Cine: Pensión completa. …o el sector de la hostelería como subgénero cinematográfico. Wes Anderson estrena «El Gran Hotel Budapest» y nosotros hacemos un
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Cine: Pensión completa. …o el sector de la hostelería como subgénero cinematográfico. Wes Anderson estrena «El Gran Hotel Budapest» y nosotros hacemos un
El ocurrente Wes Anderson sabe de sobra lo importante que es estar bien acompañado, nunca ha sido de círculos pequeños, y a la hora de imaginar no tiene la costumbre de dejarse a nadie en casa ni de escatimar en número de convocados. En esta ocasión, el director de “Rushmore”, “The Royal Tenenbaums” y “Moonrise Kingdom”, ha cerrado el isleño Campamento Ivanhoe para Scouts y ha preferido recurrir al sector de la hostelería para reunir a su ya habitual y casi anual función de rostros conocidos bajo los techos altos de “El Gran Hotel Budapest”: en total diecisiete personajes, con huéspedes y servicio incluidos…
En plantilla: Ralph Fiennes como Gustave H., estimado conserje del Gran Budapest (mujeriego, sospechoso de asesinato y propietario del valioso cuadro del Renacimiento “Boy with Apple”); Toni Revoloni como Zero Moustafa, el “lobby boy” (el leal botones y “chico para todo”); y Jason Schwartzmann como M. Jean (el señor de las llaves). Y a los ya mencionados les siguen una larga lista de empleados y muchos visitantes (coge aire): F. Murray Abraham, Bill Murray, una pelleja Tilda Swinton, Saoirse Ronan, Willem Dafoe, Adrien Brody, Edward Norton, Harvey Keitel, Jeff Goldblum, Jude Law, Owen Wilson, Tom Wilkinson, y otros que se dejarán ver por el hall, ascensores, y pasillos que conforman esta lujosa posada de los años 30. ¿Habrá suficientes habitaciones disponibles para todos ellos? A la vista del cartel oficial de la película hay incluso sitio para una habitación libre.
Aprovechando la inminente inauguración de “El Gran Hotel Budapest” y su reciente Oso de Plata (Gran Premio del Jurado) en la Berlinale, repasamos otros alojamientos de la historia del cine. Una guía de hoteles cinematográficos para aquellos que no tengáis más remedio que/estéis deseando pasar la noche fuera de casa:
De lujo
Carrie, Samantha, Charlotte y Miranda nunca ha escatimado en gastos cuando se trata de buscar alojamiento: en la primera parte de “Sexo en Nueva York”, el cuarteto de divas decidía reciclar el viaje de novios de Carrie y Mr. Big como una escapada para amigas a México. El exótico hotel donde Charlotte sufría la venganza de Moctezuma y Carrie pasaba la primera semana sin salir de la habitación sumida entre la narcolepsia y la depresión vital, era realmente un hotel ubicado en Malibú, en el estado de California. En su secuela, y con todos los gastos pagados, el destino era Los Emiratos Árabes Unidos, y concretamente el Hotel Emiratos Palace, a pesar de que el rodaje fue en varios hoteles de Marruecos, uno de ellos el Amanjena, tan lujoso que ni consta de habitaciones estándar, y donde alojarse una noche cuesta entre 1050 y 3350 dólares. Además, también en la secuela, el fabuloso apartamento de Mr. Big es en realidad la Piano-Suite del Hotel Giraffe, en el corazón de Manhattan. Comodidades: Séquitos de buena planta y porte a tu servicio, oportunidades de flirteo, “nuevas experiencias” como reencontrarte con tu ex o indagar en tu lado más místico.
Otra con los gastos pagados es la “Pretty Woman” de Richard Gere. Julia Roberts dejará la acera de las calles por el lujoso suelo del Hotel Beverly Wiltshire, enclavado en el famoso Rodeo Drive de Beverly Hills. Entre las comodidades del alojamiento destacan los baños de espuma, las amplias posibilidades de comenzar una nueva vida y los consejos y simpatía de Barney Thompson (Héctor Elizondo) como gerente del hotel y asistente personal de la Roberts.
Otros hoteles cinco estrellas (o más) son: el Hotel Bellagio (con su casino, claro) de “Ocean’s Eleven”; el Hotel del Coronado de San Diego (“Con faldas y a lo loco”); el destino supremo de todas las novias de Nueva York, el Hotel Plaza (“Guerra de novias”); el hotel en isla del Lido de “Muerte en Venecia”; o el barroco de “El año pasado en Marienbad”.
De mala muerte
Ya ni siquiera te puedes fiar del boca a boca (o boca a oreja) ni mucho menos de las recomendaciones de extraños, si te encuentras con un hotel semivacío, alejado o incluso plagado de chicas guapas, vuelve por donde has venido, siempre es mejor pasar noche a la intemperie. Lejos de la aburrida tranquilidad de un Parador…
“El resplandor”: Con amplias estancias para andar en triciclo o patines, relajarse y escribir una novela, con tanta calma que es fácil que se te venga la inspiración, o incluso se te aparezca el fantasma de algún antiguo huésped. Otras estancias encantadas, que no con encanto, son las de “House on haunted hill” o la “Habitación 1408” del Hotel Dolphin de Nueva York (todo un “¡este hotel es un infierno!”).
“Hostel” (y secuelas): Atención a aquellos que tengan pensado hacer un inter-rail… Precaución a la hora de buscar alojamiento en Amsterdam, y salirse de la ruta tirando hacia Eslovaquia. Aquí no tener dinero implica algo más que dormir sobre un colchón duro o compartir baños, puedes acabar convirtiéndote en víctima de unos excéntricos millonarios sin escrúpulos.
“Habitación sin salida”: Luke Wilson y Kate Beckinsale como pareja en crisis que desemboca en terror en el aislado motel Pinewood. Las habitaciones no son nada del otro mundo si no fuera porque esconden cámaras de video y a unos voyeuristas y amantes del gore con ínfulas de cineastas como propietarios del inmueble. Además de cliente, quieren que seas el protagonista de su próxima película: una snuff movie.
“Psicosis”: Uno de los moteles más famosos de todos los tiempos, originalmente de Hitchcock, revisitado más tarde por Gus Van Sant y ahora en la televisión con “Bates Motel” (que acaba de regresar con su segunda temporada). Con Norman Bates como empleador y empleado. Siempre puedes tener más suerte y pillarles en su época más lozana, con una señora Bates con el rostro de Vera Farmiga y no cadavérica. Y además se puede visitar en los estudios de Universal en LA.
Con encanto
El Hotel Park Hyatt Tokyo de “Lost in Translation” donde Bill Murray y Scarlett Johansson compartirán su soledad en la barra del bar; el frenético Hotel de “Four Rooms” con su bufonesco botones (Tim Roth) y clientes como Madonna o Antonio Banderas; o el más maduro “El exótico Hotel Marigold”, destino de jubilados en Bangalore (India). Otros: el oscuro y solitario Hotel Earle de “Barton Fink”, el Carlton de Cannes de “French Kiss”, el “Hotel Rwanda” con Don Cheadle como gerente, o el idílico Kellerman Resort de “Dirty Dancing” cuyo nombre real es “Mountain Lake Lodge” y está situado en un área remota cerca de Blacksburg, Virginia.
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Asier Iturrate