Tom Cruise protagoniza «Digger», una película que juega con la sátira política, el poder de los grandes empresarios y el fin del mundo. Te contamos todos sus detalles
Tom Cruise protagoniza «Digger» junto a Alejandro González Iñárritu. Imagen: —
Tom Cruise protagoniza «Digger» junto a Alejandro González Iñárritu. Imagen: —
Tom Cruise protagoniza «Digger», una película que juega con la sátira política, el poder de los grandes empresarios y el fin del mundo. Te contamos todos sus detalles
Hay muchas películas acusadas de ser demasiado políticas últimamente. Filmes tan variados como «No mires arriba», de Adam McKay, o «The End», de Joshua Oppenheimer —o «Torrente presidente», si me apuras— que levantan con el dedo el fino velo del subtexto cinematográfico para señalarlo hacia —como normalmente ocurre menos en la última mencionada— la política norteamericana. Hay hasta un resoplido que se puede oír en las salas cuando empiezan los anuncios y toca una de estas películas. Se oye en el aire un «¿otra vez?» constante, estén o no estén de acuerdo los espectadores con el mensaje de la película. El público rara vez aprecia ser aleccionado. Por eso, cuando me metí a ver «Digger», lo hice con suspicacia.
Una película que juega constantemente entre ser una crítica de los políticos y los grandes oligarcas empresariales que parodia y una crítica, al mismo tiempo, de ese mismo tipo de películas al que pertenece.

A veces se puede uno olvidar de lo buenísimo que es Tom Cruise en lo que hace. Por supuesto, lo sabes. Ves a este hombre agarrándose a la cubierta de un avión despegando solo con una cuerda para sujetarle y entiendes perfectamente que este hombre no está hecho de la misma materia que tú o yo. Pero si solo has visto sus grandes blockbusters millonarios de acción, te estás perdiendo lo que hizo que él pudiera llegar a hacerlos en primer lugar.
Porque te hace eso, pero también te hace «Risky Business», o una de mis interpretaciones suyas favoritas —y la que hizo que comprara los primeros tickets disponibles para ver esta película en cuanto pude, por pensar que los personajes se parecían, equivocándome al hacerlo— «Tropic Thunder», donde interpreta al esperpéntico agente de Tugg Speedman (Ben Stiller), separándose de sus interpretaciones más serias para ofrecerte bailoteos y gritos al teléfono hacia narcotraficantes del sudeste asiático, cuando raptan a Speedman y él se piensa que se trata de otra agencia actoral intentando robarle el talento. (A partir de aquí, leves spoilers. Si te molesta conocer puntos clave de «Digger», recomendaríamos ir a verla y volver después).

Pues bien, en «Digger» te da un poco de las dos. Al principio parece la historia de un hombre, Digger Rockwell; un billonario que, después de haber hecho caso omiso de las regulaciones medioambientales de su empresa petrolera en Groenlandia, desata —sin querer— el fin del mundo como lo conocemos: dos gigantescos glaciares se separan de la enorme isla y van directos a colisionar con Europa y América. Es curioso, la película sabe perfectamente que puede quedar algo «obvia» respecto a su mensaje y, sobre todo, sabe que tú lo estás empezando a pensar; porque justo en ese momento la narrativa se frena y se revela que todo lo que habías estado viendo había sido, en realidad, una obra de teatro.
Y no solo eso, sino que el verdadero personaje de Cruise, el actor que hace de Rockwell, también piensa que la obra que están haciendo es obvia de narices y que igual deberían rebajarse un poco para que el espectador no llegue a pensar que le están tratando de tonto. Y entonces, cuando parece que la crítica de la crítica va a ser mayor que la crítica en sí, se revela que la obra que están interpretando es una historia real, que el apocalipsis ya ocurrió y que ahora solo pueden burlarse de él haciendo la obra en cuestión. Por lo que ¿es una historia política que se burla de las historias políticas? La verdad es que ni yo lo tengo claro, pero no me molesta. De alguna forma reconoce que quiere hacer un mensaje claro sobre la peligrosa situación en la que nos encontramos mundialmente, pero, al mismo tiempo, quiere decirte que está un poco harta de oírlo también.
La dirección de Alejandro González Iñárritu, como era de esperar, es excelente, consiguiendo que incluso en la parte del teatro sientas verdadera tensión por cada cosa que ocurre y, bueno, está el increíble John Goodman haciendo de las suyas, lo cual siempre se agradece.
Adrián Sánchez Liggeri @adriansanchezliggeri
Imágenes: cortesía de las películas