Enumera tres trajes que recuerdes con especial cariño.
El de mi puesta de largo me lo hizo Pedro Rodríguez, era estilo imperio… Mamá lo tiene guardado. Tenía todo el cuerpo lleno de perlas, mangas farol y una cinta debajo del pecho, como un lazo; llevaba una capa encima que era de un raso muy gordo y que terminaba como en pétalos de flores bordados. Ya no me sirve, tenía 57 centímetros de cintura. El de mi boda fue maravilloso. Me lo hizo en Londres una diseñadora que se llamaba Marisa Martin, que estaba en Knightsbridge, cerca de Harrods, que hacía réplicas de trajes victorianos. No al estilo de Lady Di, ese vestido era una cursilada infumable. El mío era el típico de una película como “Sentido y sensibilidad”, muy Jane Austen, todo de encajes antiguos irlandeses, con aquellos cuellos altos y un cinturón con un toque de color. Ese vestido se quedó en San Sebastián cuando decidí vender mi casa, estaba tan mal que no me di ni cuenta. El primero en televisión fue uno de Oscar de la Renta en “Sálvame Deluxe”. Siempre me ha gustado muchísimo Oscar de la Renta, creo que tengo la mejor colección de toda España.
Aparte de Oscar de la Renta, ¿qué otras marcas sueles comprar?
Unas veces me vuelvo loca por Prada, otras veces por Chanel, otras por Dolce… La colección de este invierno de Dolce me parece maravillosa, con esos encajes… Me he comprado, bueno, muchísimo de Dolce. Me gusta mucho Lanvin, Balenciaga… Me volví loca por Balmain en su momento; ahora me parece ya que se le ha ido la cabeza y no estoy dispuesta a pagar 18.000 euros por un vestido todo roto que parece de “homeless”.
No cedes ante las tendencias…
Exacto, tienes que llevar las riendas, de otra manera te conviertes en una “fashion victim” y no hay cosa más vulgar.

Observo en tus atuendos que le das muchísima importancia a las joyas, ¿verdad?
Adoro las joyas y tengo para cada vestido un tipo de joya, es el broche final de todo el ritual de una mujer. De día nunca llevo, pero luego ya, a partir de las siete u ocho de la tarde, me tiro a la piscina.
¿Qué debe tener una mujer siempre en el armario?
Un pantalón que le siente muy bien, uno negro, otro de franela gris y otro color camel de tela de gabardina, los “jodhpur” como de montar a caballo que los puedes combinar con un jersey de cashmere que yo suelo llevar con perlas o con turquesas, y un vestido que te siente fenomenal.
Hablando de armarios, una vez dijiste que tú lo que tenías eran habitaciones, ¿cómo haces para organizarte y encontrarlo todo?
Pues la verdad es que tengo un fondo de armario enorme y eso me lo facilita todo. Creo en un buen básico aderezado con unos complementos impecables. Muchas veces voy a lo más fácil, cojo un vestido que me haya fascinado de Zara y ya está. Por la mañana no me complico mucho, a no ser que tenga un almuerzo importante, una reunión de trabajo o algo muy especial. No me pongo mucho tacón y en invierno, a lo mejor, una bota de sport plana. Siempre decido lo que me voy a poner el mismo día, depende del tiempo, mi humor, mis gestiones..
¿Crees que en España se viste bien?
En España se ha vestido siempre excesivamente recatado, con miedo a llamar la atención o a hacer el ridículo, aburrido que te mueres. Ahora existe una generación nueva, que, con poco dinero, se hace unos looks divertidos. Pero la señora española no apuesta nada, es aburridísima. Yo no la aguanto, vamos.
¿Fue esta concepción de la vida la que te ha llevado a ser una mujer a la que le han cerrado las puertas las consideradas como “elegantes” oficiales de las revistas del corazón?
La verdad es que quiero dejar claro que a mí nunca me han cerrado puertas, porque para mi la “sociedad” es mucho más amplia que algunos salones de Madrid. Generalmente, además, son personas que no me despiertan ningún interés. Eso no es alta sociedad. Madrid me ha tratado siempre genial y siempre he estado donde debía y quería estar. No fuí yo la que empezó esta guerra, pero quiero terminarla de una vez por todas.
Tu que has vivido las distintas etapas de la moda, ¿con qué maniquí te quedas? ¿Con las “top models” de los noventa, quizá? Linda Evangelista, Claudia Schiffer…
No, no… Para mí Claudia era demasiado germánica.Yo adoraba a Inés de la Fressange.
Por Pedro Canicoba.
Fotografías de Antonio Macarro.
Carmen lleva vestido de Marc by Marc Jacobs para Noventa Grados (www.noventa-grados.com) Agradecimientos: José Fernández Pacheco, Marcial Muñoz y Hotel María Cristina.










