Biopic: Mi vida sin mí. Mañana llega a nuestras pantallas la historia de la princesa Diana de Gales, encarnada por Naomi Watts. Uno de los estrenos
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Biopic: Mi vida sin mí. Mañana llega a nuestras pantallas la historia de la princesa Diana de Gales, encarnada por Naomi Watts. Uno de los estrenos
Éxtasis para ególatras aperturistas y martirio para aquellos que bajan sus persianas. El cine que viene, el que despide el año y también el que inaugura el 2014, se viste de gala y se hincha de vidas pasadas y vivas… porque no hay mayor ficción que la propia realidad. En el trono, por su trama principesca y su controversia como producto biográfico, “Diana” (13 de diciembre). La australiana Naomi Watts resucita en pantalla a la inglesa Lady Diana Frances Spencer y comparte el romance secreto de ésta con el doctor Hasnat Khan, de quien, se dice, fue el amor de su vida. El parecido razonable de la que interpreta a la “homenajeada”, así como la trama tachada de telenovela de alto presupuesto, no han convencido hasta la fecha en sus diversas recepciones públicas. ¿Corre peligro el recuerdo que Sir Elton John regaló a Lady Di con su Candle in the Wind?
Bien distinta está siendo la suerte que corre el actor Idris Elba con su reencarnación de otro líder de masas, y es que “Mandela: un largo camino hacia la libertad” (17 de enero) ha conmovido incluso a la familia del ex presidente sudafricano. Mucho más infame es el personaje de Leonardo DiCaprio en “El lobo de Wall Street” (24 de enero) de Martin Scorsese. Un ambicioso bróker neoyorquino inspirado en la figura real de Jordan Belfort, conocido por estafar a sus inversores en bolsa y tontear con la mafia, entre otros vicios y excesos de su personalidad triunfadora. Por último, “A propósito de Llewyn Davis” (3 de enero) de los hermanos Coen, Gran Premio del Jurado en Cannes y libremente inspirada en la figura del cantante folk Dave Van Ronk. Un drama musical en el que su protagonista, interpretado por Oscar Isaac, intentará entrar en calor y hacer carrera con sus canciones a guitarra, haciéndose acompañar incluso por las cálidas voces de Carey Mulligan y Justin Timberlake.
¡Escándalo! “House of Versace”, la TV movie guilty pleasure sobre Donatella y el lujo, las drogas, el sexo y las luchas de poder de la Casa Versace tras el asesinato de su diseñador Gianni, y con los labios de Gina Gershon (“Showgirls”). Y de diseñadora a clienta: Lindsay Lohan como Elizabeth Tayor en “Liz & Dick”, un culebrón centrado en el romance iniciado entre ésta y Richard Burton en el rodaje de la también biográfica “Cleopatra”. Más serias, la biografía de la filósofa judío-alemana “Hannah Arendt”, “La última tentación” (Scorsese) o “La pasión de Cristo” (Gibson) sobre Jesús. Menos serios, su musical como “Superstar”, y tirando de estrellas, Madonna poniéndole música al discurso de Eva Perón en “Evita”.
Dando el cante. Los que sí cantan: Joaquin Phoenix como Johnny Cash y Reese Witherspoon como June Carter en “En la cuerda floja”. Y del country-folk al rock psicodélico con Val Kilmer como Jim Morrison en “The Doors” o Ewan McGregor enfundado en Curt Wild, personaje ficticio pero inspirado en Iggy Pop en “Velvet Goldmine” de Todd Haynes, y acompañando a Jonathan Rhys-Meyers como Brian Slade, que nos remite a David Bowie. McGregor incluso se atreve con una versión de Gimme Danger del líder de The Stooges. Ya en diferido, Marion Cotillard como la nostálgica diva francesa Edith Piaf en “La vida en rosa”, en riguroso playback, exceptuando una escena donde la actriz canta borracha con su propia voz; Jamie Foxx en “Ray”, epitafio audiovisual sobre el pianista ciego Ray Charles, donde éste no llegaba a cantar gran parte de los temas, si bien el actor publica discos y colaboraciones con Kanye West, Drake y hasta Pitbull.
“WOW”. Un catártico, iluminado y colorista Michael Douglas a sus 69 años brillando con trajes de purpurina y con pelucas, implantes, maquillaje y plumas para reencarnar al excéntrico pianista Liberace en la película de HBO “Behind the Candelabra” de Soderbergh. Barriendo para casa, Pilar López de Ayala sorprendió a todos en el 2001 con su cuerda “Juana la Loca” de Aranda y, Javier Bardem, un tanto de lo mismo, con su descarnado rol del poeta cubano Reinaldo Arenas en “Antes que anochezca” de Schnabel. Y para conmoción, el parecido más que razonable tirando a camuflaje de Anthony Hopkins para resucitar al director de “Psicosis” precisamente en “Hitchcock”.
Desmontando el biopic. De nuevo Todd Haynes, pero esta vez con un inspirado juego de espejos en “I’m Not There”. Bob Dylan como leitmotiv y hasta seis actores para interpretarlo. Un viaje experimental y lírico por la vida del autor de Like a Rolling Stone con una ausencia multipresente del cantautor a través de los personajes dylanescos que se marcan Richard Gere, Heath Ledger, Christian Bale, Ben Whishaw, el actor negro Marcus Carl Franklin y Cate Blanchett, ésta tan sólo una semana después de rodar la secuela de “Elizabeth” y trascendiendo con su papel toda cuestión de género. Y para libertades artísticas, las de Gus Van Sant y su Kurt Cobain particular (Michael Pitt) en “Last Days”, con el rubio de Nirvana disparándose en sus desesperados y endogámicos últimos días entre cigarro y paseo en este biopic extraoficial más inspirado que basado en su trágico “The End”.
Asier Iturrate