Tras el intimismo de «Hanami», Fuji? rompe el cascarón con «Super Sweet» (2026), un segundo álbum que funciona como un artefacto de pop de alta fidelidad. Gestado durante un viaje en bicicleta por Japón, el disco abandona el bedroom pop para abrazar bajos orgánicos, ritmos funk y una lírica que convierte la jerga cotidiana en un lenguaje universal
Entender el nuevo universo de Fuji? requiere imaginar una bicicleta recorriendo las carreteras de Japón durante mes y medio. Fue allí, entre pedaleos solitarios y la escucha obsesiva de sus propias maquetas, donde nació la chispa de «Super Sweet». Este trabajo marca un punto de inflexión radical: la transición de la rebeldía caótica de sus inicios hacia una madurez creativa que no teme a la estructura ni al perfeccionismo. Fuji? ha dejado de esconderse tras sintetizadores para abrazar instrumentos reales, grabando bajos a mano y construyendo un «disfraz» sonoro (su propio alter ego) que le permite ser más chulete, más seguro y, sobre todo, más honesto con su ambición de hacer un pop bailable que perdure en el tiempo.
Da la sensación de que ahora te sitúas en el proyecto desde un lugar más seguro. ¿Qué ha cambiado en tu forma de entenderte como artista en este último tiempo?
Ahora tengo más conocimiento de lo que hago y más madurez a la hora de tomar decisiones. Antes me gustaba ser caótico por rebeldía, pero necesitaba hacer un proyecto más serio y estructurado; algo de lo que estar orgulloso y que pueda perdurar.
En este disco se percibe una identidad muy definida, entre lo exagerado, lo brillante y lo cercano. ¿Cómo has construido esa imagen y qué partes responden a una decisión consciente?
Realmente, esta imagen se ha construido a sí misma con el paso del tiempo. El proyecto tiene alrededor de dos años y el tracklist inicial era completamente diferente, salvo por «Robotika». Podría considerarla el eje central del disco, ya que todos los descartes hasta el listado final ocurrieron por distar demasiado de esa canción.
Para mí, hay bastante contenido premeditado; quería que hubiera elementos exagerados y graciosos en casi todos los temas, con frases muy mías que resultaran coherentes dentro del álbum.
Fuji? posa de espaldas con camiseta de tirantes y pantalón de rayas, adelantando la estética cruda y directa de su nuevo álbum «Super Sweet»
En tus letras aparecen referencias muy cotidianas, frases que podrían salir de una conversación entre amigos. ¿Qué te interesa de trabajar con ese tipo de lenguaje tan directo?
He intentado meter tantos términos de mi vida cotidiana como ha sido posible; creo que el público se puede sentir identificado con esas pequeñas tonterías que se usan charlando tranquilamente en un grupo de amigos. Busco cercanía y hacer sonreír, pero sin quitarle seriedad al tema; me parece posible hacer una canción divertida y graciosa que, a la vez, transmita y te haga bailar.
Al fin y al cabo, este álbum no tiene como bandera unas letras absolutamente profundas. Es precisamente esa la idea: un equilibrio entre simplemente sonreír, bailar y, de vez en cuando, cantar un poco.
¿Cómo es tu día a día fuera de la música y cuánto de esa vida cotidiana termina filtrándose en lo que haces?
Realmente paso mucho tiempo haciendo música. Muchos de mis amigos se dedican también a esto y me es muy difícil desconectar completamente; lo bueno es que, al ser algo tan importante en mi círculo cercano, puedo aprender mucho más, conocer de primera mano cómo funciona todo y, por supuesto, aplicarlo también en mi vida.
Sobre todo, esto me hace mucho más exigente con mi música y con la estética que la rodea, descartando muchas ideas que resultan clichés o cutres.
Con traje blanco y camisa roja, Fuji? redefine el pop contemporáneo con una imagen sofisticada que acompaña su nueva etapa musical
¿Sientes que Fuji? funciona como un personaje separado de ti o más bien como una prolongación natural de tu forma de ser?
Fuji? es el «yo» que sí quiere seguir haciendo música y que se lo cree un poco más. Diría que, más que un personaje, es un «disfraz» que a veces me pongo para poder hacer las cosas bien sin rayarme demasiado; no es alguien muy diferente a mí mismo, quizás solo un poco más chulete.
El disco nace en parte de un proceso de volver a escuchar material propio con distancia. ¿Qué descubriste en esas canciones que antes no veías?
Exactamente, el disco tiene canciones que tienen ya cuatro años y que han cambiado bastante hasta ahora; sin embargo, mantienen cierto esqueleto inmutable que, yo diría, es el alma de cada composición. A un tema le puedes quitar un pianito o unas percusiones y a lo mejor sigue sonando bien, pero el ejercicio que intenté hacer con este disco es ver qué es lo que no puedo eliminar porque se perdería todo por completo; a partir de ahí, fui construyendo todo de forma más ordenada.
El artista Fuji? apuesta por un traje verde y guantes negros, consolidando su alter ego en esta nueva era sonora más madura
Hay un giro hacia un sonido más apoyado en instrumentos reales y pensado para el directo. ¿Cómo ha afectado eso a tu manera de producir y arreglar?
Desde hace mucho tiempo quería dar el salto y empezar a producir con instrumentos reales en lugar de tanto sintetizador, aunque no tenía mucha idea sobre el tema. Poco a poco me fui interesando en el bajo, fui aprendiendo durante estos dos años y, de hecho, la gran mayoría de los bajos del álbum están grabados con el instrumento físico; quizá haya sido lo más divertido.
Como al principio no sabía tocar demasiado bien, grababa de forma muy pausada. Por eso hay algún momento en el álbum que no es físicamente posible de tocar por una sola persona; aun así, he preferido dejar esos fallos, ya que reflejan guay el camino que he recorrido hasta terminarlo y estar satisfecho.
En algunos temas utilizas estructuras poco habituales pero que siguen sonando accesibles. ¿Te interesa trabajar desde esa tensión entre lo inmediato y lo irregular?
Me interesa ponerme a prueba y aprender practicando. Para mí, la música, además de ser probablemente lo más importante en mi vida, es a la vez un estudio y un juego: si aprendo o me fijo en una estructura que me parece curiosa, o en unas percusiones que hacen algo raro, me resulta interesante probarlo.
Me gusta ir fluyendo al hacer música y normalmente es lo que intento; sin embargo, de vez en cuando prefiero picarme conmigo mismo y meterme en algo de lo que no sé cómo salir. Aunque me tire tres meses entrando a diario al proyecto, me gusta terminarlo.
Primer plano de Fuji? con gafas de sol, reflejando la estética retro y el carácter performativo de su nuevo proyecto musical
En el álbum conviven referencias al funk, la música de baile y el pop más melódico. ¿Cómo decides hasta dónde llevar cada influencia sin que domine sobre las demás?
No lo fuerzo, dejo que esos temas hagan lo que quieran. En un primer momento intenté que todo fuera todavía más coherente de lo que es, pero este ha sido mi tope; mi única regla era que quería hacer pop bailable y, para mí, esto lo es.
No tengo tanto conocimiento musical como para crear una canción concreta; puedo imaginarla, pero acabará saliendo algo completamente diferente. Por eso, lo que suelo hacer es no tener ninguna idea previa e ir formando algo y, si luego mola, pues mejor. Eso sí, este álbum es una recopilación de lo mejor que he hecho en estos dos años y que, a la vez, resulta coherente.
El disco mantiene un tono ligero en apariencia, pero detrás hay un trabajo muy detallado en la construcción de las canciones. ¿Cómo equilibras intuición y planificación cuando compones?
Suelo dividir la producción de una canción en dos partes: la del primer día y la de después. El primer día es el patio del cole: consiste en meter cosas por meter, jugar y, al fin y al cabo, pasármelo bien. La parte de después ya es analizar si ese juego previo tiene sentido y vale para algo o si es perfectamente desechable (que la gran mayoría lo es) y terminarlo.
El problema es que el juego es lo más divertido y a veces no apetece demasiado ponerse a terminar cosas, sobre todo produciendo en solitario. Normalmente tiendo a empezar otra idea completamente diferente que no tiene nada que ver, pero que, evidentemente, te produce más satisfacción a corto plazo.
Fuji? combina actitud y minimalismo en un look de inspiración vintage que acompaña el lanzamiento de su álbum «Super Sweet»