuera.
¿Y ahora qué os interesa aprender?
Manu: Ahora mismo estamos obsesionados con cómo integrar lo tocado y lo programado de una manera orgánica. Cómo conseguir que el directo tenga esa libertad real sin depender completamente de estructuras cerradas. La tecnología puede ayudarte muchísimo, pero también puede condicionarte mucho si no sabes cómo usarla. Estamos aprendiendo todavía a encontrar ese equilibrio. Más que un sitio al que llegar, es un momento de búsqueda. Y seguramente lo siguiente será distinto otra vez. Pero ahora mismo nos interesa mucho seguir investigando todo esto.