Esta es la FIRMA ESPAÑOLA de ABANICOS que Troye Sivan ha colado en la boda de Charli XCX
Troye Sivan con un abanico de El Amorío en la boda de Charli XCX. Imagen: @el.amorio
Ni el vestido de Charli, ni los invitados estrella. El verdadero protagonista de la boda de la cantante fue el abanico con el que Troye Sivan ha puesto en el mapa global a «El Amorío», la firma española que está rescatando el lenguaje oculto de este accesorio para convertirlo en un icono de deseo y libertad.
La boda deCharli XCX ha sido, sin duda, el evento perfecto para cerrar el verano. Y no solo porque ha reunido a toda una constelación de estrellas —del pop, claro— como Caroline Polachek o YUNG LEAN, sino porque cada detalle ha respirado estilo, teatralidad y, cómo no, sorpresa. Una combinación que define a la perfección a Charli…
Pero entre vestidos de archivo, brillos, transparencias y joyas, ha habido un accesorio inesperado que ha acaparado todas las miradas y que, a primera vista, podría parecer casi anecdótico: un abanico. Hablamos de uno firmado por El Amorío, la firma emergente española que ha conseguido conquistar a Troye Sivan y colarse en el radar global gracias a un gesto cargado de elegancia y simbolismo.
Porque sí, cuando Troye desplegó el modelo «Amantes» de la marca en medio de la boda, volvió a demostrar que el abanico puede ser tan sexy, moderno y rompedor como cualquier bolso de lujo. Y eso es lo que pretende El Amorío: rescatar un lenguaje ancestral y resignificar un objeto que parecía destinado al baúl de los recuerdos.
«El Amorío»: la marca española que firma el abanico que Troye Sivan ha llevado en la boda de Charli XCX
El lenguaje oculto del abanico
Hablar de El Amorío sin detenernos en el lenguaje del abanico sería perder la mitad de la magia. Y es que, durante siglos, este objeto ha servido para algo más que para espantar el calor, pues ha sido un código secreto entre amantes, confidentes y cortesanos.
En los salones y bailes de la alta sociedad, donde la palabra femenina estaba limitada por las normas sociales, el abanico se convirtió en una voz alternativa. No existía un manual oficial, pero sí una serie de gestos compartidos. Apoyar el abanico en la mejilla derecha podía significar un «sí», hacerlo en la izquierda, un «no». Abrirlo lentamentefrente al rosto, se interpretaba como interés, cerrarlo con brusquedad, como rechazo. Colocarlo sobre el corazón era una declaración de interés amoroso; cubrirse tímidamente dejando ver solo los ojos, una invitación discreta a acercarse. Incluso un abanico entreabierto sobre los labios podía sugerir el deseo de un beso.
«Dama con abanico», Gustav Klimt (1917)
Un proyecto con alma andaluza
Y aunque hoy ya no necesitamos ese tipo de códigos para expresar sentimientos, El Amorío, fundado en 2024 por Irene Ruíz, no rehúye de este simbolismo, sino que lo actualiza para nuestra generación. Sus modelos nacen con una premisa clara: devolver la magia y la sensualidad al abanico, ese accesorio que, en España, siempre ha oscilado entre lo cotidiano y lo artístico.
El objetivo es transformar un objeto tradicional en un símbolo de deseo, identidad y poder estético. Así que, ¿qué mejor idea que hacerlos con un punto de picardía? Cada pieza es un manifiesto que mezcla artesanía, memoria cultural y un aire sexy, combinando estampados sugerentes, texturas que remiten a la lencería y guiños al romance andaluz.
El Amorío. Precio: 60,00€
Troye Sivan y el gesto que lo cambia todo
Si algo ha demostrado Troye Sivan en los últimos años es que sabe leer el lenguaje de la moda con la misma sensibilidad con la que compone música. Por ello, su elección del abanico «Amantes» para la boda de Charli XCX, no fue un gesto inocente.
Este modelo, en concreto, forma parte de «Orgullo», una colección cápsula que recorre el imaginario del colectivo LGBTQ+ a través de imágenes cargadas de sensualidad y reivindicación. Diseñado en colaboración con el artista Carvento, muestra la silueta de dos cuerpos en un encuentro íntimo, bañados en tonos azules y rematados con un delicado encaje negro. Más que un simple complemento, es un homenaje al arte queer, al erotismo y a la insinuación, transformando el abanico en un símbolo contemporáneo de identidad, deseo y libertad.
Y ahí radica la ironía: ver este objeto —un abanico que durante siglos fue herramienta de comunicación secreta y casi clandestina— ahora resignificado en clave queer, desplegado con orgullo por Troye Sivan, se convierte en un acto de visibilidad. Un detalle que, sin necesidad de palabras, reafirma la capacidad de la moda para contar historias, tender puentes y reescribir tradiciones.
El Amorío. Precio: 60,00€
¿Y tú? ¿Te atreves a coquetear con el abanico de la misma manera que Troye Sivan?