COPERNI cierra sus puertas: el precio de ser una marca viral

La firma francesa de Sébastien Meyer y Arnaud Vaillant pone fin a ocho años de trayectoria después de no conseguir resolver su conflicto empresarial con Tomorrow. Una historia marcada por la experimentación, los bolsos imposibles y algunos de los momentos más virales de la moda reciente, que también invita a reflexionar sobre la diferencia entre construir una marca mediática y construir un negocio rentable

Coperni: el futuro no siempre es un buen negocio

Un vestido creado en directo sobre el cuerpo de Bella Hadid, un bolso compuesto en un 99 % por aire o una pasarela protagonizada por perros robots. Coperni  ha conseguido convertir la innovación tecnológica en espectáculo y el espectáculo en algunos de los momentos más recordados de la moda de los últimos años. Sin embargo, este 4 de noviembre, sus fundadores anunciaron el cese de las operaciones de la compañía. Detrás de la decisión se encuentra un conflicto empresarial con Tomorrow, su accionista mayoritario y distribuidor, pero su desaparición también permite plantear una cuestión que afecta a buena parte de la industria: ¿hemos terminado confundiendo la capacidad de generar conversación con la capacidad de construir un negocio?

Un momento de complicidad entre los creadores de Coperni, Sébastien Meyer y Arnaud Vaillant, responsables de una de las firmas más innovadoras de la moda francesa. Imagen: @coperni.
Un momento de complicidad entre los creadores de Coperni, Sébastien Meyer y Arnaud Vaillant, responsables de una de las firmas más innovadoras de la moda francesa. Imagen: @coperni.

De Courrèges a una de las marcas más reconocibles de la nueva generación

Para entender la desaparición de Coperni hay que retroceder hasta 2013, cuando Sébastien Meyer y Arnaud Vaillant fundaron la firma en París. Ambos se habían conocido mientras estudiaban en Mod’Art International y decidieron unir sus perfiles para desarrollar un proyecto propio. Meyer, centrado en la dirección creativa y el diseño, y Vaillant, con una orientación más empresarial, encontraron en aquella combinación la fórmula para construir una marca que pretendía acercar la moda a otros territorios.

El nombre tampoco era una elección aleatoria. Coperni hacía referencia a Nicolás Copérnico, el astrónomo que revolucionó la concepción del universo con su teoría heliocéntrica. Una declaración de intenciones que anticipaba, de alguna manera, el interés de sus fundadores por cuestionar las convenciones y explorar nuevas perspectivas.

La firma comenzó a llamar la atención de la industria prácticamente desde sus primeras colecciones. En 2014 recibió el premio ANDAM First Collections y, un año después, llegó a ser finalista del LVMH Prize. Sin embargo, aquel mismo año sus fundadores recibieron una oportunidad que cambiaría temporalmente el rumbo de su proyecto: asumir la dirección artística de Courrèges, la histórica casa francesa fundada por André Courrèges en 1961, y estrechamente vinculada a la estética futurista de los años sesenta.

El casting de modelos de Coperni refleja la estética contemporánea y diversa de la firma francesa de Sébastien Meyer y Arnaud Vaillant. Imagen: @arnaud_vaillant
El casting de modelos de Coperni refleja la estética contemporánea y diversa de la firma francesa de Sébastien Meyer y Arnaud Vaillant. Imagen: @arnaud_vaillant

Durante dos años trabajaron en la renovación de la firma, recuperando algunos de sus códigos visuales y acercándolos a una nueva generación. En 2017 abandonaron el puesto y, en 2018, decidieron recuperar su proyecto personal. La nueva etapa de Coperni se presentó en 2019 con una identidad más definida y una propuesta que combinaba minimalismo, referencias arquitectónicas, siluetas depuradas y una relación cada vez más estrecha con la tecnología.

La intención era construir una marca contemporánea que no entendiese la innovación como un simple recurso estético. Sus colecciones buscaban establecer conexiones entre la moda, la ciencia y los objetos cotidianos. Una filosofía que encontraría su mejor representación en los accesorios, especialmente en un bolso que terminaría convirtiéndose en uno de los productos más reconocibles de la firma.

El Swipe Bag y el nacimiento de un icono

En 2019, Coperni presentó el Swipe Bag, un bolso cuya silueta estaba inspirada en el gesto de deslizar el dedo por la pantalla de un iPhone para desbloquearlo. Una referencia a la cultura digital trasladada a un objeto de lujo que sintetizaba bastante bien la filosofía de sus creadores: convertir algo cotidiano en un diseño reconocible. Su forma curva, el asa integrada y su apariencia casi escultórica hicieron que el accesorio empezase a ganar presencia en editoriales, estilismos y redes sociales. Con el tiempo aparecieron diferentes versiones, materiales y colaboraciones que ampliaron su universo. Desde piel vegana elaborada con residuos de manzana hasta propuestas de cristal, oro y otros materiales experimentales.

El Swipe Bag transparente de Coperni, con flores en su interior, muestra la relación de la firma entre moda, arte y diseño de objetos. Imagen: @enigma.curation
El Swipe Bag transparente de Coperni, con flores en su interior, muestra la relación de la firma entre moda, arte y diseño de objetos. Imagen: @enigma.curation

El bolso consiguió algo especialmente importante para una marca joven: convertirse en un producto identificable por sí mismo. No era necesario conocer toda la trayectoria de Coperni para reconocer el Swipe Bag. Había conseguido construir uno de esos accesorios que terminan funcionando como una especie de carta de presentación de una firma. Pero si el bolso ayudó a consolidar su identidad comercial, sus desfiles terminaron de convertirla en un fenómeno internacional.

En septiembre de 2022, durante la presentación de su colección SS23 en París, Coperni protagonizó uno de los momentos más difundidos de la historia reciente de las semanas de la moda. Bella Hadid apareció sobre la pasarela prácticamente desnuda, cubierta únicamente por una prenda interior, mientras un equipo de especialistas pulverizaba sobre su cuerpo una solución de fibras que se transformaba en tejido al entrar en contacto con la piel. En cuestión de minutos, la modelo terminó vestida con un diseño blanco creado en directo ante los asistentes. La demostración utilizaba Fabrican, una tecnología desarrollada por el científico y diseñador español Manel Torres que permite transformar una solución de fibras en un material textil mediante pulverización. La escena fue mucho más que una estrategia para conseguir titulares. También representaba la voluntad de Coperni de investigar nuevas posibilidades para la fabricación de prendas y cuestionar los procesos tradicionales de producción.

Bella Hadid durante el histórico desfile primavera-verano 2023 de Coperni, cuando un vestido blanco fue creado sobre su cuerpo mediante tecnología Fabrican. Imagen: @thefashionrue
Bella Hadid durante el histórico desfile primavera-verano 2023 de Coperni, cuando un vestido blanco fue creado sobre su cuerpo mediante tecnología Fabrican. Imagen: @thefashionrue

La siguiente colección volvió a demostrar que sus fundadores no tenían intención de abandonar esa fórmula experimental. Para FW23, Coperni incorporó perros robots Spot, desarrollados por Boston Dynamics, que interactuaban con las modelos y manipulaban algunas de las prendas durante la presentación. La propuesta exploraba la relación entre humanos y máquinas y volvía a situar a la tecnología en el centro de su discurso.

En 2024 llegó otro de sus grandes momentos: el Air Swipe Bag. Presentado durante la colección otoño-invierno de ese año, el accesorio estaba realizado con aerogel de sílice, un material ultraligero utilizado en investigaciones científicas y espaciales, entre ellas las de la NASA. Su composición era aproximadamente un 99 % aire y un 1 % sílice, y pesaba alrededor de 33 gramos. Una pieza que parecía contradecir la propia naturaleza de un bolso y que volvía a demostrar la capacidad de la firma para transformar la investigación material en una imagen fácilmente reconocible.

El Air Swipe Bag de Coperni, fabricado con aerogel de sílice y compuesto aproximadamente por un 99 % de aire, se convirtió en uno de los bolsos más sorprendentes de la moda. Imagen: @thefashionrue
El Air Swipe Bag de Coperni, fabricado con aerogel de sílice y compuesto aproximadamente por un 99 % de aire, se convirtió en uno de los bolsos más sorprendentes de la moda. Imagen: @thefashionrue

Ese mismo año, Coperni también consiguió una enorme exposición gracias a la participación de Angèle en la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de París. La cantante interpretó Nightcall con un diseño negro de la firma. Además, la marca presentó también su colección SS25 en Disneyland París. El escenario, las referencias al universo Disney y la aparición de Kylie Jenner vestida como una princesa de cuento volvieron a convertir el desfile en una noticia que trascendió los habituales círculos de la moda.

El espectacular desfile de Coperni en Disneyland París, con el castillo de la Bella Durmiente iluminado por fuegos artificiales. Imagen: @arnaud_vaillant
El espectacular desfile de Coperni en Disneyland París, con el castillo de la Bella Durmiente iluminado por fuegos artificiales. Imagen: @arnaud_vaillant

A todo ello se sumaron proyectos como C+ Carewear, una línea que exploraba la relación entre las prendas y el cuidado del microbioma cutáneo mediante materiales con prebióticos y probióticos, además de sus colaboraciones con Puma. En resumen, Coperni había conseguido construir un universo en el que convivían los accesorios, la investigación científica, el espectáculo y las referencias a la cultura popular.

El conflicto empresarial detrás del cierre

Sin embargo, este 4 de noviembre, sus fundadores comunicaron que Coperni SAS cesaba sus operaciones. Después de varios meses intentando encontrar una solución, Meyer y Vaillant no habían conseguido resolver su conflicto con Tomorrow, compañía que desde 2019 era accionista mayoritaria y distribuidora exclusiva de la firma. La relación entre ambas partes se había deteriorado progresivamente. Según denunciaron los fundadores, Tomorrow había dejado de abonar determinadas cantidades correspondientes a los ingresos de la marca y a los reembolsos de gastos. Esto afectaba directamente a la capacidad de Coperni para financiar su actividad, afrontar sus compromisos y mantener su estructura de trabajo.

La situación comenzó a hacerse especialmente visible en febrero y marzo de 2026, cuando la firma decidió cancelar su presentación prevista durante la Semana de la Moda de París. Poco después, Tomorrow fue adquirida por Progetto 11, sociedad matriz de la plataforma italiana The Level Group, en una operación que supuso un cambio en la estructura de propiedad de la compañía.

 

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Los diseñadores intentaron recuperar el control de su marca, pero las negociaciones no llegaron a buen puerto. En junio, Coperni SAS obtuvo protección judicial en Francia mediante un procedimiento de redressement judiciaire, un mecanismo de reorganización empresarial que permite a una compañía en dificultades intentar mantener su actividad mientras busca una solución. Durante los meses posteriores se estudiaron distintas propuestas para encontrar un comprador o una alternativa que permitiese garantizar la continuidad del negocio. Según informó Modaes, llegaron a presentarse tres ofertas de adquisición en octubre, pero ninguna consiguió materializar una solución definitiva.

Finalmente, los fundadores anunciaron el cese de operaciones. En su comunicado recordaron los ocho años de trayectoria de la firma y agradecieron a los equipos, colaboradores, compradores, medios de comunicación y todas las personas que habían formado parte del proyecto. Una despedida que pone fin a una de las propuestas más reconocibles de la nueva generación de diseñadores franceses.

Ser viral no significa ser rentable

Más allá de las circunstancias empresariales que han provocado el cierre, hay una cuestión que merece la pena analizar. Coperni representa bastante bien una transformación que hemos vivido durante los últimos años en la industria de la moda: la importancia creciente de generar acontecimientos capaces de trascender la propia colección.

Hoy parece que una marca necesita protagonizar un momento. Un desfile que dé la vuelta al mundo, una colaboración inesperada, un accesorio que se convierta en objeto de deseo o una campaña que consiga millones de reproducciones. La capacidad de generar conversación se ha convertido en una herramienta fundamental para construir notoriedad, especialmente para las firmas más jóvenes, que necesitan encontrar su espacio frente a las grandes casas históricas.

Arnaud Vaillant junto al panel de looks y modelos durante los preparativos de un desfile de Coperni. Imagen: @arnaud_vaillant
Arnaud Vaillant junto al panel de looks y modelos durante los preparativos de un desfile de Coperni. Imagen: @arnaud_vaillant

Coperni entendió perfectamente ese mecanismo. Sus fundadores consiguieron que personas que nunca habían seguido una Semana de la Moda conociesen su nombre gracias al vestido de Bella Hadid. Consiguieron que un bolso prácticamente compuesto por aire apareciese en medios de comunicación de todo el mundo, y que sus presentaciones se convirtiesen en acontecimientos esperados temporada tras temporada. Pero existe una diferencia importante entre conseguir que millones de personas hablen de un producto y conseguir que esas mismas personas lo compren. Y, sobre todo, entre venderlo y hacerlo de una manera que permita sostener económicamente toda la estructura que existe detrás.

Una marca no paga sus facturas con visualizaciones. Detrás de cada colección hay equipos de diseño, patronaje, producción, comunicación, distribución, logística, proveedores, espacios comerciales y una larga lista de gastos que no desaparecen cuando termina la Semana de la Moda. Investigar un material, desarrollar un prototipo o producir un desfile de estas características requiere una inversión. Y esa inversión necesita encontrar una correspondencia en el modelo de negocio.

Las cifras detrás de la crisis de Coperni

No conocemos cuántas unidades se vendieron del Air Swipe Bag ni qué retorno económico generó cada uno de los grandes acontecimientos de Coperni. Tampoco sería correcto afirmar que sus momentos virales no se tradujeron en ventas. Pero sí conocemos algunos datos que permiten observar la evolución económica de la compañía: según las cifras publicadas por Modaes, las ventas globales descendieron de 15 millones de euros en 2023 a 10 millones en 2025, mientras que el resultado operativo pasó de un beneficio de 700.000 euros a unas pérdidas superiores a los 300.000 euros.

Estos datos no explican por sí solos el cierre ni sustituyen al conflicto con Tomorrow como causa inmediata de la decisión. Sin embargo, ayudan a recordar que la repercusión mediática y la salud económica de una empresa son dimensiones diferentes que no siempre avanzan al mismo ritmo. Porque la viralidad puede convertir una marca en un fenómeno. Lo difícil es convertir ese fenómeno en un negocio que pueda sobrevivir cuando se apagan las cámaras.

Sébastien Meyer y Arnaud Vaillant, fundadores de Coperni, la firma francesa que anunció su cierre en noviembre de 2026. Imagen: @thefashionrue
Sébastien Meyer y Arnaud Vaillant, fundadores de Coperni, la firma francesa que anunció su cierre en noviembre de 2026. Imagen: @thefashionrue

Eneko Méndez @enekomndez

Imágenes: Instagram

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