«FLAT LAYS»: todo sobre el arte de mostrar quién eres este verano
Qué es y en qué consiste el «Flat Lay». Imagen: @heavenmayhem_
Dicen que una imagen vale más que mil palabras, y la nueva tendencia en redes lo confirma. Hoy venimos a demostrarte por qué el «flat lay» es mucho más que una foto bonita… Este verano, haz una pausa, míralo todo desde arriba y descubre lo extraordinario en lo cotidiano.
Hay una imagen que seguro que has visto mil veces últimamente, aunque quizá, no sabías su nombre: una fotografía tomada desde arriba donde cada objeto —un libro abierto, unas gafas de sol, un labial— parece cuidadosamente elegido y perfectamente ubicado. Esa imagen tiene un nombre: flat lay. Ahora bien, lejos de ser solo una tendencia estética en redes sociales, es un manifiesto de la belleza cotidiana.
El flat lay, o «diseño plano» si quisiéramos traducirlo literalmente, nació en Estados Unidos como una forma de mostrar productos de forma visualmente atractiva. Así, esta imagen, tomada desde un ángulo cenital (desde arriba), con los objetos dispuestos cuidadosamente sobre una superficie plana, que comenzó como una herramienta para catálogos y campañas digitales, ha evolucionado hasta convertirse en una forma de expresión.
Y es que en un mundo de consumo rápido, de compras por impulso y objetos que duran una temporada, el flat lay surge como antídoto, como una invitación a rodearse de cosas que amamos de verdad, de volver a lo esencial, a lo que nos acompaña cada día y, por tanto, nos representa.
Asimismo, el flat lay es una continuación de la tendencia «What’s in my bag?», ese formato que lleva años fascinando en redes por su capacidad de mostrar quiénes somos a través de lo que llevamos con nosotros. Porque mirar dentro del bolso de alguien es, de alguna forma, mirar dentro de su vida. De hecho, piensa en todas las veces que has vaciado el bolso sobre la cama al llegar a casa y dejas las llaves, el pintalabios y ese ticket arrugado del cine sobre la mesa. Lo cotidiano, lo íntimo, lo aparentemente insignificante es, a veces sin saberlo, una imagen de nosotros mismos. Y eso es, en esencia, un flat lay: la diferencia con el caos de un «qué hay en mi bolso» está en el orden en que los objetos son expuestos.
Cómo crear tu mejor «FLAT LAY» este verano
Asimismo, crear tu flat lay puede convertirse en un pequeño ritual, pues es detenerse a mirar lo que tienes y a valorar lo que te acompaña. No se trata de lo que muestras, sino de lo que eliges mostrar. Así que, este verano, más que hacer scroll sin fin, haz pausa. Mira a tu alrededor. ¿Qué cosas te representan ahora mismo? ¿Qué objetos te hacen sentir en casa, aunque estés lejos? Júntalos con cariño y deja que hablen por ti.
Aquí te dejamos una guía de cómo crear tu mejor flat lay este verano:
@rhode
1. Elige tus objetos fetiche
Todo flat lay empieza con una narrativa. No es un bodegón al azar, es una escena que tú diriges y protagonizas, así que debería sentirse tan personal que casi parezca un autorretrato. No se trata de poner lo más nuevo o lo más caro. Se trata de poner lo que te acompaña cada día y no te cansa.
Empieza por un objeto personal: una fotografía descolorida, un llavero, una cámara de fotos, una carta doblada… Este objeto no tiene que ser bonito, ni nuevo. Tiene que ser tuyo. Para cualquiera podría parecer banal menos para ti. ¿Qué historia esconde? Es lo que conecta con tu narrativa íntima.
Sigue con tu objeto imprescindible, aquello sin lo que no puedes vivir. Tu agenda personal, tus gafas de sol, tus auriculares, tu bolígrafo… Es tan imprescindible que hasta puede que hayas grabado tus iniciales para que no te lo roben.
Añade una pieza que despierte admiración. Una pieza que conecte con tu parte más aspiracional: un perfume en formato viaje, algo de maquillaje o una joya especial… Puede ser nuevo o antiguo, un regalo o un capricho.
No puede faltar algo de cuidado personal en formato mini. Un aceite para el rostro, una crema de manos, una bruma capilar, un cepillo, tu barra de labios favorita… Algo que usas con placer y sin prisa. No tiene por qué ser de lujo, pero sí significativo. Ese producto que repites y repites porque nunca te falla.
Acaba con un objeto que represente tu faceta más actual, como el libro que te estás leyendo, un recuerdo de un viaje, la entrada a un museo… Es el elemento que humaniza la imagen, que la convierte en un pequeño relato improvisado.
@themillennialdecorator
2. La composición de la imagen
La magia del flat lay está en su equilibrio visual. Busca un fondo que hable el mismo idioma que tus objetos: una toalla de lino, una madera, la arena de la playa… Y coloca allí los objetos. Usa la simetría ¡o juega con asimetrías! Lo importante es que el conjunto parezca ordenado. Para ello, la luz no debe dominar la imagen. Recuerda que la luz natural es insustituible y evita sombras duras o artificiales.
@chanel.beauty
3. Detente a reflexionar
Antes de guardar todo de nuevo en el bolso, tómate un momento para observar tu flat lay. No como una imagen bonita, sino como una especie de autorretrato. ¿Qué dice de ti? ¿Qué patrones ves? ¿Qué te sorprende? ¿Necesitas más de lo que que has destacado? Probablemente la respuesta sea no. Así que, quizá tu flat lay, pueda ayudarte a reflexionar sobre el consumo y tu relación con este.
Es más, marcas como Rare Beauty o Heaven Mayhem han confirmado que estas imágenes estáticas logran más interacción que muchos contenidos en video. ¿La razón? Su capacidad de conexión. Pues al ver un flat lay, el espectador no solo ve productos, se imagina usándolos e incorporándolos en su vida. Es aspiracional, alcanzable y, lo más importante, te invita a elegir un producto entre todos los que hay.
@rarebeauty
Ahora sí, ya estás más que preparada para diseñar tu propio flat lay…