¿Es la MODA la nueva forma de identidad? El fenómeno del ALTER EGO
Megan Fox en «Jennifer’s Body» escenifica a la perfección el vacío entre la identidad propia y el deseo de ser otra. Imagen: @melbournehorror
¿Alguna vez te has preguntado cómo sería tu vida si pudieses ser otra persona? Este otoño saca la mejor versión de ti mismo y convierte tu alter ego en tu «nuevo yo». En Vanidad te contamos todo sobre este fenómeno ¡Ver para creer!
El alter ego es el nuevo fake it ‘til you make it. Cómo la moda ayuda a sacar lo mejor de uno mismo
Vamos a ser completamente honestas, ¿Quién no ha fantaseado alguna vez con cómo sería su vida si fuese otra persona con otro tipo de personalidad o hubiese tomado otras decisiones? ¡Ojo! No estamos hablando de querer literalmente ser otra persona, sino de proyectar una versión de uno mismo mejorada. Esta inocente fantasía puede convertirse en realidad y es más simple de lo que realmente parece ¿Quieres descubrir cómo? Empezamos explicándote lo principal y más sencillo de entender: el alter ego.
¿Qué es realmente tener un alter ego?
Un alter ego es, literalmente, un «otro yo»: una versión de nosotros mismos que construimos para explorar rasgos, actitudes o comportamientos que quizá no mostramos habitualmente. No significa dejar de ser quien eres, sino darte permiso para experimentar con una faceta diferente de tu personalidad y descubrir todo lo que eres capaz de hacer cuando te atreves a sacar esa parte inexplorada a la luz. Puede que te suene el término de haberlo visto por TikTok o Instagram en relación a otros conceptos como «manifestar», «dark femenine energy» o «glow up», y es que el término de «alter ego» persigue el mismo propósito: primero hay que creer para después ser.
La idea de adoptar una actitud antes de sentirla realmente: comportarte como esa versión de ti misma que quieres llegar a ser hasta que, poquito a poco, terminas convirtiéndote en ella.
¿Qué es el «alter ego dressing»? La personalidad aplicada a la moda
Siempre se ha dicho que la modaes una forma de expresión, pero a la hora de la verdad, poca gente sabe mostrar su auténtico yo a través de la ropa. La apariencia —por superficial que suene— es nuestra primera carta de presentación: la cara que mostramos al mundo. ¿Estás seguro de que enseñas tu verdadera identidad?
La moda funciona casi como una segunda piel. Y es que no siempre nos vestimos para expresar realmente quiénes somos, sino también para sentirnos como quiénes queremos ser: una versión idealizada y segura de uno mismo. Ya conoces el dicho: «Créetelo hasta conseguirlo».
Utilizamos determinadas prendas, perfumes, maquillajes, nos teñimos el color del pelo o incluso nos subimos al carro de las estéticas que más se acerquen a esa versión que queremos ser para potenciar facetas de nuestra personalidad que normalmente no mostramos al exterior por, tal vez, miedo al qué dirán.
Megan Fox como Jennifer Check en «Jennifer’s Body», proyectando frente al espejo la seguridad y actitud que definen a su personaje. Imagen: @boujeeee
¿Cómo puedes empezar a aplicar esta idea desde el armario de tu casa?
Bien, pues es muy simple: primero piensa en aquello que quieres potenciar de ti y pregúntate cómo vestirías siendo esa persona que aspiras —consejito, busca referencias en celebridades que admiras y se parezcan a ti físicamente—. ¿Qué prendas llevaría tu «nueva yo»? ¿Qué colores elegiría? ¿Se atrevería con algo que tú normalmente descartarías? Empieza incorporando pequeños elementos de esa personalidad a tus looks y observa cómo cambia no solo lo que proyectas hacia fuera, sino también cómo te sientes tú al llevarlo. Va a sonar a cliché, pero no puede ser más cierto: la belleza empieza desde dentro hacia fuera.
¿Qué celebrities han construido su identidad y éxito alrededor de un alter ego?
La creación de un alter ego es también una técnica que muchos artistas utilizan para ganar seguridad, deshacerse de creencias limitantes que pertenecen a la versión más cotidiana de ellos mismos, y así, encarnar su nueva presencia artística. Lo que en otras palabras, para que me entiendas, sería «separar a la persona del personaje». Como hemos estado hablando, la forma más rápida de empezar a sentirte como tu alter ego, es vistiendo como el personaje. Si no me crees, párate a pensar ¿Qué es lo que hacen los actores para meterse en la piel de distintos personajes? Empieza a sacar tu lado más atrevido y aplica el método del alter ego como una celebritie.
De la tímida Norma Jeane al sex symbol que fue Marilyn Monroe
Antes de convertirse en la Marilyn Monroe que ha pasado a la historia como un icono de Hollywood, era Norma Jeane: una tímida joven marcada por una infancia complicada y una vida familiar inestable que pasó parte de su niñez entre hogares de acogida. Cuando llegó a Hollywood, no cambió únicamente su nombre, también comenzó a construir una nueva versión de sí misma. Marilyn era más segura, sensual, femenina y magnética; una personalidad que le permitió dejar atrás, al menos frente a las cámaras, muchas de las inseguridades que habían acompañado a Norma Jeane. Poco a poco, aquella niña que soñaba con ser actriz acabó convirtiéndose en uno de las mujeres más reconocidas de la historia del cine de los años 60, incluso a día de hoy.
Existe una anécdota que resume a la perfección su alter ego: un día, paseando por las calles de Nueva York con una amiga, Norma Jeane le preguntó: «¿Quieres ver a Marilyn?». Hasta ese momento, nadie les había prestado atención. De repente, cambió su actitud, su forma de caminar y de mirar, y todas las miradas empezaron a seguirla por la calle. No había cambiado nada de ella salvo el cómo se estaba proyectando hacia el mundo.
Norma Jeane fotografiada por Richard C. Miller el 12 de marzo de 1946. Imagen: @admiringmarilyn
El cambio —obviamente— también se construyó desde el armario. El característico rubio platino, los labios rojos, los vestidos ceñidos, los escotes y los tacones terminaron de dar forma a la Marilyn que todos recordamos. La ropa funcionaba como una especie de armadura: cada look potenciaba la imagen de mujer segura y sensual que Monroe encarnaba. ¿El resultado? Norma Jeane no desapareció, pero descubrió que podía utilizar a Marilyn para sacar a relucir una versión de sí misma que sí se atrevía a ocupar todo el espacio.
Marilyn Monroe, fotografiada por Bernard of Hollywood. En 1954, la actriz fundó su propia productora cinematográfica, Marilyn Monroe Productions. Imagen: @marilynmonroe
Sasha Fierce era la versión de Beyoncé que no tenía miedo
Detrás de una de las divas del popmás poderosas del mundo también existía una Beyoncé mucho más tímida e insegura en sus comienzos. Durante una etapa de su carrera, creó a Sasha Fierce, su alter ego más atrevido, sensual y desinhibido. Sasha era esa versión de Beyoncé que aparecía cuando se prendían los focos y que no tenía miedo de bailar, provocar o adueñarse del escenario. Tanto es así que en 2008 dedicó un álbum entero, «I Am… Sasha Fierce», a explorar esa doble identidad entre la mujer que era y la artista en la que se transformaba al actuar.
Beyoncé antes de convertirse en Sasha Fierce, durante una etapa previa a la creación de su alter ego. Imagen: @firstbeyonceoficial
Y, por supuesto, Sasha también tenía su propio código de vestuario: corsés, tacones, brillos, siluetas ajustadas y looks mucho más sexys y poderosos. Beyoncé se metía en la piel de Sasha y dejaba salir esa parte de ella que normalmente se quedaba escondida. Una prueba más de que, a veces, empezar a sentirte como la persona que quieres ser puede comenzar por algo tan sencillo como vestirte como ella.
Beyoncé durante la era «I Am… Sasha Fierce», el álbum en el que presentó a Sasha Fierce, su alter ego más atrevido y desinhibido. Imagen: @behive.nation._
David Bowie se convirtió en el icono andrógino que fue Ziggy Stardust
Si hablamos de alter egos, David Bowie es prácticamente un ejemplo obligatorio. En 1972 dejó a un lado a David Bowie para convertirse en Ziggy Stardust, una estrella de rockextraterrestre, andrógina y sexualmente ambigua. El personaje le permitió explorar una identidad mucho más libre y transgresora, romper con las normas de género de la época y llevar al extremo esa idea de que, para convertirte en alguien diferente, primero hay que imaginarlo.
David Bowie en 1970, antes de convertirse en Ziggy Stardust. El artista acababa de triunfar con «Space Oddity» y recibía el premio a Brightest New Hope de la revista Disc. Imagen: @davidbowie
Pelo naranja, maquillaje, plataformas, monos ajustados y una estética glam y futurista hicieron del personaje un fenómeno cultural. Bowie convirtió la ropa en parte de la performance y demostró que la imagen podía ser tan poderosa como la música. Ahí está la verdadera magia de un alter ego: atreverse al menos durante un ratito a ser aquello que, en la vida real, todavía no te habías permitido antes.
David Bowie convertido en Ziggy Stardust en 1973, durante una de sus etapas más icónicas. El personaje, andrógino, provocador y de estética glam, se convirtió en una extensión de la identidad artística de Bowie. Fotografía: Masayoshi Sukita. Imagen: @davidbowienews
El doble alter ego de Stefani Germanotta: la extravagante Lady Gaga y su versión masculina, Jo Calderone
Antes de ser Lady Gaga, era Stefani Germanotta, una joven neoyorquina que soñaba con triunfar en la música y que comenzó actuando en pequeños locales —y a la que mucha gente, incluido su ex pareja, desvalorizaba como artista—. Gaga fue la identidad que creó para dar rienda suelta a su lado más extravagante, teatral y provocador. Una personalidad que no tenía miedo de llamar la atención y que convirtió el ser diferente en su mayor fortaleza. Vestidos y peinados imposibles, los maquillajes exagerados y las performances se volvieron su sello personal.
Stefani Germanotta, conocida artísticamente como Lady Gaga, intérprete de «Paparazzi», uno de sus grandes éxitos incluido en su álbum debut «The Fame». Imagen: @rdtgaga
Pero Gaga llevó el concepto de alter ego más lejos —como también hizo Nicki Minaj— con su versión masculina: Jo Calderone, que presentó públicamente en 2011 de forma temporal. Un pelo engominado, patillas, camiseta blanca y una actitud de «chico malo» fueron suficientes para que Stefani desapareciera por un instante. Un cambio de look, una nueva actitud ¡y voilà! Personaje creado. Está irreconocible, ¿verdad?
Jo Calderone, uno de los alter egos más icónicos de Lady Gaga. Imagen: @monsterdiamonddaily
Eminem pasó de ser Marshall Mathers al provocador Slim Shady
Marshall Mathers encontró en Slim Shady la vía de escape perfecta para sacar a relucir su lado más oscuro, agresivo y políticamente incorrecto. Su alter ego nació en una etapa complicada de su carrera —después de que su primer álbum, «Infinite», no alcanzase el éxito esperado—. Slim Shady era sarcástico, violento, provocador y sin ningún tipo de filtro. Paradójicamente, esa versión exagerada de sí mismo fue la que terminó llevándolo al éxito.
Marshall Mathers durante su adolescencia, cuando comenzó a rapear con 14 años como «M&M» antes de convertirse en Eminem. Imagen: @shady.support
Su verdadero cambio estaba en la actitud. A través de la moda con sudaderas, ropa holgada, gorras, anillos y tatuajes construyó un personaje que parecía no tener miedo de absolutamente nada. Slim Shady le permitió a Eminem romper con sus limitaciones y decir en voz alta aquello que, tal vez, no habría dicho como Marshall.
Eminem como Slim Shady, uno de los alter egos más reconocibles de su carrera y símbolo de su actitud rebelde y provocadora. Imagen: @slimshadyaholicxotwod
Del joven y tímido Michael Jackson a ser el «Rey del Pop» que todos reconocemos
Michael Jackson comenzó su carrera siendo apenas un niño y creció delante de las cámaras junto a sus hermanos en The Jackson 5. Con el paso de los años, aquel joven tímido fue construyendo una identidad escénica única hasta convertirse en una de las figuras más reconocibles de la música pop. Aunque no creó un alter ego con nombre propio como tal, sí consiguió separar al Michael privado del personaje que aparecía bajo los focos: «MJ» tenía una presencia casi sobrenatural sobre el escenario, que movía masas y provocaba más de un desmayo.
Michael Jackson fotografiado por Bobby Holland en una sesión de estudio de 1980, durante la etapa de «Off the Wall», cuando comenzaba a consolidarse como estrella en solitario. Imagen: @vintage.everyday
La moda fue imprescindible en su transformación: desde el pelo hasta sus chaquetas de inspiración militar, los pantalones ajustados, los mocasines, el sombrero, calcetines blancos y, por supuesto, el icónico guante blanco de brillantes. Terminaron siendo auténticos símbolos que han pasado a la historia. Cada elemento estaba pensado para reforzar sus movimientos y hacer reconocible su silueta incluso desde la distancia.
Michael Jackson durante su histórica actuación de «Billie Jean», con su característico traje negro y guante blanco. Imagen: @galleryoffashions
Las redes sociales han multiplicado nuestros «alter egos»
En redes sociales como TikTok, Instagram y Pinterest este fenómeno se ha difundido y se han convertido las estéticas en auténticos personajes que podemos probar, adaptar y hacer nuestros. Ahora podemos experimentar con diferentes versiones de nosotros mismos y utilizar la moda para acercarnos a quién queremos llegar a ser.
Por si fuera poco, vivimos rodeados de referentes que parecen tener la vida que nos gustaría. Muchas celebrities como Dua Lipa han hablado de manifestación, espiritualidad y crecimiento personal, convirtiéndose en altavoz de estas ideas. Y es que, cuando vemos a una celebridad que proyecta la versión de vida que deseamos, es fácil querer apropiarnos de algunos de sus rasgos: más seguridad, ambición o confianza. No es que queramos ser ella —un poco sí—, simplemente es buscar inspiración para sacar esa versión que todavía tenemos un poco escondida.
¿Hablamos realmente de moda o de identidad?
Creo que ha quedado claro que la moda es una extensión más de nosotros mismos y que la ropa tiene el poder de cambiar por completo nuestra percepción y actitud. No solo puede ayudarnos a expresar identidad, sino realmente ayudarnos a encontrarla y construirla. Quizá por eso el alter ego funciona tan bien: porque nos da permiso para jugar con quienes somos sin tener que convertirnos en otra persona de la noche a la mañana. Un día quieres tener la seguridad de Regina George, otro sentirte más sofisticada y otro, simplemente, dejar de pensar en el resto.
Tal vez es el momento de explorar distintas facetas que tenías guardadas en el fondo del armario. ¿Y si es hora de mirarse a uno mismo y exprimir al máximo todo tu potencial?