Crítica de «The End», el musical post-apocalíptico de Joshua Oppenheimer y Tilda Swinton

Joshua Oppenheimer discute las consecuencias del cambio climático en «The End», su primer filme de ficción protagonizado por Tilda Swinton, Michael Shannon y George MacKay.

Tuve mucha curiosidad cuando me enteré por primera vez de que Joshua Oppenheimer, director de las nominadas al Oscar «The Act of Killing» (2012) o «La mirada del silencio» (2014), iba a dejar su género predilecto para atacar por primera vez una obra de ficción. Un director que había usado el grueso de su carrera para hablar de temas puramente sociales, que parecía no estar preocupado por nada que no tuviera un carácter expositivo hacia los problemas del mundo. Por supuesto, pronto me di cuenta de que esto no iba a ser diferente…

«The End», una nueva perspectiva del apocalipsis

Imagínate el mundo después del apocalipsis. Muchas películas han tratado este tema de diferentes maneras, pero casi todas tienen algo en común. Probablemente, lo mismo en lo que has pensado al ver el título del artículo: un mundo devastado por una catástrofe nuclear, o quizás por una invasión o un meteorito. Un páramo vacío.

Ahora bien, lo que probablemente no haya pasado por tu cabeza, es una residencia con todo tipo de lujos y servicios, completa con cuadros de Monet y Sorolla y las mejores tartas que el dinero podía comprar cuando aún existían las cocinas de lujo donde las ofrecían, tan grande que necesitas un coche para moverte de un lado al otro, aislada del mundo. Y es que, para Joshua Oppenheimer, esta es la versión de infierno irónico que el futuro tiene reservado para los afortunados que puedan permitírselo.

La película sigue la vida de una familia muy adinerada viviendo en su gigantesco búnker de lujo después del apocalipsis. Desde el principio, te das cuenta de que algo no funciona entre ellos; se odian, se mienten, pero más que eso: se sienten increíblemente culpables porque, en el fondo, saben que fueron ellos los que destrozaron el mundo, los que poco a poco lo quemaron con su dinero.

Todos tienen una calma sostenida que se rompe por completo cuando una persona del exterior consigue colarse dentro, obligándolos a decidir. ¿Harán lo mismo que hicieron con el resto de la población con ella?

Fotograma de The End

La delusión como recurso musical

Mediante el recurso musical (los personajes empiezan a cantar en los momentos más absurdos), se revela la delusión en la que viven los protagonistas. Todo el rato diciéndose a sí mismos que hicieron lo que pudieron, mientras se reconfortan escribiendo biografías que nadie nunca leerá, restaurando cuadros para ellos mismos y jugando con modelos de trenes. Sonriendo, siempre sonriendo. Absolutamente psicótico.

La mayoría de musicales usan el recurso para crear un ambiente de fantasía, un mundo donde todo es belleza para sus participantes. En «The End» es lo contrario.

Sin embargo, el contraste entre lo que los personajes hacen y lo que piensan te hace entender su situación de una manera profunda, que sirve para acrecentar el problema en el que se encuentran. Hasta cierto punto te hace volverte loco hasta a ti. Cantan y poco a poco te hartas de ellos y quieres que paren, que se vayan, que dejen de vivir contigo. Entiendo que por eso es tan sumamente larga, pues la película intenta que te sientas exactamente igual que como se sienten los protagonistas, atrapados con ellos y su locura.

Al igual que ellos no se pueden ir a ninguna parte, tú tampoco te puedes ir a ninguna parte. Algo que sería genial si no fuera porque, aun así, por muy inteligente que sea tu película y por muy bien que uses tus metáforas para realizarla, si es aburrida, todo el resto da igual.

Fotograma de The End, 2024

Crítica a la duración y desarrollo de la historia

Lo peor que tiene esta película, sin lugar a dudas, es la duración. No es una película que debería salirse de la hora y media (de hecho, igual hasta podría funcionar mejor como cortometraje). Y es que todo el atractivo que tiene la historia viene realmente de un solo sitio: ver a estos millonarios que probablemente siempre negaron la existencia del cambio climático cuando ya es demasiado tarde para negarlo, lidiando con su culpa. Y en , el concepto funciona; la historia está llena de subtramas que refuerzan lo ridículas que son sus vidas.

El mayordomo que sigue actuando como mayordomo cuando no hay nada que pagarle. La mujer que se pasa el día restaurando obras preciosas de arte cuando ya no hay un mundo en donde enseñarlas. El padre que pasa sus días escribiendo una biografía de su vida donde intenta quitarse culpa por lo que ocurrió, cuando ya no hay nadie que vaya a leerla, etc.

Es interesante ver esto contrastado con la chica de fuera que se consigue colar dentro de su mundo. Una chica que, como el 90% de los supervivientes, lo ha pasado fatal hasta llegar allí. Ella es la única que llora, que tiene ansiedad y que se rompe cada dos por tres cuando se da cuenta de lo que ha pasado en el mundo. Pero, poco a poco, cuanto más tiempo pasa con los protagonistas del filme, más olvida, más falsea sus emociones, más canta, dejándonos a todos con la pregunta: ¿Ya hemos llegado a ese punto de autoengaño? Tendremos que esperar a ver.

Crítica de la película The End

Conclusión

El resultado es una película política, que mezcla varios géneros para conseguir un resultado bizarro y lleno de curiosidades.

Aprecio mucho el experimento que aquí se ha realizado, pero no me parece que funcione del todo. Los números musicales son malos adrede; viendo la película sabes que esa era la intención del director, dado que todo forma parte de la culpa de los personajes pero, aun así, son malos y tienes que tragártelos (hubo un par en el cine que no estuvieron dispuestos a reflexionar sobre la naturaleza de los números musicales y simplemente se fueron).

Sin embargo, lo peor de todo es que, para mí, todo en la película me parecen ideas interesantes, simplemente es en la ambición del proyecto en lo que fallan terriblemente. Antes he dicho que funcionaría mejor como un corto y, si así fuera, probablemente daría una nota muy alta a la obra. Pero como no lo es: 1,5/5.

Crítica de The End

Adrián Sánchez

Imágenes: Fotogramas oficiales de la película

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