Quentin Tarantino prepara su debut teatral con The Popinjay Cavalier, una obra protagonizada por Sacha Baron Cohen que llegará a Londres en 2027
Quentin Tarantino prepara su debut teatral con «The Popinjay Cavalier». Imagen: cortesía de la película
Quentin Tarantino prepara su debut teatral con «The Popinjay Cavalier». Imagen: cortesía de la película
Quentin Tarantino prepara su debut teatral con The Popinjay Cavalier, una obra protagonizada por Sacha Baron Cohen que llegará a Londres en 2027
Me pregunto cuántas veces Quentin Tarantino se habrá arrepentido de las declaraciones que dio en noviembre de 2012, cuando promocionaba «Django Unchained» y le preguntaron cuántas películas más creía que le quedaban por hacer como director. «Uno para cuando para, pero, en un mundo ideal, estaría bien tener diez películas en mi filmografía. He hecho siete. Si cambio de opinión, si se me ocurre una nueva historia, podría volver. Pero si paro en diez, estaría bien como declaración artística».
Entendí, la primera vez que lo leí, que esto era como cuando un adolescente dice que no querría llegar a los 80 años porque prefiere morir joven, guapo, atlético y ser recordado así. Pero, de repente, te acercas a la fecha y… ya, la cosa cambia.

La primera señal de que esto iba a pasar fue con «Kill Bill: Volumen 1»y «Kill Bill: Volumen 2». Todos llevábamos contándolas, efectivamente, como dos películas. Hasta que, en 2019, cuando solo le quedaban dos películas para llegar a las diez, le preguntaron y recogió cable: «Técnicamente tienes razón, porque las estrenamos como dos películas, pero, como yo hice una sola película y escribí una sola película, eso fue simplemente un truco que hice en el montaje».
Su premisa desde el principio era sencilla: los directores, históricamente, no envejecen bien. Hay algo del volverte millonario haciendo películas —o haciendo cualquier cosa, realmente— que te saca del imaginario colectivo de tu audiencia hasta el punto de que te vuelves incapaz de conectar con ellos. Y, peor aún, hace que nadie quiera decirte absolutamente nada malo sobre tus obras y tu proceso creativo en si. Aquí, el rol del buen productor.

Los productores en el cine y los editores en la literatura se llevan siempre la peor —y la más injustificada— reputación. Tanto la audiencia como muchos artistas los ven como innecesarios, como «empujapapeles» sin talento que intentan justificar sus gigantescos sueldos corrigiéndote o metiéndote sus opiniones en cada coma y escena de tu obra.
Pero dejadme deciros, amigos lectores: Dios salve a los buenos. Un buen productor o editor es casi más importante que cualquier director o escritor. Pues su único verdadero rol es servir a la audiencia. No quiero ponerme a mencionar a los clásicos directores que ahora están volviendo a dirigir películas y que, desgraciadamente, no están dando una. Porque no tienen al pesado de turno para decirles que, simplemente, sus locuras son demasiado locas como para funcionar en pantalla.
Esa gran opinión calculadora, capaz de ver las cosas desde fuera sin verse afectada por esa relación paternofilial que tienen los «creadores directos» —guionistas, directores, músicos, montadores— con sus obras, que les impide ver los fallos en lo que están haciendo o, todo lo contrario, que les hace ver lo que están haciendo como irracionalmente malo.
Famoso es, por ejemplo, el caso de Raymond Carver. Este gran escritor americano, de cuyos cuentos no sabemos hasta qué punto fueron realmente escritos por él o por su editor. La historia conocida es que Carver escribía principios de novelas que no conseguía acabar y que le pasaba a Gordon Lish, quien los recortaba, reescribía y acababa de darles forma, llegando en ocasiones a eliminar más de la mitad del texto original. El talento crudo estaba en Carver, pero Lish era quien lo hacía digerible y, además, sin llevarse una onza de reconocimiento.
Pues bien, Tarantino no solo es plenamente consciente de esto, sino que está determinado a evitar que pase, y diez películas —debe de pensar— son el supuesto límite antes de que esto empiece a ocurrir —aunque, la verdad es que, después de su segunda película, ya dudo que nadie quisiera corregirle en absolutamente nada—.
Por lo que va a retrasar todo lo que pueda la llegada de la décima. En junio de 2021 publicó «Once Upon a Time in Hollywood: A Novel», la novela de su última película. Luego, en noviembre de 2022, publicó «Cinema Speculation», un libro de crítica cinematográfica. Después pareció que iba a dirigir su última película, «The Movie Critic», con Brad Pitt vinculado al proyecto, pero en abril de 2024, cuando ya estaba preparando la producción, cambió de opinión y decidió cancelarla antes de empezar. Más adelante, escribió «The Further Mis-Adventures of Cliff Booth», una continuación de la historia del personaje de Brad Pitt en «Érase una vez en… Hollywood» —una serie no cuenta—, y para que contara menos le cedió la dirección a David Fincher —que, por cierto, estrenará la película en cines IMAX el 25 de noviembre de 2026 y en Netflix el 23 de diciembre—.

Y ahora se ha asegurado, como mínimo, que hasta el 13 de junio de 2027 no tendrá que pensar en su siguiente película. Y más, en caso de que tenga éxito. Una gran forma de procrastinar que nos hace a todos replantearnos nuestro uso de reels en redes sociales.
«The Popinjay Cavalier» cuenta la historia de Rupert Sebastian Thomas Jr., interpretado por el icónico Sacha Baron Cohen, con el que ya intentó trabajar en «Django Unchained» sin éxito. Rupert, que se considera el mejor actor del mundo, llega a París en la década de 1830 para actuar en la prestigiosa Comédie-Française, pero acaba metido en problemas después de insultar a unos franceses, lo que da comienzo a una aventura de engaños, disfraces y duelos de espada.
De momento, no sabemos mucho más sobre la trama de la obra ni cómo ocurre exactamente todo esto. Pero sabemos perfectamente que no podemos esperar a que empiece. Las primeras funciones serán a partir del 23 de febrero de 2027, con estreno oficial el 18 de marzo, en el Phoenix Theatre, en el West End londinense, el Broadway de Inglaterra. Las entradas parten de las 25 libras, aunque los precios varían dependiendo del día, la ubicación y la disponibilidad.
Si la obra funciona, su idea es llevarla de gira por el mundo, aunque todavía no se han anunciado destinos concretos. Y podéis aseguraros de que estaré en un avión rumbo a Londres en cuanto me sea humanamente posible para verla. ¿Será Tarantino capaz de traducir sus habilidades al escenario?
Adrián Sánchez @adriansanchezliggeri
Imágenes: Instagram
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